"Candidaturas reprochables"



Para nadie es una sorpresa que los partidos políticos están en crisis; los personalismos de la clase política y un electorado cada vez más volátil han hecho que la relación del pueblo para con la política pase principalmente por el voto.

Desde la crisis del 2001, momento crucial para el país, creo que los argentinos comprendimos que con el voto no sólo podíamos elegir a nuestros representantes sino también dar respuesta a una crisis profunda en el marco del sistema democrático.

Hoy nos encontramos ante una nueva categoría política, las candidaturas testimoniales, candidaturas que asumen personas que están ejerciendo un cargo y sin terminar un mandato se postulan para otro -eso sí y aquí la particularidad: diciendo que no van a asumir el cargo para el cual se postulan-. No sólo lo hacen desde mi partido Néstor Kirchner y Daniel Scioli; también lo hacen el PRO de Macri con Gabriela Michetti, De Narváez y Solá y el ARI con la candidatura de "Lilita" Carrió y en Neuquén lo vemos en el Frente para la Victoria con la candidatura testimonial de Ramón Rioseco a diputado nacional.

Se olvidan o, lo que es peor aún, no les importa que las urnas trazan el destino del conjunto de la sociedad y que los mandatos cumplidos efectivizan la responsabilidad pública asumida ante el voto de confianza de los ciudadanos.

Desde mi humilde punto de vista, las candidaturas testimoniales son un comportamiento éticamente reprochable aunque no ilegal, límite que general y lamentablemente en nuestra Argentina es difuso.

Se nos plantea un simulacro que consiste en la apariencia de participar en un proceso electoral sin hacerlo en realidad, porque no existe la intención de esos candidatos de ocupar los puestos para los que se postulan. Sin lugar a dudas, con esta actitud nuestra democracia se vuelve más débil. Las candidaturas testimoniales y los mandatos inconclusos dañan la relación entre el pueblo y el poder legítimo.

Adrián Urrutia, DNI 22.473.940 Neuquén


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