Careo entre Ragni y un suboficial retirado

Elio Paglione negó haberle ofrecido ayuda por su hijo. Para el padre del joven desaparecido es "un mentiroso".

Redacción

Por Redacción

NEUQUÉN (AN/ACE).- «Tuve la sensación de estar ante un mentiroso, vulgar y silvestre», dijo ayer Oscar Ragni (padre) tras el careo al que fue sometido con el suboficial retirado del ejército y actual dirigente municipal Elio Paglione, quien negó haberlo conocido antes de que hiciera pública la desaparición de su hijo, y menos, haberle ofrecido ayuda para conocer el destino del joven secuestrado a fines de 1976.

Ragni dijo que tras el careo, en el que cada uno se mantuvo en sus dichos, lamentó confirmar su hipótesis de que «no hay un milico que se juegue a decir la verdad cuando tiene que decirla».

Elio Paglione se retiró del Ejército en 1963 y en 1976 se dedicaba al comercio. En la audiencia de ayer, dijo que sólo conoció a Ragni cuando se hizo pública su búsqueda por el hijo desaparecido; mientras que en el careo negó haberle ofrecido información sobre el secuestro del joven.

Le endilgó a Ragni haber «preparado» la situación 30 años para tenerlo como «perejil» frente a los jueces. Tras el careo, la querella del Ceprodh pidió que sus dichos se remitieran a la fiscalía por «falso testimonio».

«Voy a recurrir a su memoria», le dijo Ragni a Paglione cuando fueron sentados frente a frente por el tribunal. Le indicó que antes de que desapareciera su hijo, él era el viajante que le proveía al negocio familiar -ubicado en ese entonces en Mascardi y San Martín- de los fiambres y bolsas de polietileno.

«Si revisa en su contaduría o tiene boletas, puede encontrar aquellas a nombre de Inés Rigo o de Oscar Ragni», le recomendó.

Pero los detalles de su encuentro y las circunstancias del hecho no lograron quebrar el relato de Paglione, actualmente contratado por la municipalidad, referente vecinalista en el área centro y representante del gremio de viajantes, según dijo.

Fue la segunda vez en este juicio que Ragni debe enfrentar un careo: el anterior fue con el cocinero del batallón, Aldo Torino, quien negó haberle dicho que el día en que secuestraron a su hijo, él debió preparar una ración más de comida para los secuestrados en «La Escuelita». De varias jornadas en este juicio, se supo por subalternos de Torino, por suboficiales del Ejército y por ex conscriptos, que la comida de los secuestrados era proveída desde la cocina del Batallón.

Ragni aseguró que nunca habló de Paglione como responsable, partícipe o cómplice en la desaparición de su hijo. Recordó que como se conocían por la actividad comercial, el ex suboficial del Ejército le dijo que podría averiguar de su hijo porque se reunía en esa época a comer asados con personal de inteligencia.

En un segundo encuentro, Paglione le habría indicado que su hijo -que estaba detenido- se habría «contradecido» en una declaración y que luego lo soltarían, al tiempo que le aclaró que no le podía decir dónde estaba y que tenía temor de acercarle más información.


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