Carlos Bima: un aporte al debate




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Carlos “Garza” Bima, director de “La razón blindada”, que representó a Río Negro en la FNT 2012, habló con “Río Negro” después de la función de su elogiada puesta. “Yo puedo hacer Chejov, Molière y Shakespeare hasta (Roberto) Cossa, con una lectura que a mí, hoy y en mi territorio, me significa. Debo entonces preguntarme cómo hago para pasarlo, tamizarlo por mi realidad y mi entorno”. –Como ocurrió cuando sus obras fueron creadas o se estrenaron... –Exactamente. Llevado esto a Argentina, lo que más trasciende es el teatro de Buenos Aires. Sin duda tiene muchísima historia y diversidad de estilos. Pero cada propuesta tiene un contexto. Nosotros, como “Hormiga Circular”, lo discutimos. Después, en la práctica, se va experimentando, vivenciando, y con el primer grupo que integré nos habíamos planteado encontrar una identidad patagónica. Rionegrina también, sin duda. Ésa fue la línea de búsqueda. No podría decir hoy que la encontramos o sacamos muchas cosas en claro, pero lo importante es que nos propusimos ese camino y hacia ahí sondeamos. Y no sólo en el teatro, cuya historia es cortita aún, en comparación, está construyéndose, sino también en la música, la plástica, la poesía, de donde se pueden acerca imágenes que –a lo mejor y justamente por lo joven del teatro patagónico– aporten a la construcción. Pero no solamente es ir a lo histórico, además hay que ver la realidad, lo cotidiano. Es un ida y vuelta. Tengo que ir a los orígenes de mi lugar y volver a quién soy hoy. Si uno tiene claro dónde está situado, por algo elige vivir donde vive, ya cuenta con un concepto base. Es un buen principio. El tema es cuando lo alejo de mi persona. Si busco una identidad propia, empiezo por mí, por dónde vivo, por el colegio al que fui, la música que escuché, mi familia, mis vecinos. Parecen cosas chiquititas pero concretas para empezar. –En la fiesta, además, representás a una provincia y a Villa Regina. –Es más desafío, a veces, representar al propio teatro, de origen, que tratar de imitar y realizar correctamente algo externo. En los dos casos se puede fracasar. El texto, en sí, puede ser una excusa si se tiene clara la estética. De no ser así, si no está bien definida la idea hacia dónde voy, en el tránsito puedo encontrar que no resulta sólido y las resoluciones no son correctas. Y quizás termino adoptando técnicas o estéticas que no me son propias y empiezan a hacer ruido, a sacarme, a distanciarme. No es una tarea fácil, pero si uno no se reconoce en el teatro que produce, en lo que hace, es como mirarse al espejo y no distinguirse. Identificarse con el lugar, también puede ser criticarlo. No necesariamente debo estar enamorado, pero me toca estar allí y no lo puedo negar. Hoy en día, es cuestión de indagar y buscar algo que quizá no existe, aún. Está construyéndose y por eso no terminamos de verlo. Nosotros buscamos una identidad patagónica en el teatro… No importa el resultado mientras el recorrido haya sido en esa línea.


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