¿Cuál es el límite de la inseguridad?
Daniel E. Gutiérrez, DNI 13.655.379
NEUQUEN
Semana a semana se viene observando – en todo el País – un incremento significativo de episodios de violencia, surgidos a partir de robos a personas físicas y también jurídicas, que tienen como conclusión muy nítida la muerte de las personas, golpes a sus cuerpos, sin mencionar el daño psicológico que le generan a los damnificados y su circulo de familia y amistades.
Esto surge no solo de lo que se difunden a través de medios masivos como puede ser la televisión, los diarios o las redes sociales, sino que también se verifica a través – en mi caso particular – del grupo de vecinos del Barrio en el cual vivo en nuestra Ciudad de Neuquén.
Recientemente y como hechos claramente ejemplificadores de esto, hemos visto a un Oficial de la Policía de la Provincia de Buenos Aires que, actuando en defensa propia y ante un robo, pudo abatir a uno de los delincuentes o también como acribillaron a un señor que salía de su casa y 4 personas por intentar robarle su vehículo lo mataron sin dudarlo; ayer mismo en mi barrio dos chicos adolescentes asaltaron a otro joven y se dieron a la fuga.
Entiendo que todo esto merece un solo calificativo que es «basta»; ¿hasta cuando la ciudadanía va a tener que seguir soportando estas situaciones donde las víctimas están indefensas y los victimarios andan sueltos como si nada pasara?
Hace rato ya que ni los Estados Nacional y provinciales, ni la Justicia nacional y provincial ni las policías de las distintas jurisdicciones del país, miran hacia otro lado y la consecuencia es que los hechos de violencia se siguen perpetrando, se incrementan y no pasa nada. Se ha perdido el valor del trabajo, del esfuerzo y del mérito, mal que le pese a nuestros actuales Gobernantes.
Seguramente se podrá decir que no hay cárceles donde alojar a los delincuentes, que son personas que están fuera del Sistema, que no se desea estigmatizarlos, que existen los Derechos Humanos, etc., etc. Yo me pregunto y les pregunto .¿y los derechos humanos de las víctimas, a dónde hay que ir a buscarlos? La respuesta es simple a un Cementerio o a los Psicólogos y Psiquiatras que deben atender a los que se salvaron de morir. ¿Esto es justo? ¿Esto tiene sentido?
En mi opinión, claramente no y hace mucho tiempo que los poderes del Estado no se ocupan de sus Ciudadanos; y traigo a colación el tango Cambalache, que – en algunas de sus estrofas reza – «todo es igual, nada es mejor, los inmorales nos ha igualado; que falta de respeto, que atropello a la razón, cualquiera es un señor, cualquiera es un ladrón…….»
La solución del problema no parece simple, pero se me ocurre poder aportar las siguientes ideas, basado principalmente en la premisa de que deben existir «premios y castigos»:
a) Basta de penas de cumplimiento no efectivo porque son menores a 3 años; las penas deben ser aplicadas sin ningún tipo de contemplaciones,
b) Basta de tobilleras electrónicas,
c) Construcción de cárceles que – para el tipo de delitos contra las personas – entiendo no deberían ser de «máxima seguridad»; por lo tanto no demasiado onerosas.
d) Bajar la edad para imputar los delitos
e) Jueces consustanciados de que no es posible que cualquier delincuente por menor delito que cometa, puede entrar a una Comisaría y salir a las pocas horas, mientras se le substancia una causa que terminará vaya uno a saber cuando….
f) Que la Policía realice diariamente patrullajes «efectivos»; esto es que no vayan para un lado cuando los delincuentes están en el otro y que cuenten con toda la logística que corresponde ( Patrulleros en buen estado de funcionamiento, con combustible; chalecos antibalas; armas en buen estado, inteligencia para la prevención de los delitos, etc.)
g) Mejoramiento de la línea de atención telefónica 911; en algunos casos en mi vida tuve que recurrir a ello y la experiencia fue pésima; no me atendían o no entendían lo que pasaba y esto demoraba la salida de patrulleros
h) Combate directo al narcotráfico y si es necesario con el auxilio de las fuerzas armadas, porque no sé si la Policía solamente puede tomar semejante tema; esto incluye la decisión política firme de avanzar en tal sentido y que caiga quien tenga que caer……
Finalmente y mientras la situación de inseguridad no se revierta, propongo – simplemente – hacer una vez por semana – ¿los jueves ? – durante como máximo 10 minutos, un cacerolazo generalizado en todo el país; tal vez así, nuestros poderes del Estado se den cuenta que se ha atravesado un límite que resulta intolerable, ¿no les parece?
Daniel E. Gutiérrez, DNI 13.655.379
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