De letrado a “pianista internacional”

Por Carta de lector

Dante Morosani DNI 7.298.605

NEUQUÉN

Buena ocasión para recrear otra historia del repertorio “anécdotas de colección”, estrenado hace un par de semanas, en este mismo espacio.

Integrante de la recordada Asociación Cultural Confluencia, entidad que en la década de los años ’50 trajo a la zona afamados intérpretes de la talla de Nicanor Zabaleta, Antonio De Raco, Ruggiero Ricci, María Luisa Anido, al doctor Carlos “Apin” Gadano, reconocido abogado y dirigente del radicalismo, residente en General Roca, que con frecuencia viajaba a Buenos Aires, se le confió gestionar ante Iriberri, prestigiosa organización representante de artistas y comercializadora de pianos, la contratación de Alberto Lysy -joven y talentoso violinista- para actuar en nuestra zona.

Cuando llega al lugar mencionado, ícono de un sector muy activo de la calle Florida, es recibido por personal auxiliar que le sugiere tomar asiento que pronto será atendido, pero casi acto seguido lo sorprende la aparición de un directivo de la Organización Iriberri, que lo saluda muy efusivamente y le dice “bienvenido querido maestro, enseguida estoy con usted”. Gadano no entendía nada, menos lo de “maestro” y se acentúa la confusión cuando el anfitrión le manifiesta -textual- “hace pocos días conseguí la grabación suya del Concierto N° 2 de Chopin”.

Concretado el encuentro, según lo previsto y cuando el visitante todavía no salía de su asombro, cae en la cuenta de que lo habían confundido, nada menos, que con el célebre pianista chileno, de fama internacional, Claudio Arrau.

A su regreso de la gestión, era atractivo escuchar los detalles de la experiencia que afrontó Gadano, confesándole finalmente a sus compañeros de la Asociación Cultural Roberto Chevalier, Pablo Schapira, Pérez Catán, Victorio Lombardo y Andrés Diez : “yo en realidad algo toco, pero no tanto”.

Lo importante es que el hombre cumplió con la misión encomendada. En diciembre de 1959, Alberto Lysy, 24 años de edad, posteriormente uno de los artífices del nacimiento de la renombrada Camerata Bariloche, hacía escuchar su majestuoso violín en recitales inolvidables celebrados en Neuquén y Roca.

No digo que Gadano era un sosías o clon de Arrau, pero de verdad, tenía algún parecido. Un aire, como suele decirse.


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