Derecho a caminar, conculcado
Buenos Aires
Uno de los derechos humanos más elementales, el de caminar libremente, parece conculcado en este país.
La gente del Polo Obrero, molesta porque no se atiende su pedido de “planes sociales para todos”, dispuso nuevamente convertir en caos la ciudad de Buenos Aires con sus acampes, cortando con su multitudinaria presencia accesos vitales y haciéndole la vida imposible al ciudadano que necesita movilizarse para trabajar, por ejemplo. Mismo perjuicio para los comerciantes que saben que por muchas horas no podrán vender nada.
Eduardo Belliboni, líder del PO, dijo que pedía disculpas por los trastornos, pero suena a mensaje cínico. La movilización es parte de un armado de poder, de puja con las demás organizaciones y de exhibición electoralista.
Mientras tanto los ciudadanos sufrimos. Y al hecho de que pase por encima el artículo 14 de la Constitución nacional -y que las autoridades porteñas y federales no garanticen su cumplimiento- se suman otras privaciones de libertad para los argentinos, como el peligro cotidiano al asalto, muchas veces violento y con alta probabilidad de consecuencias de vida.
Verónica Mabel Beltrán
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