¡Perdón, Maestro!
Miguel Ángel Reguera
DNI 16.831.396
LA PLATA
La tragedia educativa señalada por Guillermo Jaim Etcheverry ya es pasado. Los resultados de las pruebas PISA demuestran que estamos ante un sistema educativo calamitoso. La crisis terminal ya venía mostrando síntomas de gravedad, que eran ignorados supinamente. Un calendario escolar extendido desde febrero a diciembre, la quinta hora, la doble escolaridad, nuevos espacios curriculares como informática, robótica, idiomas varios, no alcanzaron ni siquiera para parecerse a aquel sistema educativo del que nos sentíamos orgullosos y que enseñando de marzo a noviembre preparaba a los niños y jóvenes para los desafíos vitales.
¿Qué pasó? Cualquier descripción es incompleta. Por ejemplo, la escritura reemplazó a la oralidad, la lectura oral en clase es casi inexistente y los debates o exposiciones orales pasaron al olvido. Las nuevas tecnologías, impusieron nuevas formas de enseñar, de evaluar y certificar los conocimientos. La lectura rápida, poco comprensiva y la escritura en letra de imprenta, reemplazaron a la lectura comprensiva y a la toma de apuntes en letra cursiva.
Los docentes en presencia del naufragio trataron de ordenar, cada uno a su manera, el camino hacia los botes, porque el naufragio era inminente.
Algunos jubilaron los libros y se subieron a los celulares.
Estábamos mal y encima los responsables de ordenar el sistema decidieron desfinanciarlo, no cumpliendo con la legislación que reglamenta los mandatos constitucionales. Hoy, los docentes reciben un salario que está por debajo del mínimo de pobreza y pocos tienen incentivos para perfeccionarse, cursar posgrados o incorporar nuevas herramientas. Las bibliotecas están desiertas de niños y de libros. Año a año cierran librerías y quiebran editoriales.
La baja de la natalidad fue un golpe al corazón del sistema, pues sin alumnos no hay escuelas. Así están cerrando establecimientos o servicios educativos. Los cursos se unifican con 35 o 40 alumnos (con un solo docente cuando requerirían una pareja pedagógica) o sobreviven con 10 o 15. Las nuevas estructuras familiares, abrumadas por otras exigencias existenciales, poco controlan que se cumplan con tareas para el hogar y muchos se desinteresan del proceso de enseñanza- aprendizaje de sus hijos .
Hoy, hay 71 países que están mejor posicionados que Argentina en los resultados de la evaluación educativa de las pruebas PISA. Frente a esto, el ilustre sanjuanino, al que recordamos cada 11 de septiembre nos dejó dos lecciones que pueden ser una pequeña parte de las soluciones. La primera, la experimentó al estar encargado de sistema educativo de Chile y fue viajar a Europa y Estados Unidos para conocer cómo funcionaban sus sistemas educativos. La segunda, fue traer maestras de Estados Unidos y notables científicos y técnicos de distintas áreas para formar a las nuevas generaciones de ciudadanos.
Claro está, que al igual que entonces, las medidas a adoptar requieren invertir en el sistema (en capital humano y recursos materiales) y que aquellos que tienen la responsabilidad de fomentar “la educación”, sigan el ejemplo y compromiso de Domingo Faustino Sarmiento. Por ahora, viendo la realidad, solo podemos decir: ¡Perdón, Maestro!
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