Reclamo en el IFDC de Villa Regina
Las y los estudiantes del IFDC de Villa Regina queremos señalar el clima institucional que estamos atravesando. En reuniones con el equipo directivo, frente a nuestros planteos, recibimos expresiones que vivimos como presiones, entre ellas la referencia a que hasta el momento no se había sancionado a ningún estudiante; que algunos planteos parecían realizarse “bajo mandato”; que no debíamos atender a los llamados “chismes de pasillo” y se nos cuestionó la utilidad de las redes sociales como herramienta de expresión colectiva. Esto ha generado un ambiente de tensión que condiciona la participación estudiantil.
Incluso cuestiones que podrían parecer menores, como la eliminación del saludo en determinados espacios institucionales, adquieren otro significado cuando se producen en un contexto de fragmentación y tensión. No se trata de un saludo: se trata de cómo se construyen los vínculos dentro de una institución educativa y de qué lugar ocupa la palabra de quienes la habitan.
En este contexto, defendemos nuestro derecho a informarnos, participar, organizarnos y expresar colectivamente nuestras preocupaciones.
Las asambleas constituyen para nosotros un espacio democrático de intercambio y decisión. No obligamos a nadie a participar: convocamos a conocer lo que sucede y a involucrarse desde la información y el diálogo. Reclamamos la entrega actas de reuniones realizadas, ya que necesitamos acceder al registro formal de lo allí expresado y verificar que nuestros planteos hayan quedado debidamente asentados.
Seguimos pidiendo la reincorporación de nuestras cuatro profesoras, mientras enfrentamos las consecuencias de una situación que no provocamos y cuyas respuestas aún no han sido suficientes.
Mariano Godoy DNI 45.260.280
Micaela Soledad Cáceres DNI 38.533.447 y siguen más firmas
Las y los estudiantes del IFDC de Villa Regina queremos señalar el clima institucional que estamos atravesando. En reuniones con el equipo directivo, frente a nuestros planteos, recibimos expresiones que vivimos como presiones, entre ellas la referencia a que hasta el momento no se había sancionado a ningún estudiante; que algunos planteos parecían realizarse “bajo mandato”; que no debíamos atender a los llamados “chismes de pasillo” y se nos cuestionó la utilidad de las redes sociales como herramienta de expresión colectiva. Esto ha generado un ambiente de tensión que condiciona la participación estudiantil.
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