Causa Cárdenas-Carrasco: declaran los imputados en la segunda audiencia

El ex secretario de Seguridad, Víctor Cufré, el ex titular de la policía provincial, Jorge Villanova, y otras autoridades de la fuerza están entre los imputados.

Por Redacción

Ocho años después, los hombres que controlaban los hilos de Policía de Río Negro, cuando ocurrió la feroz represión del 17 de junio de 2010, se sentaron en el banquillo de los acusados. Estuvieron tranquilos, hablaron en voz baja entre ellos y sus defensores y casi no pasaron sobresaltos.

Ayer, comenzó el juicio contra el exsecretario de Seguridad y Justicia de la provincia, Víctor Cufré, el exjefe de la Policía de Río Negro, comisario retirado Jorge Villanova y el extitular de la Unidad Regional Tercera de Bariloche, Argentino Hermosa.

Los tres están imputados por haber actuado de manera negligente y con impericia, además de omitir cumplir los reglamentos y la ley orgánica de la Policía, para prevenir los hechos que sucedieron el 17 de junio de 2010.

De acuerdo a la acusación, que los fiscales Martín Lozada y Eduardo Fernández sostendrán en el juicio, el accionar negligente de los imputados causó las muertes de Sergio Cárdenas y Nicolás “Nino” Carrasco y provocó que 13 personas sufrieran lesiones leves y graves. Por eso, están imputados por los delitos de homicidio culposo, junto con el de lesiones graves y leves culposas.

No son los únicos. Además, están acusados el exsegundo jefe de la Regional Tercera, comisario retirado Fidel Veroíza y el comisario Jorge Carrizo, que estaba a cargo de la comisaría 28, cuando sucedieron los hechos por los delitos de homicidio culposo, lesiones leves y graves culposas.

Mientras que a los policías Víctor Darío Pil, Marcos Rubén Epuñan y Víctor Hugo Sobarzo se les atribuye el delito de homicidio en riña de Cárdenas, que tiene hasta 6 años de prisión.

Ninguno de los 8 imputados está acusado como el supuesto autor de los disparos con postas de plomo, que mataron a Carrasco y Cárdenas. La investigación, que se extendió durante 8 años, con numerosas idas y vueltas, no pudo determinarlo. Por eso, no hay imputados por el delito de homicidio, que prevé una pena mayor y de prisión efectiva, a diferencia del homicidio culposo.

Los imputados adelantaron ayer, por intermedio de sus defensores, que hoy declararán ante el tribunal, que preside el juez penal Marcelo Barrutia y que completan el camarista civil Emilio Riat y el camarista laboral Juan Lagomarsino.

La sala de audiencias estuvo colmada de familiares de Cárdenas y Carrasco. Karina Riquelme, viuda de Cárdenas y Carmen Curaqueo, madre de Carrasco, estuvieron en la sala porque además son querellantes.

Los defensores Sebastián Arrondo y Marcos Cicciarelo pidieron antes de iniciar el juicio apartar a Lozada porque recordaron que siendo juez de Instrucción impartió directivas a los jefes policiales de la comisaría 28, cuando ocurrieron los hechos. Indicaron que fue testigo directo de lo que pasó.

Lozada aclaró que era el juez de turno y que investigaba el homicidio de Diego Bonefoi, que había sucedido esa madrugada a manos del cabo Sergio Colombil. Por eso, estuvo en la unidad policial. Pidió rechazar el planteo. Las abogadas querellantes Natalia Araya y Marina Schifrin adhirieron. Los jueces por unanimidad rechazaron el pedido.

“Tengo una presión en el pecho, una angustia. Sé que no puedo llorar. Tenía unas ganas de insultarlos porque arruinaron la vida de mi familia”.

Carmen Curaqueo, madre de Nicolás Carrasco.

“Nunca en mi vida sentí tanta impotencia como hoy. Los noté con un relajamiento total. Sobre todo a los de jerarquía más alta”.

Karina Riquelme, viuda de Sergio Cárdenas.

Una represión inédita

La madrugada del 17 de junio, el cabo de la Policía de Río Negro, Sergio Colombil mató de un disparo por la espalda a Diego Bonefoi, durante una persecución por el barrio 181 Viviendas “Boris Furman” del Alto de Bariloche. La víctima tenía 15 años. El juez de turno era Martín Lozada.

Después, familiares y amigos atacaron con piedras la comisaría 28, ubicada a menos de dos cuadras de donde mataron al chico.

Desde la comisaría pidieron refuerzos y, por la tarde, todo se desbordó. Decenas de policías de varias unidades reprimieron con postas de goma, de plomo y gases lacrimógenos a los manifestantes por las calles de los barrios 181, 169, 170, 153 Viviendas y los alrededores.

La represión duró varias horas hasta la noche.

Nicolás Carrasco recibió cuatro perdigones de plomo. Dos fueron letales. El ataque ocurrió en la calle Sargento Ossés a menos de una cuadra de la comisaría 28. Tenía 16 años.

Sergio Cárdenas murió tras recibir un perdigón de plomo de rebote. Había ido con su esposa, Karina Riquelme, a la casa de su cuñada en el barrio 169 Viviendas porque estaba asustada. Cárdenas tenía 29 años.

Datos

“Tengo una presión en el pecho, una angustia. Sé que no puedo llorar. Tenía unas ganas de insultarlos porque arruinaron la vida de mi familia”.
“Nunca en mi vida sentí tanta impotencia como hoy. Los noté con un relajamiento total. Sobre todo a los de jerarquía más alta”.

Exit mobile version