Cavando trincheras

La oposición no termina de definir un claro liderazgo, que oscila entre los radicales y Macri, de PRO.

Por Redacción

Con el viejo poder gremial -una muestra chica para no exagerar- bajo la pestaña judicial y un complicado -un clásico- inicio de clases, la presidenta hará malabares en el último año del segundo mandato K para enfrentar problemas como la inseguridad y la inflación, y al mismo tiempo construir con el PJ y fuerzas juveniles que reprueban lo que ha dado en llamarse el “pejotismo”, una mayoría contundente para acceder en primera vuelta al tercer turno 2011-2015. Al margen de los aciertos y desaciertos del doble turno kirchnerista, Cristina Fernández cuenta con una ventaja, reconocida en voz baja por sus principales adversarios: “no prende aún” Mauricio Macri; “no despega” el radical Ricardo Alfonsín que en algunos puntos centrales se parece al gobierno; su correligionario Ernesto Sanz tiene un alto grado de desconocimiento, pese al gran apoyo empresario. Y para colmo el vicepresidente Julio Cobos, en baja constante, boicotea la puja partidaria del 30 de abril agitando la abulia de los afiliados en una instancia que define como intrascendente, porque por delante -afirma-, está la abierta, obligatoria y simultánea en la que promete dar batalla. Es probable que el principal escollo -darle continuidad al “modelo” consumista que lucha contra la “concentración de la riqueza” y una distribución que alcance el “50 y 50”, lo encuentre Cristina en el propio peronismo, donde claramente hay visiones distintas. Para muestra basta la polémica sobre el manejo de las fuerzas policiales y la lucha contra la delincuencia, que enfrenta al gobernador Daniel Scioli con la ministra de Defensa Nilda Garré, apoyada sin dudas por la presidenta. Los funcionarios de Scioli hicieron hincapié en “el fracaso” de las reformas instrumentadas por León Arslanián que, no por casualidad, han sido tomadas como base por Garré y que se reflejan, por ejemplo, en los centros comunitarios defensivos, bajo orientación de civiles. Además, los justicialistas disidentes (en rigor Eduardo Duhalde y Luis Barrionuevo), ya hicieron explícito su noviazgo con Macri, quien incluso cruzó la General Paz para coquetear con el intendente peronista de San Miguel, Joaquín de la Torre, al que algunos todavía le ponen el sello K. Cristina no adelantó el discurso que pronunciará el martes en la Asamblea legislativa, en la que Eduardo Fellner, tuvo que correr a Cobos de las labores protocolares. Al vicepresidente, que pretende recuperar protagonismo en marzo para ver si recobra puntos entre la militancia y la dirigencia perdida, hasta se le quitó la potestad de cursar invitaciones. “Los temas legislativos los definirá la Presidenta. Se repetirá, acentuado, el escenario del año pasado. El Frente para la Victoria trabará iniciativas que perjudiquen o modifiquen el esquema económico actual. La oposición tiene mayoría en Diputados, por lo que el Senado volverá a ser la trinchera para que esos proyectos no pasen”, aseguró a este diario el titular de la bancada oficialista en la Cámara alta, Miguel Pichetto. En un año de elección presidencial, y con nueve provinciales anticipadas desde el 13 de marzo, es en cierta medida lógico que el Congreso camine rengo. Diputados anunció que sesionará una vez al mes y en el Senado no hay entusiasmo por trabajar a destajo. La caravana de comicios tendrá ocupados a los parlamentarios. Propuestas que giren sobre el impuesto a las Ganancias (la suba es reclamada por la CGT) o el reparto de las utilidades de las empresas, dependerá del humor del Ejecutivo, que está tratando de no agitar el ambiente -de por sí caldeado- y por el contrario dar gestos de acercamiento con sectores con los que sostuvo fieras peleas. La eliminación de la Oncca va en ese sentido. Es una señal a los sectores agropecuarios de que no se va a seguir actuando con tanta regulación y discrecionalidad, aunque aún quedan denuncias por dilucidar sobre sospechados subsidios. Las líneas de investigación por causas distintas en los sindicatos quedarán concentradas, por ahora, en los gremios bancario (Juan Zanola, preso), ferroviario (José Pedraza, encarcelado) y de los peones rurales (Gerónimo Venegas, procesado y citado a nueva indagatoria el 14 de marzo). Las respuestas corporativas que se tradujeron en cortes de rutas, vías y “escraches” fueron repudiadas por la Rosada que, igualmente, espera no agitar las aguas para no desatar otras reyertas. “Que hable la justicia”, fue la instrucción. El ruego íntimo es que no haya ningún desmadre ni alteración del statu quo que mantiene firme la alianza del gobierno con la poderosa CGT de Moyano. Las listas de adhesión seguirán dando que hablar en la provincia de Buenos Aires. No hay vuelta atrás con la pretensión de Cristina de recibir el apoyo de Martín Sabbatella. “Cinco puntos de él en la provincia, le significarán 2,5 en el orden nacional”, dijeron cerca del secretario Legal y Técnico, Carlos Zannini. Perdura, por otro lado, la tensión que no se sabe adónde conduce entre la Argentina y Estados Unidos por el material incautado por la Aduana en Ezeiza a un avión militar norteamericano que traía elementos no declarados para instruir a la Policía Federal. La escalada es inexplicable para muchos, pero no es inocente. El gobierno no da el brazo a torcer en defensa de sus decisiones soberanas, y el Departamento de Estado comunicó que no callará y seguirá exigiendo la devolución de armas y equipos técnicos sofisticados, pese a la exigencia en contrario del canciller Héctor Timerman.

Arnaldo Paganetti arnaldopaganetti@rionegro.com.ar

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