Certezas e incógnitas en la política económica

El nuevo año arranca con una decisión política que implica una certeza: el gobierno de Mauricio Macri sinceró que la meta de inflación de 8/12% anual era incumplible y la estrategia del Banco Central de defenderla a fuerza de altas tasas de interés ponía en riesgo la solidez de la recuperación de la actividad económica lograda en el 2017.

Aunque la Casa Rosada apuesta a que la inversión productiva sea un motor más importante en el crecimiento del PBI, es claro que una tasa de interés en pesos cercana al 29% anual y un dólar planchado hasta hace pocas semanas estimulaban el ingreso de capitales de corto plazo para obtener rendimientos muy altos en moneda extranjera. A su vez, el dólar barato disparó el déficit comercial a u$s 9.000 millones en el 2017 (con importaciones que crecieron mucho más que las exportaciones) y una fenomenal salida de divisas por viajes y compras en el exterior (con un déficit del orden de u$s 10.000 millones en la balanza turística) o bien para atesoramiento por una cifra algo superior. Poco que ver con el objetivo oficial, salvo en el caso de las compras externas de maquinarias para reequipamiento o ampliación de la producción en sectores específicos.

Sin embargo, la nueva meta de inflación fijada en 15% por el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, encierra varias incógnitas para el 2018.

Una es si podrá cumplirse, ya que se ubica por debajo de las expectativas del relevamiento realizado en noviembre por el BCRA que arrojaban una proyección de 16,6% para este año. Según las primeras estimaciones privadas, probablemente se eleve ahora al 18/20%, con un primer trimestre recargado por los aumentos previstos en combustibles, tarifas de energía y transporte, cigarrillos, prepagas y celulares.

Otra es cuánto y cómo el BCRA bajará la tasa de interés para adaptarla a la nueva meta, tres puntos porcentuales más alta que el techo de la anterior. La certeza del recorte de tasas disparó el dólar hasta un récord de $ 19,45 el mismo día del anuncio oficial, tras diez jornadas de subas por mayor demanda de empresas, turistas y particulares. Y si bien cerró el año en $ 18,92, con un alza de 17% interanual, no recuperó el terreno perdido frente a la inflación del 2017 (algo más de 24%), aunque en un efecto buscado mejoró el tipo de cambio real multilateral que incluye al real brasileño y el euro, sin costo monetario ni de reservas para el BCRA. En la primera jornada del nuevo año el dólar se mantuvo en niveles similares al cierre de diciembre.

En el mercado financiero no prevén tasas reales negativas frente a la inflación, sino una baja gradual más acentuada en los plazos más largos de Lebacs. De lo contrario, el dólar podría empinarse, al igual que el traslado a precios. Por lo pronto, las alzas del dólar y el precio internacional del petróleo presionarán otro aumento en los combustibles, que tiene impacto en los costos de distintas actividades. A su vez, el salto cambiario complica a quienes ya tienen aprobados créditos hipotecarios en pesos ajustables por UVA pero todavía no escrituraron las propiedades adquiridas a valor dólar. Por caso, un inmueble de u$s 100.000 que a comienzos de diciembre equivalía a $ 1.740.000 pasará a $ 1.893.000 y obligará a ampliar la asistencia crediticia en casi $ 140.000.

Con un verano caliente en materia de precios regulados (y efectos sobre los no regulados), la tercera incógnita está en las próximas paritarias.

Nadie esperaba para el 2018 ajustes salariales en torno de la meta anterior de 12%. De hecho, en diciembre se cerraron acuerdos con aumentos de 10% en enero y 9% en julio (Utedyc) y de 17% con bono y cláusula gatillo (Aerolíneas Argentinas). Aunque en ambos casos resultan inferiores a la inflación del 2017 (24,5%), están por encima de la meta de 15%. Un test clave será, como todos los años, la negociación con los gremios docentes y el bancario. El gobierno dejó trascender que no autorizaría cláusulas gatillo, en lo que se asemeja a un prematuro globo de ensayo. Pero, como contrapartida, algunos gremios anticiparon que reclamarán un piso de 20%.

El equipo económico apuesta a que el traslado a precios del dólar más alto no será demasiado significativo porque podría abortar el dispar repunte del consumo en los últimos meses. De hecho, el poder adquisitivo se verá afectado por los aumentos de combustibles y tarifas, así como de impuestos internos, provinciales y municipales incluidos en la ley de reforma tributaria. Sólo muy parcialmente podrá ser compensado con la baja de costos de financiación, destinada principalmente a estimular la inversión de las empresas.

Aun así, la principal incógnita es qué margen tendrá la intención oficial de recurrir a mayor financiamiento interno y depender menos del crédito externo para cubrir el déficit del Tesoro y las provincias más endeudadas, sin presionar hacia abajo el tipo de cambio real y las exportaciones. Mientras tanto, el pago de intereses eleva el déficit fiscal ya que el gasto público sólo baja en subsidios y por el cambio en la fórmula de ajuste previsional.

El salto cambiario complica a quienes ya tienen aprobados créditos hipotecarios en pesos ajustables por UVA pero todavía no escrituraron las propiedades.

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