Che, ¿y si probamos la cumbre?

Finalmente, la misión argentina en el Himalaya intentó hacer cumbre en la montaña





Cuando todo parecía encaminarse al final menos deseado, la misión argentina en el Himalaya respiró aliviada: el tiempo mejoró y la montaña les dio una nueva oportunidad. Anoche intentaban hacer cumbre en el monte Gasherbrum 1, de 8068 metros.

El día anterior las noticias no habían sido las mejores. Una fuerte tormenta de nieve había logrado doblegar la esperanza de los argentinos y la posibilidad de abortar la misión cobró más fuerzas que nunca. Sobre todo porque el grupo debe abandonar el campo base (a 5.100 metros) el sábado a más tardar, por el vencimiento del permiso.

Pero ayer se abrió un nuevo capítulo de esta fascinante historia. «El sol brilla a todo vapor, se difuminaron las nubes y el furioso viento se transformó en una leve brisa. El ánimo de los expedicionarios por pisar la cumbre está intacto, las esperanzas renovadas. Ahora la pregunta es: '¿Che, y si probamos la cumbre?', la respuesta puede percibirse en la cara de nuestros compañeros (que imaginamos desde la base)», relataron ayer Damián Redmond (jefe de expedición) y Marcelo Alvarez (fotógrafo expedición) en el diario de viaje on line, al que se puede acceder entrando al sitio web: www.argentinosahimalaya.com.ar

«Hoy a la mañana el tiempo es bueno, en nuestra comunicación de las 8 nos cuentan que dada las buenas nuevas, intentarán su última chance, se trasladaron todos al campo tres arribando a las 2.40 de la tarde, se encontraban bien un poco cansados, ya en sus carpas se hidrataban concienzudamente, tratarán de descansar un poco y a las 0.00 horas (16 de ayer en nuestro país) iniciarán el intento final hacia la ansiada y hasta ahor esquiva cumbre del Gasherbrum I», agregan.

Al cierre de esta edición todavía no se conocían los detalles sobre el éxito de este nuevo intento.

Los inconvenientes que han debido sortear los deportistas no son pocos. Hay que recordar que a las malas condiciones meteorológicas -que los obligaron a permanecer por más de veinte días en el campo base- se sumó la evacuación de dos miembros de la expedición y la partida de una de las chicas.

El 17 de julio, el catalán Joaquín Molins Gil, financista y patrocinador del proyecto, bajó por una bronquitis. Pocos días después le tocó el turno a Víctor Herrera (39), que abandonó la base del cerro, también por una afección respiratoria. Después, Anna Triepp (36) tuvo que dejar la montaña porque se le vencía el plazo para cambiar los pasajes de regreso a Estados Unidos, en donde reside. (AR)


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