Descubren por qué el chingolo patagónico no tiene rayas negras en la cabeza

Investigadores de la Universidad Nacional de Río Negro junto con científicos de las universidades Estados Unidos y Canadá secuenciaron genomas completos de 18 ejemplares. Qué implican los resultados y cuáles son las recomendaciones.

Por Redacción

El chingolo patagónico se separó genéticamente de sus parientes hace unos 400.000 años, según los científicos de la UNRN y otras instituciones

El chingolo (Zonotrichia capensis) es uno de los pájaros más comunes de América, presente desde México hasta el extremo sur del continente. Su subespecie patagónica es la más llamativa de todas: tiene la cabeza completamente gris, sin las rayas negras laterales que definen a la especie.

Un grupo de investigadores de la Sede Atlántica de la Universidad Nacional de Río Negro y el Museo Argentino de Ciencias Naturales «Bernardino Rivadavia», junto con científicos de las universidades de los Estados Unidos y Canadá se pusieron a estudiar a la subespecie.

Quisieron identificar qué región del ADN explica esa diferencia de color tan visible. Además, buscaron entender cuándo y bajo qué condiciones surgió ese rasgo a lo largo de la historia evolutiva del ave.


Cómo trabajaron


Los investigadores secuenciaron el genoma completo de 18 ejemplares de chingolos: 9 patagónicos y 9 de otras subespecies del centro y norte de Argentina. Con esos datos compararon millones de variantes genéticas en busca de zonas donde las diferencias entre ambos grupos fueran estadísticamente inusuales.

En medio de un genoma casi idéntico entre ambos grupos, detectaron una sola región de unas 465.000 bases en el cromosoma 5 que los separa con claridad. Dentro de esa región se encuentra el gen ST5, que fue señalado como el principal candidato a explicar la diferencia de plumaje.

El ST5 regula una proteína llamada RAB9A, que en mamíferos es indispensable para fabricar melanosomas, las estructuras celulares donde se produce la melanina, el pigmento responsable de los colores negros y marrones.

Casi todas las variantes genéticas que diferencian a los dos grupos están en regiones no codificantes del gen, lo que sugiere que la diferencia no es en la proteína en sí, sino en cuánto se expresa.
“El ADN mitocondrial indica que el chingolo patagónico se separó genéticamente de las otras subespecies hace unos 400.000 años. Ese dato apunta a las glaciaciones del Pleistoceno como posible causa del aislamiento que permitió que esa diferencia de color se consolidara”, explicó el doctor Pablo Lavinia, investigador del Conicet y director del Laboratorio de Investigación y Conservación de la Biodiversidad (InCoBIO) de la UNRN y editor en jefe de la revista Nuestras Aves de la organización Aves Argentinas.

El gen ST5, que regula la producción de melanina, es el principal candidato detrás del plumaje pálido

Otros 17 genes de coloración revisados no mostraron diferencias relevantes entre los grupos. “Eso refuerza la hipótesis de que el ST5 funciona como un gen de gran efecto, capaz de modificar el patrón de color de la cabeza y de ser responsable del plumaje más pálido en general de población patagónica”, añadió el científico.

El estudio trabajó con los 18 ejemplares y excluyó deliberadamente la zona de contacto entre subespecies en el norte de la Patagonia, donde algunos chingolos tienen colores intermedios. Los investigadores señalaron que se necesitan más muestras, un muestreo geográfico más amplio y experimentos funcionales para confirmar el rol del ST5. “Actualmente estamos analizando 18 genomas nuevos de la región de transición en la Patagonia norte para terminar de comprender este proceso evolutivo”, acotó el doctor Lavinia.

El plumaje más claro del chingolo patagónico es consistente con la regla de Gloger, que predice colores más pálidos en climas fríos y secos como el de la Patagonia. El estudio, en el que también colaboraron Martín Carboni, Ana Barreira, Pablo Tubaro y Darío Lijtmaer, desde Argentina, muestra que una diferencia física tan visible entre poblaciones de la misma especie puede tener una base genética sorprendentemente simple: un solo gen en un solo punto del genoma.


El laboratorio donde la ciencia cuida lo que la naturaleza construyó


En Viedma, Río Negro, funciona el Laboratorio de Investigación y Conservación de la Biodiversidad (InCoBIO), una unidad científica de la Universidad Nacional de Río Negro (UNRN). Fue creado el 13 de noviembre de 2023 y está dirigido por Pablo Lavinia.

El laboratorio funciona como un espacio interdisciplinario con el objetivo de integrar saberes científicos, promover la conservación de la biodiversidad y el uso sustentable de los ambientes naturales y productivos. Su trabajo se desarrolla en un contexto de cambio climático y de creciente transformación de los ecosistemas por la actividad humana.

Las actividades del InCoBIO abarcan investigación, docencia, extensión y transferencia de conocimiento, con foco en las ciencias biológicas, la zoología, la ornitología, la entomología y la etología.
El laboratorio forma parte de la Sede Atlántica de la UNRN y recibe becarios del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET).

El hallazgo abre la puerta a estudiar si el color diferente ya está generando aislamiento reproductivo entre subespecies

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