Las termas de Copahue bajo el foco de la ciencia: midieron los gases que emite el suelo donde se instalan los turistas

Investigadores de la Universidad de Buenos Aires, el CONICET y el Observatorio Argentino de Vigilancia Volcánica analizaron por primera vez el potencial peligro de los fluidos hidrotermales en la villa turística de Neuquén.

Redacción

Por Redacción

El volcán Copahue libera gases invisibles que pueden poner en riesgo la salud y dañar edificios (Crédito Exactas/UBA)

El volcán Copahue libera gases invisibles que pueden poner en riesgo la salud y dañar edificios (Crédito Exactas/UBA)

Científicos argentinos identificaron por primera vez en Copahue un proceso de desgasificación difusa que no se ve en la superficie, pero puede infiltrar gases hidrotermales en edificios y alcanzar concentraciones capaces de afectar la salud.

El hallazgo, publicado en la revista Natural Hazards, redefine el riesgo en la villa termal neuquina: parte de la actividad del sistema volcánico no sale por fumarolas visibles, sino a través del suelo y dentro de construcciones habitadas o de uso público.

El dato apareció tras tres campañas de trabajo realizadas en los veranos de 2019, 2020 y 2021, durante las que el equipo midió gases en viviendas, edificios públicos e infraestructura hotelera, elaboró un mapa anual de las zonas con mayores emisiones y entrevistó a residentes y trabajadores.

En una habitación en desuso del complejo termal, el ambiente llegó a 46 grados por la circulación de fluidos hidrotermales bajo el subsuelo.

La geóloga Clara Lamberti, autora principal del estudio, docente de Exactas de la Universidad de Buenos Aires e investigadora del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), explicó a Diario RIO NEGRO el mecanismo que detectaron: hay un acuífero hidrotermal a unos 800 metros de profundidad, con temperaturas superiores a los 200 grados debido al sistema magmático que alimenta al volcán. Eso genera un gradiente geotérmico anómalamente alto.

“Los fluidos hidrotermales ascienden con gran energía, fracturan las rocas y llegan a la superficie. Por eso en Copahue hay gas saliendo del suelo”, afirmó.

El trabajo también registró corrosión en paredes y pisos, grietas y desprendimientos de revestimientos. En algunas habitaciones en desuso, además, se detectaron concentraciones de gases por encima de los niveles recomendados para la exposición humana.

Los investigadores describieron que la desgasificación difusa ocurre cuando gases hidrotermales, especialmente dióxido de carbono y sulfuro de hidrógeno, ascienden desde un reservorio profundo por fracturas naturales de las rocas hasta alcanzar la superficie de manera casi imperceptible. Esa condición vuelve más difícil su detección a simple vista y explica por qué puede pasar inadvertida en zonas construidas.

Clara Lamberti es geóloga de la UBA y del CONICET y coautora principal del estudio en Copahue (Crédito D. Martínez Llaser)

“Numerosos estudios habían demostrado que ambos gases tienen efectos distintos. El dióxido de carbono, en concentraciones altas, puede desplazar el oxígeno del aire y generar riesgo de asfixia. El sulfuro de hidrógeno es tóxico incluso en niveles bajos y la exposición prolongada puede provocar efectos neurológicos y respiratorios”, recordó.

Lamberti habló sobre un sistema subterráneo que libera gases hacia la superficie sin necesidad de manifestaciones visibles permanentes. Lo que reveló es que esas emisiones pueden entrar en construcciones y combinar riesgo sanitario con daños materiales en una localidad cuyo funcionamiento cotidiano depende de la actividad termal y turística.


Cómo empezó


La investigación no nació en el laboratorio, sino a partir de una alerta surgida en la propia comunidad. Como resultado del trabajo, el equipo elaboró el primer mapa de susceptibilidad a emisiones difusas de dióxido de carbono de la villa de Copahue. La herramienta apunta a identificar las áreas más vulnerables y a orientar decisiones sobre infraestructura, ventilación y planificación territorial. En su elaboración colaboraron también Pablo Forte, Joaquín Llano, Nicolás Núñez, Daniel Sierra, Fabricio Carbajal, Lucas Guerriero, Nicolás Alarcón, Martín Gómez, Sebastián García y Mariano Agusto.

A partir de los resultados, propusieron instalar sensores para monitorear de forma permanente las emisiones en las zonas más críticas, mejorar la ventilación de los edificios e incorporar esa información en el diseño del crecimiento urbano.

Forte aclaró: “Estos gases y emisiones son las que originan las termas y permiten que exista recurso natural y económico en la zona. Conocer estos procesos es fundamental para minimizar los riesgos sin afectar el desarrollo turístico que hace de Copahue un lugar único”.


Científicos argentinos identificaron por primera vez en Copahue un proceso de desgasificación difusa que no se ve en la superficie, pero puede infiltrar gases hidrotermales en edificios y alcanzar concentraciones capaces de afectar la salud.

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