Qué reveló un estudio en Argentina sobre el síndrome del intestino corto

Fue realizado por investigadores médicos de la Fundación Favaloro, el Hospital Garrahan y una clínica de Neuquén, entre otras instituciones

El síndrome de intestino corto impide absorber bien los nutrientes y líquidos de los alimentos.

El síndrome de intestino corto se produce cuando una persona pierde una parte importante del intestino delgado, lo que impide que el cuerpo absorba los nutrientes y líquidos necesarios para vivir.

Los síntomas principales incluyen diarrea frecuente, deshidratación, pérdida de peso y fatiga. Muchas personas necesitan nutrición intravenosa, un método conocido como nutrición parenteral, para sobrevivir.

Un estudio llevado a cabo en Argentina y publicado en la revista World Journal of Gastrointestinal Pharmacology and Therapeutics presenta nuevos datos sobre la eficacia y seguridad de teduglutida en pacientes adultos y pediátricos con síndrome de intestino corto.

El equipo de expertos demostró que ese medicamento permitió reducir la cantidad de nutrición parenteral en la mayoría de los participantes y que, en algunos casos, los pacientes dejaron de depender completamente de este soporte.

Doce pacientes (26,6%) fueron desvinculados del soporte parenteral en la evaluación de las 24 semanas, 6 (28,5%) en el grupo de adultos y 6 (25%) en el grupo pediátrico.

El estudio fue realizado por investigadores pertenecientes a diez hospitales y centros de Argentina, como la Fundación Favaloro, el Hospital de Pediatría Garrahan, y el Hospital Italiano de Buenos Aires, entre otras instituciones. Sandra Cosentino, del departamento de nutrición pediátrica de la Clínica San Lucas, de Neuquén fue una de las coautoras.

Las causas


El síndrome de intestino corto suele ocurrir tras una cirugía que quita gran parte del intestino delgado. La consecuencia es la incapacidad para absorber bien el agua, las vitaminas y los minerales de los alimentos. Esto obliga a muchas personas a depender de la nutrición parenteral a largo plazo.

La dependencia de este método puede provocar infecciones, problemas hepáticos y dificultades en la rutina diaria. Además, las alternativas para reducir el uso de nutrición parenteral son limitadas y no siempre dan buenos resultados.

El objetivo del estudio fue medir si teduglutida, un fármaco que imita la acción de una hormona intestinal llamada GLP-2, ayuda a que personas con síndrome de intestino corto necesiten menos nutrición intravenosa. El equipo también evaluó la seguridad del medicamento y trató de identificar qué pacientes logran mejores resultados.

La investigación incluyó a 45 personas: 21 adultos y 24 pacientes pediátricos, todos con diagnóstico de síndrome de intestino corto y dependencia de nutrición parenteral. El seguimiento se extendió durante 24 semanas.

Casi todos recibieron la dosis recomendada de teduglutida (0,05 mg por kilo de peso por día, aplicada por vía subcutánea). Los médicos midieron la cantidad de nutrición parenteral necesaria antes y después del tratamiento, tanto a las 12 como a las 24 semanas.

En los adultos, el 90,4% logró reducir al menos un 20% el volumen de nutrición parenteral al cabo de 24 semanas. Entre los niños, el 83,3% alcanzó esa meta.

Además, “la respuesta clínica observada en adultos y pediátricos fue mayor que la reportada en los ensayos fase 3 y consistente con otros estudios de la vida real”.

El análisis mostró que sólo el requerimiento inicial de nutrición parenteral se relacionó con la posibilidad de dejar el soporte. Aquellos que necesitaban menos volumen al principio tuvieron más posibilidades de dejar la nutrición intravenosa.

Respecto a la seguridad, ningún evento adverso informado llevó a la suspensión del tratamiento. Los efectos secundarios más frecuentes fueron dolor abdominal y distensión abdominal, ambos leves o moderados.

La edad promedio de los adultos fue de 42,9 años y la de los niños de 9,7 años. Ambos grupos llevaban en promedio alrededor de siete años con nutrición parenteral antes de comenzar el tratamiento.

Teduglutida ayuda a reducir la dependencia de la nutrición intravenosa

Las recomendaciones


El equipo recomienda identificar a los pacientes con menor dependencia de nutrición parenteral y anatomía intestinal favorable, ya que estos tendrían mayores posibilidades de alcanzar la independencia nutricional con teduglutida.

Entre las limitaciones, los investigadores mencionan el tamaño reducido de la muestra y el tiempo de seguimiento de 24 semanas. También aclaran que no recolectaron datos detallados sobre la alimentación oral o enteral previa, lo que impide analizar cómo influyen estos factores en los resultados.

Sin embargo, subrayaron que la identificación temprana de los candidatos más aptos para este tratamiento podría mejorar los resultados y reducir las complicaciones asociadas al síndrome.


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