Claves de la desigualdad de género en el trabajo
Si bien en la actualidad podemos observar avances hacia una igualdad de género (1), aún persisten importantes barreras que dificultan el acceso de las mujeres al trabajo y obstaculizan el pleno disfrute de sus derechos. Al mismo tiempo, es importante que dicho acceso sea a un trabajo de calidad, que está determinado en gran medida por las normas que regulan las condiciones laborales, el acceso a la protección social y por instancias que buscan un equilibrio entre el trabajo y la vida familiar.
Algunas reflexiones
En nuestra provincia, la desigualdad se refleja –entre otras cosas– en la tasa de actividad de las mujeres, que es del 36,1%; en tanto la de los varones es del 51,6%: quince puntos separan a las primeras del género opuesto.
Algunas de las explicaciones de esta diferencia podrían estar relacionadas con que realizan trabajos no remunerados tales como quehaceres domésticos, apoyo escolar y cuidado de personas, que no son considerados en aquel indicador.
El tiempo que las mujeres dedican a este tipo de tareas es aproximadamente de 7 horas diarias, mientras que en los varones se calcula un promedio de 4 horas.
Es necesario cuestionar, por un lado, la concepción tradicional de que los varones son sólo responsables de proveer al hogar y el sustento y defender la idea de que tienen derecho/obligación a participar en el cuidado de los niños y ancianos.
Por el otro, la falta de estructuras accesibles para ese tipo de actividades y el hecho de que la obligación de prestarlas de forma no remunerada recaiga desproporcionadamente en las mujeres se consideran obstáculos fundamentales para su progreso en el mundo laboral.
En relación a esto, es importante destacar que en el corto plazo una nueva economía del cuidado será la respuesta adecuada a las necesidades en rápido aumento de las sociedades en proceso de envejecimiento, ya que tienen dificultades para satisfacerlas. En este marco de actividades, las ocupaciones a las que la mayoría de las mujeres puede acceder son no calificadas, concentrándose el 75% en la rama servicios, motivo principal por el que ganan un 25% menos que los varones.
A medida que las personas se ven progresivamente confinadas en ciertas ocupaciones, se consolidan los estereotipos en que se encasillan las aspiraciones, las preferencias y las capacidades de unas y otros. A su vez, esto influye tanto en la opinión que los empleadores se forman de las competencias laborales y las actitudes de los varones y las mujeres, como en las aspiraciones individuales de cada trabajadora o trabajador.
Así, aumentan las probabilidades de que se encaminen por rumbos profesionales diferenciados, integrándose en sectores y ocupaciones que se consideran respectivamente como «femeninos» o como «masculinos», y también de que tropiecen con dificultades si tratan de evitar estos estereotipos (Catalyst, 2005, y KPMG y otros, 2014).
La igualdad de oportunidades supone un cambio de cultura en las empresas, implicando una transformación de gestión de recursos humanos y de organización empresarial. Poner en tensión estereotipos de género tradicionales posibilita orientarnos hacia esa meta.
Nuestra invitación
De acuerdo a este panorama, desde la Subsecretaría de Derechos Humanos y la de Trabajo de la Provincia de Neuquén estamos organizando una actividad como forma de participar de dicha transformación.
El Conversatorio sobre Género y Trabajo es la iniciativa que busca visibilizar la situación actual de las mujeres en el trabajo dentro del sector privado enfocado en la realidad local. Para ello, convocamos a trabajadores/as, empresarios/as y académicos/as a dialogar y reflexionar sobre las propias prácticas en el ámbito laboral.
Concretamente, y para finalizar, esta actividad busca identificar prácticas que generan desigualdad de oportunidades para las mujeres en la provincia.
Si bien poder detectarlas es el primer paso para generar propuestas de cambio, la existencia de buenas prácticas en pos de la igualdad pueden ser guías para las distintas experiencias presentes. En este sentido, es fundamental generar espacios de diálogo que permitan evaluar posibles respuestas para lograr mejores condiciones laborales para las mujeres.
1) Utilizamos este término en su concepción más difundida socialmente, que lo entiende desde el binario varón/mujer, pero no desconocemos que existen otras identidades que no responden a lo normativo.
*Directora del observatorio de Derechos Humanos en Neuquén.
El primer conversatorio sobre “Género y trabajo en la Patagonia” se realizará el lunes 5 de noviembre en el centro del Salón de Empleados de Comercio en Neuquén.
Datos
- El primer conversatorio sobre “Género y trabajo en la Patagonia” se realizará el lunes 5 de noviembre en el centro del Salón de Empleados de Comercio en Neuquén.