“Colas vip y no vip”
Soy cliente del BBVA Banco Francés desde 1988, cuando me establecí en la zona; es decir, hace más de 25 años. El 14/10/14, a las 11, concurrí a la sucursal de la ciudad de Cipolletti a pagar unos impuestos. Encontré, como es habitual en esa institución, dos filas para acceder a las cajas: la de los clientes vip y la de los, llamémoslos, “clientes no vip”. Me estacioné en esta última y entablé conversación con la señora que me precedía en la cola, quien se mostró interesada por conocer a qué se refería esto de vip y no vip, ya que la única fila que tenía algo de movimiento era la primera. Le expliqué entonces que era una sigla del inglés que significaba “persona muy importante” y continuamos esperando. Como no avanzaba, empezó a haber malestar y todos comenzaron a quejarse por lo bajo. Les manifesté que ello no servía de nada y que mejor sería reclamar ante el responsable de la sucursal, es decir, el gerente, pero adujeron que la oficina estaba vacía. Me dirigí entonces al recepcionista y solicité el libro de quejas, a lo que me respondió que no existía pero que sí podía hacer mi reclamo por vía telefónica. Me asistió solícitamente y logré comunicarme con un representante en un lugar remoto y dejé asentada mi queja. Al regresar a la cola insté a los otros a que presentaran igualmente su reclamo, pero ¡oh sorpresa! me encontré erigida en una suerte de delegada del reclamo colectivo y me pidieron que, en representación de todos, fuese a hablar con la gerenta que ahora ya había regresado a su puesto de trabajo. Salí por segunda vez de la estática fila y me dirigí al box correspondiente, donde aguardé pacientemente ya que nuevamente había salido del mismo. A su regreso me identifiqué como “delegada de los no vip”, solicitándole que tomara cartas en el asunto, pero para mi estupor me respondió que ella no podía hacer nada, que había poco personal. Como hija de un gerente de banco de otras épocas, le manifesté que ésa no era una respuesta esperable para un directivo de una institución, ya que supuestamente su función era garantizar un óptimo funcionamiento de la sucursal a su cargo. Me pregunto: luego de un feriado largo, por el que es esperable una mayor afluencia de público, ¿no se debería planificar una redistribución de tareas para optimizar la atención al público? ¿No es ésta una de las tantas funciones de los directivos? ¿Es éste el trato que merece un cliente de 25 años? Y respecto de las colas vip, ¿no son acaso una flagrante discriminación en el supuesto igualitario país de todos y todas? Para finalizar, salí de la sucursal a las 12:30 y debí pagar $ 40 en concepto de dos horas de estacionamiento en una playa vecina. María de las Mercedes Alba, DNI 13.373.798 Roca