¿Cuál es el rumbo?

05 feb 2018 - 00:00

Estamos transitando el tercer año de gobierno del Presidente Macri y los resultados que puede exhibir son paupérrimos. Solo nos vamos a detener en el área económica ya que en las otras áreas de gobierno como educación, seguridad, defensa, salud, transporte su inacción es de casi absoluta inoperancia.

Inicialmente con la inteligente gestión de Alfonso Prat Gay al frente de Hacienda se comenzó a advertir el cambio: se le quitó el cepo al dólar, se normalizaron las relaciones con nuestros acreedores, se realizó un exitoso blanqueo de capitales, pero comenzaron a advertirse señales de disparidad con la política que llevaba a cabo Federico Sturzenegger en el Banco Central (BCRA). A fines del 2016 renuncia Prat Gay y se profundiza el gradualismo económico sin advertir que esta política lleva en su ADN el fracaso.

Al comienzo de este año el BCRA fija una pauta inflacionaria del 10%, a los pocos días la corrige y eleva al 15%. Todos los agentes económicos sabemos que es una meta que no se va a poder cumplir, ya que las pautas inflacionarias fijadas para el 2016 de un 24% resultó mayor al 37% y la del año 2017 del 17% finalmente fue superior: 24%.

Dadas las circunstancias debemos ajustarnos a un período de austeridad y control de nuestros gastos, pero el principal derrochador, el Estado Nacional, continúa endeudándose interna y externamente para financiar su presupuesto que crece sin control. A no confiarse demasiado en el apoyo de los mercados financieros externos ya que ante cualquier alarma se repliegan.

Observemos algunas realidades económicas: al comienzo de este año advertimos las subas en los servicios públicos, combustibles, tasas municipales y provinciales, transportes. Todo nos indica lo endeble de la estimación inflacionaria para este año.

El gobierno pone énfasis en la inversión que se espera del exterior, una utopía ¿Por qué la mayoría de los Ministros y funcionarios del Gobierno Nacional declaran ante la AFIP que sus ahorros están depositados en moneda extranjera en el exterior? Respuesta lógica: desconfían del resultado de su propia gestión.

Analicemos la situación de dos actores económicos que son el motor que con más fuerza y solidez impulsan el crecimiento real y sostenido de la economía, son los mayores proveedores de trabajo y generadores de riqueza: las economías regionales y las Pymes, continúan recorriendo un sendero en el que van haciendo equilibrio entre la quiebra y la subsistencia.

Tomemos algunos de los problemas apremiantes que afrontan: tasas de interés impagables, atraso cambiario que nos genera una balanza comercial deficitaria, esto atenta tanto contra los productores e industriales nacionales, unos impedidos de competir en el exterior y los otros incapaces de competir con lo importado una ecuación nefasta, un sistema tributario absurdo e inequitativo, servicios públicos caros e ineficientes, rutas y caminos intransitables por su deterioro de décadas de abandono, un sistema ferroviario inexistente, una flota fluvial y marítima también inexistente, puertos con necesidades insatisfechas, falta una legislación laboral moderna y competitiva, poner fin a la maraña burocrática-administrativa del Estado etc., etc. Los planes para revertir esta situación no los conocemos.

Solo como al pasar mencionemos casos que resultan emblemáticos: la minería que es en su mayoría controlada por empresas extranjeras exporta lo que extraen sin retenciones, la industria nacional del juguete prácticamente desapareció: todo se importa. Caída en la industria textil, importamos espirales de Indonesia, alimentos como fideos, quesos y dulces de Europa, uvas y manzanas de Chile, artículos de cristalería vajilla, bazar importados de China que nuestra industria hoy casi desaparecida fabricaba de muy superior calidad.

El FMI prevé un fuerte crecimiento de nuestros principales socios económicos, esto nos impone actuar con celeridad e inteligencia para aprovechar esta favorable coyuntura. Nuestra responsabilidad y compromiso desde siempre fue y son las economías regionales y las Pymes a quienes modestamente entre otros pretendemos promover y defender, no podemos continuar ante este escenario de incertidumbre, desasosiego y confusión en que se encuentran. Queremos reglas de juego limpias, ciertas, inteligentes, equitativas, y explicitadas. Solo tenemos discursos declamativos, faltos de sinceridad, votamos el cambio, pero cuando el mismo se demora tanto en hacerse efectivo deja de ser cambio para terminar siendo más de lo mismo.

Este desorden en todas las áreas de gobierno trasmite desorientación a los diferentes actores económicos, políticos y sociales, cuyas consecuencias están a la vista. Solo queda este año para ordenar un poco las cosas, el próximo se pierde en la lucha electoral por la presidencia y cada uno va a jugar su partido.

Reitero, votamos el cambio, ahora exigimos el cambio, no queremos volver al pasado, miremos el presente y afrontemos el futuro con inteligencia y tesón, insistimos somos el 8° país con mayor extensión territorial del mundo, esto debe por un lado avergonzarnos de nuestra ineptitud, pero también debe ser el acicate para que comencemos a crecer en función a lo que Dios nos dio.

*Presidente Iader, Instituto Argentino para el Desarrollo de las Economías Regionales

En lugar de reglas de juego limpias, ciertas, inteligentes, equitativas y explicitadas en la economía, tenemos discursos declamativos y faltos de sinceridad.

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