“Comenzás a disimular aunque adentro te estés muriendo”



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Foto Marcelo Ochoa.

A diez años de la masacre en la escuela de Patagones

Marisa Santacruz y Tomás Ponce, son los padres de Federico, uno de los tres chicos asesinados, y quienes en esta década se han encargado de enarbolar la bandera del recuerdo permanente.

Sostienen que “hay muchas asignaturas pendientes más allá de que en esa escuela se pueda trabajar sobre el tema, pero desde Educación están todas las asignaturas pendientes porque no se trabajaron consecuencias”.

Marisa reflexiona que “se siente el mismo dolor desde 2004, que uno aprende a disimular, pero parte de lo que pasó es irresponsabilidad desde Educación”. Tomás coincide: “La pena es la misma de los primeros meses, y dado que no se puede compartir la mochila con estas piedras tan pesadas, uno comienza a disimular aunque adentro te estés muriendo”.

Agregan que los amigos “son una maza” por el sostén afectivo y con ellos “vas haciendo experiencia como para afrontar la situación” porque esto “produce mucha rabia que no te deja vivir” porque “la Justicia jamás tuvo una respuesta”.

Plantean que “acá lo que quieren hacer ver es que está todo bien, como nos dijo en su momento (el gobernador bonaerense, Felipe) Solá que esto ya pasó... es un momento... (y para los Ponce)... un cretino total”.

Luego cargaron contra las autoridades y docentes del establecimiento, sobre quienes pesan ocho sumarios, sin embargo para los Ponce “están frenados”. Observaron que a la directora Adriana Goicochea y a la preceptora Ana María Campoy “les dieron ascenso”, y el profesor de ese horario Carlos Ruiz (fallecido años después fuera de la ciudad), tendría que haber estado preso porque ese día debió estar en el aula y no “tomando mate y hablando por teléfono en la sala de Preceptoría con un pariente del Sur”.

Concluyeron que “fueron todas barbaridades porque los chicos estaban solos y le dejaron el camino a Juniors para que haga lo que quiera, si no se le hubiera trabado la pistola en el segundo cargador, hoy estaríamos hablando de 20 ó 30 muertos, si hasta le disparó al kiosquero (Vicente Sofi)”.


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