Comidas típicas, música y artesanías
JORGE VERGARA
jvergara@rionegro.com.ar
El verano que está en marcha viene cargado de festivales, unos más atractivos que otros y con sus características especiales, que los diferencian de los demás.
Lo cierto es que el país entero tendrá la posibilidad de ver alguna de estas grandes fiestas, que van más allá de Cosquín y Jesús María, que son los que tienen más fama nacional e internacional y más presencia en los medios de comunicación.
Muchos festivales cálidos y bien organizados no obtienen siquiera una línea en los diarios y para los canales de televisión directamente no existen. Pero, al margen de eso, lo concreto es que se cuentan no menos de 30 ó 40 en este verano, la mayoría de ellos en el centro y norte del país, aunque algunos patagónicos vayan cobrando relevancia.
Claro, es posible que en muchos de los festivales -digo, por si decide asistir a más de uno- se encuentre con las mismas figuras nacionales; por ejemplo, el Chaqueño Palavecino, que está en casi todas las programaciones del verano, o Jorge Rojas y Coplanacu, que recorren todo el espectro festivalero.
No hay pueblo que no tenga su festival. Así, ya vimos que lo hay de la Mandarina, del Poncho, de la Chacarera, de la Manzana, de la Pera, del Asado, de la Empanada, de la Cereza y del Fuerte, además de otros que no tienen esa denominación pero que en los hechos lo son, como la Serenata de Cafayate o la Fiesta de la Chaya.
En todos hay, además, algo en común: muchas artesanías y comidas típicas, como para llevar en la memoria no sólo el espectáculo y su música sino también sus sabores.
En Salta, entre el 20 y el 21 de enero, la música se instala en Cachi, donde se realiza el Festival de la Tradición Calchaquí. En febrero, el 15 y el 16 de ese mes la localidad de Animaná realizará la Fiesta Provincial de la Vendimia y se hará otra de las fiestas importantes del país y una de las de más trascendencia: La Serenata de Cafayate.
En la quebrada de Humahuaca, la convocatoria es para todo el mes, con el «Enero tilcareño», donde se conjugan, además de la música, tradiciones y comidas para todos los gustos.
Córdoba es de por sí sinónimo de folclore, como Salta, Santiago, La Rioja o Catamarca.
Bautizado el «Viña del Mar argentino», el Festival Nacional de Peñas de Villa María se realizará entre el 10 y el 14 de febrero, con un programa amplio y que excede el folclore: Piñón Fijo, el Puma Rodríguez, Doña Jovita, Hugo Varela y Pimpinela, a los que se sumarán Peteco Carabajal, el dúo Coplanacu, Facundo Toro y Abel Pintos, tangueros como Adriana Varela y roqueros como Arbol y Memphis.
Otro de los festivales de renombre nacional es el de Baradero, que se hará en febrero, donde confluyen los mejores exponentes del folclore.
La Fiesta Nacional del Chancho Asado con Pelo, en San Andrés de Giles, se destaca por el atractivo de su comida, además de la presencia de consagrados del folclore.
No hay que olvidar el Festival de la Tonada, en Mendoza. La música cuyana es la elegida o, mejor dicho, la principal protagonista de esta fiesta, que se hace en Tunuyán, entre el 4 y el 6 de febrero.
Este es, apenas, un puñado de los tantos festivales que reinan en cada verano en la Argentina, como para mantener bien alta la música folclórica, aunque muchos de ellos hayan abierto sus puertas a otros géneros.
JORGE VERGARA
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