Cómo colgar los cuadros para darles un toque personal

Pinturas, fotografías, objetos enmarcados, grabados, óleos, reproducciones. Las posibilidades para crear cuadros son infinitas. Visten las paredes y logran impactos visuales, añadiendo estilo y personalidad a los ambientes.

CECILIA DANIELE
mcespaciosinteriores@gmail.com

Solos o en grupo, los cuadros forman parte de esos pequeños detalles que aportan grandes resultados; pero para conseguir los efectos deseados, hay que tener en cuenta algunas reglas básicas a la hora de ubicarlos.

Dos conceptos importantes a la hora de colgar los cuadros, son la altura y la distribución. La altura ideal es unos centímetros por encima del nivel de los ojos; tomando en cuenta una altura humana promedio, ubicarlos a 1, 70 m del suelo es lo más apropiado. Si se trata de una imagen grande sobre un sillón, por ejemplo, el punto medio del cuadro se coloca a esa altura. Si es un grupo, el del centro tendrá su punto focal en esa distancia.

Otro detalle a tener en cuenta, es que siempre debe estar más cerca del mueble sobre el que se luce que del techo, para que no parezca aislado del ambiente. Una separación de 30/40 cm entre el mueble y el cuadro es lo más apropiado.

En cuanto a la distribución, existen numerosas posibilidades, pero antes de decidir por una, es aconsejable analizarla bien. Lo primero que hay que tener en cuenta son los elementos que van a convivir con los cuadros en esa pared (puertas, ventanas, muebles), porque ellos determinan el criterio a seguir. Se podrá tomar la totalidad de la pared o sólo una parte y esa decisión guiará la ubicación.

Cómo agrupar y colgar los cuadros

Siempre deben “colgar” de una línea imaginaria, de manera que queden apoyados o centrados en ella. De esta forma se respetan las alturas promedio.

Si es un grupo, hay distancias entre cuadros que debemos tomar en cuenta. Lo ideal es dejar entre cinco y ocho centímetros, dependiendo de las dimensiones de las obras enmarcadas. Cuanto más grande sea el cuadro, mayor será la distancia entre uno y otro. Cuando son del mismo tamaño, lo más recomendable es que la distancia entre ellos sea idéntica.

Cuadros alineados en los cuatro bordes sugieren un rectángulo

Se pueden agrupar en forma simétrica, buscando un eje central en forma horizontal o vertical y dividiendo los cuadros, a partir de allí, en partes iguales y opuestas. También se puede jugar con ellos creando formas geométricas equilibradas.

Los cuadros coinciden en el borde inferior y sugieren una forma triangula

Ubicarlos en línea también ayuda a reforzar las proporciones del ambiente. En espacios angostos y reducidos, conviene disponer los cuadros de manera vertical, para crear la sensación de un techo más alto y por lo tanto un espacio más grande. Las líneas horizontales son más adecuadas para áreas largas, pasillos o ambientes amplios.

Si el lugar elegido para un grupo de cuadros es arriba de un mueble, conviene centrarlos con el punto medio del mismo, para que la atención se dirija hacia ellos, ya que alineados con el mobiliario pierden presencia.


El tamaño de la lámina no tiene por qué definir el cuadro. Agregar passe-par-tout, papel de color, género, láminas de metal u otros materiales alrededor para aumentar su presencia.

Otro aspecto a tener en cuenta es que el tamaño de la lámina no tiene por qué ser el tamaño del cuadro. En ocasiones es una imagen atractiva, pero al ser pequeña se pierde en la pared. La solución es conseguir un marco de mayores proporciones y agregarle passe-par-tout (papel de color entre el marco y la obra) para que tenga mayor presencia.

Es importante destacar que la única opción para los cuadros no es estar fijos clavados en la pared, otra alternativa para distribuirlos es apoyarlos sobre muebles o superficies (chimeneas, estantes) y si se desea, combinarlos con otros colgados.

Y algo más…

Para vestir una pared con cuadros, no hace falta tener obras de arte, todo se puede enmarcar y colgar: fotos, espejos, objetos antiguos o de colección, dibujos infantiles, discos de vinilo, o simplemente marcos atractivos vacíos. Todo queda bien si tiene valor estético.

Es conveniente evitar desplegar cuadros en todas las paredes sin ningún orden o criterio. Al igual que con los adornos, si son pocos y armonizan en colores y estilo, evitarán ambientes saturados y agobiantes.

Y la última sugerencia: ayuda mucho presentar la composición en el piso antes de colocarla en la pared. Posibilita encontrar la mejor combinación y evita agujeros no deseados.

¡Es tiempo de dar rienda suelta a la creatividad!


CECILIA DANIELE
mcespaciosinteriores@gmail.com

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