Cómo es vivir con más de una esposa

¿Es posible querer a más de una personas a la vez?. Esta es una de las preguntas que Ricardo Coler plantea y responde en su último libro, “Hombre de muchas mujeres. Entre la poligamia y la infidelidad. El médico, fotógrafo y periodista analiza casos de varios países donde la práctica de la poligamia es habitual pero no por eso placentera.

EL NUEVO LIBRO DE RICARDO COLER

El médico, fotógrafo y periodista Ricardo Coler, conocido en el mundo editorial por tratar en sus libros la temática de la convivencia entre hombres y mujeres, escribió “Hombre de muchas mujeres. Entre la poligamia y la infidelidad. Cómo es vivir con más de una esposa”, donde expone casos de varios países donde esta práctica es habitual pero no por eso placentera. Para escribir el libro publicado por Planeta, Coler partió hacia Kenia recién separado y con sus hijos a cuestas: la idea era visitar comunidades polígamas africanas para dialogar con sus habitantes, habituados a este tipo de relaciones. Con la expectativa de cruzar en jeep la frontera con Tanzania y alojarse en una vivienda precaria de Ngoro-Ngoró, comer lo que los lugareños les ofrecieran y “sentir el increíble pulso de la tierra”, la familia emprendió su aventura.

“Visité un montón de familias polígamas, y cuando las mujeres se llevan bien, la pasan fenómeno -charlan entre ellas, cuidan a los chicos, se visitan-, se les hace más fácil soportar a un hombre entre tres o cuatro. Pero el harén es llevadero en la fantasía: sostener una relación con cuatro mujeres queriendo que la cosa funcione es complicado”, dice Coler. Además, estas comunidades no son completamente polígamas y, lejos de lo que imagina en común de los occidentales, no se encuentran sólo en lugares exóticos, Coler extendió su investigaciones a grupos en Brasil y en Estados Unidos. En Estados Unidos, por ejemplo, “la poligamia es ilegal en Utah, por eso los mormones fundamentalistas contraen matrimonio con una sola mujer por civil y con el resto por su Iglesia, es decir que no existen a los ojos del Estado y para la ley son monógamos aunque vivan con muchas esposas, bajo la creencia de que para llegar al cielo ellas deben casarse”. “Las mujeres la pasan muy mal porque están en medio de la promesa del paraíso y tienen que ceder muchas cosas para ganarse el cielo”, pero “los mormones que viven en la montaña, no en cavernas -aclara- sino en cavidades supermodernas, dicen que crecieron en familias con unos 20 o 25 hermanos donde la pasaban bien y que por eso quieren para sus hijos una vida parecida”.

Por el contrario, “en Africa la mujer zulú está preparada y ante ciertas preguntas te increpa diciendo: ‘¿en tu paí­s no hay amantes?’, a lo que ante la respuesta afirmativa refuta, ‘si los hombres tienen amantes más o menos estables con mujeres que no están casadas, eso es poligamia”. Coler cuenta algunos diálogos con esas mujeres: “Nosotras no nos escondemos, tenemos derechos, usamos el apellido de nuestro marido y somos una gran familia”, transcribe en el libro. En tanto suma observaciones sobre la actitud de los varones frente a esta situación: “Me topé con un hombre que tení­a una carpa para cada mujer y otra para él sólo donde tener sus momentos necesarios de soledad. Le encantaba fanfarronear que tení­a muchas mujeres frente a los extranjeros, pero no la pasaba tan bien como contaba”. “Ahí fue cuando me surgió la pregunta de si un hombre que tiene varias mujeres al mismo tiempo, tiene también la posibilidad de amar a cada una”, dijo.

Mientras que “las mujeres que tienen varios maridos dicen que son más responsables que nosotros porque tienen cuatro entradas de dinero, siempre hay un hombre en la casa, si se muere uno está el otro y cuando quieren ser madres deben ser sensatas y cuidadosas porque tienen que hablar con cuatro padres”, describe el fundador de la revista “La mujer de mi vida”. “Si pensamos en las familias que conocemos conviviendo muchos años, apasionadas y felices, son pocas, y ahí vuelvo al amor tal como los latinos lo concebimos: ¿Se puede tener relaciones con un hombre un día y escuchar a otra mujer gozar con ese mismo hombre al día siguiente?, ¿Es posible querer a más de una personas a la vez?”. “Creo que no, creo que siempre se pierde algo, que se trata de un estilo de vida más bien biológico, relacionado con el crecimiento y la reproducción; y que para casarse o tener hijos no es necesario estar enamorado”, concluye. Telam


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