Cómo fue filmar el legado de la cultura mapuche en “En busca del huemul”

Entrevista al cineasta Juan Diego Kantor quien concretó el estreno nacional de su ópera prima, “un documental de ficción que permite hablar sobre temas como los pueblos originarios y el derecho a la tierra”.



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Fotos gentileza

CINE

El cineasta Juan Diego Kantor concretó el estreno nacional de su ópera prima “En busca del huemul”, un filme que definió como “un documental de ficción que permite hablar sobre temas como los pueblos originarios y el derecho a la tierra”.

Nacido en Italia, país en el que sus padres se exiliaron en tiempos de la dictadura militar, pero criado y formado en Rosario, Kantor destacó que su película “logró rescatar esos temas a partir de pequeños diálogos”.

Las charlas son entre Ladislao Orosco y su amigo Nazareno Rodríguez, quienes viajan por las montañas del sur argentino en busca del huemul, un ciervo autóctono en peligro de extinción, donde “el huemul es una metáfora porque la película habla de otras cosas”.

El trajinar de la dupla por la bella e inhóspita geografía andina visita el legado de la cultura mapuche y exhibe de qué modo ese territorio aparece surcado por alambrados y letreros de “propiedad privada”.

“Pudimos armar una historia en la que la información se da como con gotero para que cada uno se sienta movido a investigar”, insistió acerca del largometraje que en 2012 pudo verse en salas de Mar del Plata y Rosario.

“En busca del huemul” pasó ese año por el Festival Internacional de Mar del Plata y luego participó por otros festivales como el Marfici 2013, el Septiembre mexicano, el Verde colombiano, el Atlantidoc uruguayo y el de Cine Latino de Toulouse.

Del paso por el festival francés en 2013 Kantor obtuvo un aval para encarar el proyecto que ahora lo tiene ocupado, el documental “¿Por qué mis amigos se fueron a Europa?”.

El realizador contó que se trata de “un documental cómico absurdo que habla acerca del éxodo argentino que se produjo en 2001, pero que también visita la historia argentina de los 70 para acá”.

“Con el proyecto de ese filme -abundó- estuvimos en la sección Cine en Desarrollo de Toulouse y ganamos un premio de la TV de allá que ahora exige trabajar a partir de un guión súper riguroso”.

-Siendo rosarino, ¿cómo llegaste a que tu primera película sea tan patagónica y andina?

-Porque me cautivó la historia de Ladislao, a quien conocí en 2005 en Bariloche cuando yo estaba haciendo un video institucional para una empresa de turismo de Rosario y él era chofer de una camioneta 4×4 que hacía excursiones con los egresados a través de la montaña.

-¿Qué te disparó ese encuentro?

-La posibilidad de encontrar una historia, una buena idea que además me permitía salir a la montaña y a buscar algo en una experiencia muy excitante.

-¿Fue perjudicial que pasaran casi seis años entre el momento de hallar la historia y poder filmarla?

-No, porque uno va profesionalizándose y, además, porque ese tiempo, que fue mucho, hizo que la película pueda ser lo que es.

-¿Qué significa llegar a estrenar “En busca del huemul” a nivel nacional?

-La posibilidad de reencontrarme de vuelta con ese viaje de Ladislao y su intención de armar una reserva de huemules y también comprobar que el relato sobre ese otro Bariloche y sobre un montón de temas sigue vigente y atractivo.

Telam


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