Así trabaja el equipo que interviene en casos de violencia en las escuelas

La Provincia tiene un equipo que concurre cuando es convocado en función de algún incidente. ATEN pide ayuda cuando los docentes son víctimas de los padres.





¿Cuál es el protocolo que debe seguir una escuela cuando una estudiante denuncia a un compañero por abuso sexual?, ¿Y cuando un docente es agredido por el padre de un niño?, ¿Cómo actúa la dirección si un joven asiste con un arma de fuego al colegio?

Estas son algunas de las preguntas con las que se encuentran a diario los integrantes del Equipo de Apoyo y Orientación Profesional a las Instituciones Educativas (EAOPIE). El grupo es convocado por los establecimientos educativos de la provincia para intervenir ante estos escenarios.

“Hacemos un trabajo interdisciplinario y abordamos situaciones conflictivas de la escuela, cuando la escuela nos llama. Generalmente tiene que ver con la conflictiva social, pero también atendemos situaciones del orden pedagógico. La tarea concretamente es acompañar a los actores escolares para recuperar el rol docente. A veces las conflictivas sociales no tienen una solución inmediata, ni rápida”, asegura Hugo Canevello, Co-coordinador del equipo.

Verónica Polino, quien lo acompaña en la tarea, aclara que no hay recetas, ni fórmulas: “son dispositivos artesanales porque cada situación es diferente, aunque sean parecidas”.

Hay cinco grandes categorías en las que se clasifica la intervención. Una de ellas son las situaciones disruptivas, que se mantuvieron constantes. Foto: Juan Thomes

La demanda se clasifica en cinco categorías. “Una tiene que ver con el ejercicio de la autoridad. Se le exige demasiado a las personas que tienen que conducir una institución educativa, todos exigen inmediatez en las resoluciones y justeza en la forma que se toman las decisiones. Detrás hay una persona como cualquier otra, que llega por capacidad generalmente, por trayectoria, pero en definitiva sigue habiendo una persona ahí atrás”, explica Canevello.

Las situaciones disruptivas son cada vez más variadas. Están vinculadas a la violencia, a la muerte, y pueden impactar en el normal desarrollo de la actividad escolar”,

explica Hugo Canevello, co-coordinador del equipo de apoyo y orientación profesional

Otro gran foco de atención son los problemas de convivencia. “Esto es muy variado: desde situaciones entre pares, entre adultos, entre adultos y alumnos, entre docentes y alumnos, entre familia y escuela”, afirma el co-coordinador. Están también los que tienen que ver con la vulneración de derechos y con los procesos de enseñanza-aprendizaje.

La escuela en general es la primera que toma contacto con la vulneración: desde situaciones de carencia hasta violencia o abuso”.

Verónica Polino integra el equipo de orientación para instituciones educativas.

Por último se encuentran las situaciones disruptivas que, según Canevello, se han mantenido constantes. “Están vinculadas a la violencia, a la muerte, y pueden impactar en el normal desarrollo de la actividad escolar. Y esto pasa desde una persona que puede ingresar a la escuela, vecino, papá, que puede violentar el clima escolar, a la presencia de armas en la escuela, suicidio adolescente, muertes de adultos. Todo esto conmueve, saca del lugar, uno no sabe qué hacer ni qué decir muchas veces y para nosotros ha sido todo un aprendizaje armar un dispositivo que tenga que ver con cómo darle tratamiento a esto dentro de la institución escolar, sin perder de vista los roles”, plantea.

En números

505
situaciones debió abordar el Eaopie en establecimientos educativos de toda la provincia, durante el 2018.

Justamente el sindicato ATEN anunció ayer que presentará un proyecto en la Legislatura a raíz de los casos de violencia contra docentes en el ámbito escolar (ver aparte).

Canevello señala que “las escuelas tiene aprendidos mecanismos de intervención ante este tipo de cosas, no es que no sepan. Lo que pasa es que muchas veces cuando se dan en forma repetida o en forma variada o de extrema violencia, la escuela se ve desbordada”.

“También vulnerada a veces cuando la violencia es hacia la escuela cuando la comunidad va a pedir respuestas, hay respuestas que no son inmediatas”, suma Polino.

Cuenta que en este último tiempo han trabajado, por ejemplo, en los casos de denuncias de una adolescente a otro por abuso sexual. “Son menores de edad, necesitamos garantizarle derechos. Son alumnos de una escuela, no es que lo sacamos de acá o lo ponemos allá, no existe la expulsión. La lógica punitiva vuelve a aparecer fuertemente a pesar de la lógica inclusiva. Nosotros no somos justicia, no tenemos la lógica de investigar, pero si le damos crédito a lo que se denuncia, si alguien denuncia algo uno tiene que darle lugar a eso, y ver qué se hace, y siempre se sugiere que si pasó algo con un hecho de este tipo se denuncie en la justicia”, menciona.

La situación es distinta cuando el hecho involucra a un adulto. “Se lo separa del cargo en forma preventiva para investigarlo y se hace una investigación sumaria”, apunta Canevello. Hace hincapié en la necesidad de trabajar articuladamente: “Lo cual requiere romper con una noción de la derivación que tenemos aprendida de otros tiempos. La derivación es “tengo un problema y te lo paso para que vos lo atiendas en el ámbito de la salud, o de la justicia, después devolveme la solución”. Hoy todos intervenimos desde diferentes lugares del Estado, con el mismo sujeto, con las mismas necesidades, y cada uno desde su ámbito podrá ir atendiendo una parte de esas necesidades. La mirada integral del sujeto es importantísimo.”

Las respuestas son artesanales, no hay fórmulas ni recetas. Foto: Florencia Salto

El Equipo de Apoyo y Orientación Profesional a las Instituciones Educativas (Eaopie) trabaja a pedido de los establecimientos educativos de todos los niveles y modalidades. Está formado por psicólogos, psicopedagogos, trabajadores sociales y profesionales de Ciencia de la Educación.

•Lo que hace es coordinar acciones tendientes a brindar respuestas a situaciones complejas en las escuelas, que trascienden la competencia de los docentes. Está abocado a la atención de las demandas emergentes, el diseño de estrategias de prevención y asistencia técnica.

•La demanda se clasifica en cinco categorías: convivencia, ejercicio de la autoridad, vulneración de derechos, situaciones disruptivas, proceso de enseñanza- aprendizaje.

Hay diez sedes distribuidas en toda la provincia.

*Por Gabriel Dal Piva

La Asociación de Trabajadores de la Educación de Neuquén (ATEN) advirtió que en lo que va del año hubo cinco agresiones físicas y verbales de familiares de estudiantes a docentes en escuelas de la capital.  Ante esta situación presentarán un proyecto de ley en la Legislatura que apunta a la prevención, y establece sanciones para los agresores. 

“Diferentes situaciones  se han vivido en los últimos meses, que si bien son aisladas, no dejan de ser un motivo de alarma o por lo menos para ocuparnos. Tiene que ver con hechos de  familiares  o personas relacionadas con estudiantes sobre trabajadores de la educación”, manifestó el secretario general de ATEN, Marcelo Guagliardo.

Dijo que  son hechos “que no podemos dejar pasar porque afectan la integridad física, psicológica, y al funcionamiento  de nuestras escuelas.”
Señaló que ocurrieron“ dentro de las escuelas, en inmediaciones  e inclusive con amenazas”.

La vocal gremial de rama inicial y primaria, Fanny Mansilla, afirmó que desde el sindicato se hace hincapié en  “reforzar la idea de la palabra para resolver los conflictos”.   

Apuntó que  en los hechos hubo maltrato físico y verbal.  “Una docente  fue  agredida y le lastimaron la mano”, comentó Mansilla. 

La vocal gremial de rama media, Marisabel Granda, sostuvo que la iniciativa que llevarán a la Legislatura “tiene que ver con trabajar la prevención, y pensar que el Consejo Provincial de Educación es quien después tiene que implementarlo.”

Desde el sindicato indicaron que  busca dar una mayor cobertura a  una  resolución ya vigente con el fin de  prevenir las situaciones violentas,  con un abordaje más integral que incluya campañas de concientización, espacios de mediación y sanciones previstas en el Código de Contravenciones Provincial. 

El titular del gremio aseguró que en el CPE existe un protocolo que “plantea acciones post situación, pero lo que nosotros planteamos es que hay que generar una concientización que haga prevenirlas”.
Guagliardo recordó que hay canales por los cuales la comunidad pueda  hacer saber cuestiones  con las cuales no coincida con el docente.

“Primero la consulta con el mismo docente. Luego el reclamo que pueda existir ante el equipo directivo, después las supervisiones por escuela, que también tienen como función intervenir en la comunidad educativa, y si eso no funciona el Consejo Provincial de Educación”, indicó.


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