UE-Mercosur: aprovechar la oportunidad para la región

Redacción

Por Redacción

La economía de la Norpatagonia está en buenas condiciones para aprovechar el acuerdo provisional entre el Mercosur y la Unión Europea (UE), que comenzó a regir ayer e inaugura una nueva etapa de la inserción internacional de la Argentina. Pasará a integrar un mercado global de unos 700 millones de consumidores y un flujo comercial que supera los 120 mil millones de dólares anuales. Ahora dependerá de las empresas y de políticas activas de los gobiernos nacional y provinciales el aprovechar las oportunidades para favorecer un salto exportador y mitigar los riesgos del libre flujo comercial con un mercado de esa magnitud y desarrollo.

El dato más relevante del acuerdo es la apertura comercial. La UE eliminará aranceles al 92% de las exportaciones del Mercosur, por un total estimado de 61.000 millones de dólares. Unos 7.000 productos ingresarán libres de aranceles: el 99% de las exportaciones agrícolas y ganaderas se verán beneficiadas.

El ministerio de Economía argentino proyecta un aumento del 76% de las exportaciones a Europa solo en los primeros cinco años y de 122% en la próxima década.

El acuerdo no solo implica a las materias primas, sino que muchos productos con valor agregado, como la agroindustria, el biodiésel, vinos y bebidas, o pesqueros procesados como la merluza y el calamar, se verán muy beneficiados. Europa, a su vez, se beneficia de un mayor acceso para sus productos industriales, como automotores y maquinaria industrial, además de productos químicos y farmacéuticos.

Además, tiene un componente geopolítico: ambos bloques buscan moderar la expansión de China. Europa refuerza su autonomía en momentos de tensión con Estados Unidos y al bloque sudamericano le sirve para mostrar fortaleza en momentos de fragmentación y crisis interna.

No es algo lejano. La vigencia del entendimiento tendrá inmediatas repercusiones regionales.

La fruticultura, uno de los pilares de la economía regional, podría ser una de las grandes beneficiadas. La eliminación de aranceles a las peras y manzanas, entre otras -que superaban el 10% en algunos casos- mejoran de manera inmediata la competitividad de los frutos argentinos ante competidores de Chile, Nueva Zelanda o Sudáfrica que ya tenían acuerdos de acceso preferencial a Europa. Productos elaborados como los jugos y la sidra también se ven beneficiados con la quita de gravámenes, abriendo oportunidades. No es un detalle menor para una actividad que viene golpeada por una crisis estructural que lleva décadas y costos crecientes de producción.

El sector energético también podría verse potenciado, no solo por el acceso libre al mercado europeo sino por la posibilidad de inversiones. El impacto que ya tiene Vaca Muerta podría verse potenciado, en un contexto en el que los países industrializados buscan diversificar su matriz productiva, hoy dependiente del convulsionado Medio Oriente y de Rusia, con la cual hay un creciente distanciamiento y desconfianza mutuas. El pacto otorga una mayor estabilidad normativa y previsibilidad, lo que aceleraría el financiamiento y desarrollo de plantas de licuefacción y proyectos de GNL, que podrían consolidar el perfil exportador energético de la Patagonia.

Actividades como la pesca, el turismo, la industria espacial y nuclear, entre otras, también podrían verse beneficiadas por el levantamiento de aranceles, regulaciones y acceso a insumos más baratos.

Eso no significa que la nueva relación esté libre de amenazas. Expertos internacionalistas advierten que el acuerdo todavía debe atravesar un laberinto burocrático, jurídico y político en el bloque europeo, con muchas resistencias en varios países.

Por otra parte, ya en vigencia, Europa demandará cumplir estándares ambientales, sanitarios y laborales más estrictos, que podrían transformarse en nuevas barreras informales a los productos. Además, el sistema de cuotas podría beneficiar en principio a las grandes firmas con infraestructura consolidada, en detrimento de las pymes. En el mercado, la industria local deberá competir con productos europeos muy competitivos.

En definitiva, el acuerdo brinda herramientas para que las economías regionales no solo mejoren sus exportaciones de materias primas, sino que se premie la innovación y el valor agregado. Pero dependerá de políticas públicas nacionales y provinciales que acompañen la transición de las empresas hacia una mayor competitividad, para evitar que los beneficios comerciales e inversiones se repartan en pocos sectores y aumenten en vez de disminuir las asimetrías del desarrollo local.


La economía de la Norpatagonia está en buenas condiciones para aprovechar el acuerdo provisional entre el Mercosur y la Unión Europea (UE), que comenzó a regir ayer e inaugura una nueva etapa de la inserción internacional de la Argentina. Pasará a integrar un mercado global de unos 700 millones de consumidores y un flujo comercial que supera los 120 mil millones de dólares anuales. Ahora dependerá de las empresas y de políticas activas de los gobiernos nacional y provinciales el aprovechar las oportunidades para favorecer un salto exportador y mitigar los riesgos del libre flujo comercial con un mercado de esa magnitud y desarrollo.

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