Duras críticas al proceso judicial en los casos de violencia de género
Qué respuestas encuentran abogados y víctimas cuando acuden a la Fiscalía. Hay críticas al camino que se sigue y a la revictimización que advierten se produce en algunos casos. Por qué se demoraron causas que todavía están en investigación.
“Uuh, pero eso va a ser difícil de probar”, le dijo una empleada de la Fiscalía a una defensora particular que pretendía modificar la acusación en un caso de violencia de género. La abogada luego de entrevistarse con la víctima y analizar el expediente quería acusar al golpeador de tentativa de femicidio en lugar del lesiones graves, figura con la que el Ministerio Público Fiscal imputó a un hombre que desfiguró a trompadas a su expareja.
La frase, para nada azarosa, se ubica en un contexto que lo resignifica completamente. Especialmente en el relato de las víctimas que en su gran mayoría apuntan contra el sistema judicial como una “constante revictimización”. Pero también algunos casos ponen de manifiesto el desempeño de las unidades que se desenvuelven en materia de género.
Son dos las fiscales a cargo de esta temática: Eugenia Vallejos y Rita Lucía.
Casos paradigmáticos
Para nombrar algunos casos que todavía no tienen resolución; la denuncia de una estudiante de medicina contra un compañero universitario y la acusación contra un efectivo de seguridad en un boliche bailable son paradigmáticas.
La primera lleva cinco meses y hasta ahora la causa está estancada en un pericia tecnológica. Sin embargo la Fiscalía contaba con todos los elementos para acusar el sospechoso, especialmente el relato de la denunciante. Incluso Vallejos tomó contacto telefónico con el hombre pero nunca solicitó la audiencia de formulación de cargos.
En febrero una joven denunció un abuso sexual en un boliche cipoleño. La Fscalía tenía supuestamente al agresor y llevaron a la víctima a una rueda de reconocimiento con todo lo que eso implica, finalmente el hombre no fue identificado y la causa quedó en la cuerda floja, a punto de caer a un cajón donde se acumulan causas que sólo juntan polvo y nada de claridad.
Otro caso que desviste todas las falencias del sistema ocurrió en Catriel en 2017. Vallejos retiró la acusación alegando que la mujer solicitó que la causa no continúe para evitar que se ventilen cuestiones íntimas que podrían afectar a sus hijos. La jueza de esa causa criticó la medida y la falta de contención a las víctimas de violencia de género, una de las principales razones por las cuales las denunciantes desestiman continuar con un proceso que se torna “tortuoso”.
La causa fue caratulada como privación de la libertad, amenazas agravadas, lesiones y abuso sexual. La resolución dejó en evidencia la desprotección de la víctima que no fue debidamente asistida por los dispositivos estatales, tal como lo consignó la magistrada. La jueza en su resolución expresó que “A mi entender debió ser empoderada con intervención de la Ofavi para poder afrontar el juicio y así lograr justicia”. El Ofavi es el órgano judicial que sirve de contención y forma parte del protocolo de acción para las víctimas de violencia de género.
Sin embargo las denunciantes son muy críticas con el proceso. “Hacen todo lo posible para que retires la denuncia, te preguntan todo el tiempo si querés continuar con la denuncia”, aseguró T.F. una joven que hace ocho meses insiste en que la Justicia juzgue a su expareja que en 2017 le desfiguró la cara a trompadas y no la mató porque pudo escapar.
Jorgelina Montero abogado penalista que se especializa en la cuestión de género definió al sistema judicial como “insensible” ante esta problemática y puso foco en la “falta de preparación”. Otro caso que marca la norma es la investigación contra Rubén López y Luis Abramovich.
Entre las objeciones, las víctimas cuestionan que les pregunten reiteradamente si quieren seguir adelante con la denuncia que presentaron.
“Hacen todo lo posible para que retires la denuncia, te preguntan todo el tiempo si querés continuar con la denuncia.”
TF, una de las denunciantes de violencia de género que no encuentra respuestas.
Experiencias vividas por víctimas de violencia
Datos
- Entre las objeciones, las víctimas cuestionan que les pregunten reiteradamente si quieren seguir adelante con la denuncia que presentaron.
- “Hacen todo lo posible para que retires la denuncia, te preguntan todo el tiempo si querés continuar con la denuncia.”
- T.F. fue víctima de violencia de género durante mucho tiempo pero la denuncia se desencadenó luego de una noche de extrema violencia que sólo la mantuvo con vida su pulsión de vida que en un descuido de su agresor logró escapar de la vivienda. “El camino para buscar justicia es tortuoso, me hicieron declarar muchas veces y la última vez que me llamaron, ocho meses después, fue para preguntarme si quería continuar con la investigación”, explicó T.F. una joven de Catriel quien también criticó el trato recibido por la Ofavi.
- “Tuve que ir a Cipolletti y la experiencia fue mala, no te tratan bien, no te informan cómo avanza la causa. Si no fuera por la contención de mi familia hubiese dejado de insistir”, admitió. T.F. quiere que su agresor sea juzgado, no quiere juicio abreviado, ni tareas comunitarias, quiere una condena. “Hace ocho meses que la vícitima soy yo, y qué pasa con la otra persona que sigue como si nada por la vida”. T.F. estuvo tres meses sin ir a trabajar producto de las heridas que le provocó el feroz ataque de su ex pareja.
- L.L. tuvo que dejar su vivienda en la toma 2 de Febrero luego de recibir una golpiza brutal de su expareja. La golpeó delante de una pareja amiga que había ido a cenar. “No volví nunca más. Tenía mucho miedo. Pero lo peor fue el trato en el Poder Judicial, no creo en la Justicia”, relató. La mujer finalmente retiró la denuncia ante la falta de avance. “No quise saber más nada, aparte me hicieron contar muchas veces lo que pasó y siempre me preguntaban si quería continuar con la denuncia”.
- “Una falta de sensibilización en la cuestión de género. Eso naturaliza actos violentos para con las mujeres víctimas y los cuerpos feminizados”, explicó Montero, quien se aboca a seguir casos de esta temática.
- “Hay un montón de leyes y tratados internacionales que tienden a proteger a las mujeres contra esa violencia especifica. Lo que vemos desde la experiencia es que hay una falta de formaciones abrumadora. Hay que tener recaudos para no caer en la revictimización y eso en el tránsito hay una grave violencia institucional. A las víctimas les termina doliendo más los cuestionamientos por parte del Poder Judicial”.
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