Con luz propia

En la segunda jornada de Cosquín Rock Las Pelotas hicieron vibrar a la montaña. Crónica de un día aguado.

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Por José Heinz El barro se hizo tierra y luego barro de nuevo. Los vestigios de la lluvia de la primera noche se disiparon en la segunda jornada de este Cosquín Rock 2008, pero bien entrada la noche las gotas volvieron a hacer de las suyas en el predio. Lo substancial, de todas maneras, es que la segunda fecha del festival tuvo lo que la gente fue a buscar. Posiblemente el grupo más convocante haya sido Las Pelotas, que subieron a escena a las 21.20. Presentaron por segunda vez en el Cosquín su última placa, Basta, pero esta vez con el disco ya en la calle. De esa manera sonaron los cortes de difusión (Como un buey, Siento, luego existo), aunque también esos otros inoxidables de la etapa anterior del grupo, como Shine, Esperando el milagro o Desaparecido. “Rengo, pero vengo”, dijo Alejandro Sokol cuando recién arrancaba su show, disipando posibles rumores de que no estaría presente. En el transcurso del recital, hubo un pequeño inconveniente en el público (al parecer alguna pelea), pero cuando Sokol amenazó con cortar el recital, los revoltosos se calmaron.

Pasadas las 23 llegó Intoxicados. El recital dio el pie inicial con Reggae para Mirtha y luego sonó esa tonada que Pity tituló Pila Pila, provocando uno de los pogos más intensos de la jornada. Justo cuando el grupo estaba por largar con Nunca quise, la lluvia reapareció, y esta vez para quedarse. Algunos espectadores se fueron del predio e incluso se especuló con que Gardelitos no iba a subir a escena. Finalmente -casi a la una de la mañana-, Eli Suarez y su grupo dijeron presente ante los miles y miles de fanáticos que, empapados, no dejaron de hacer el aguante.


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