“Con un buen control, tendremos buenos administradores y gobernantes”
El 2015 en Neuquén se vislumbra como un año electoral muy movido. Como primera medida, las elecciones municipales y provinciales no coincidirían y hay que ver qué ocurre con las presidenciales. Tendremos al menos dos oportunidades de emitir nuestro voto. Los ciudadanos independientes –es decir, los que no están afiliados a ningún partido político, la mayoría del padrón electoral– no encontramos quienes nos representen como lo que somos. Campaña tras campaña, los partidos se esfuerzan por captar a los “independientes” que, según dicen ellos mismos, vuelcan los resultados para un lado o para el otro. Así, prometen a troche y moche solucionar los problemas de todos los vecinos. Los partidos se comportan como “empresas” y los “dueños” prometen puestos de trabajo para cumplir con los “compromisos adquiridos” con sus afiliados, aumentando considerablemente el gasto público. Si se gasta más de lo que se recauda, la “empresa” la va a pasar mal. Claro, en este caso la plata es de otro y el “dueño” escapa a su responsabilidad. Gastan nuestra plata en costosas campañas (origen de la corrupción) que sólo benefician a aquellos que participaron en busca de un puestito en la estructura o a la espera de un futuro jugoso contrato. Por otro lado, la soberbia les hace creer que su pequeña estructura partidaria contiene a las personas más capaces que existen para cubrir los cargos en la futura administración. Así las cosas, ante la escasez de oferta electoral, los independientes apoyamos al partido menos malo y como resultado favorecemos al grupo que, de acceder al gobierno, prontamente se olvida de quienes le dieron su apoyo. Luego de la disputa por el poder nadie se acuerda de los vecinos; una vez “arriba” pasamos de ser sujetos a ser objetos y ese poder que teníamos en nuestro voto cambia de manos de la noche a la mañana. Propongo una variante un poco ingenua a los ojos de nuestros políticos que consiste en cambiar esta perversa lógica que hasta ahora no ha dado los resultados esperados, por lo menos para una gran mayoría de ciudadanos: convoquemos a nuestros vecinos a un espacio abierto, elijamos a los mejores, busquemos el apoyo de los partidos tradicionales –que, obviamente, también los tendrán– y hagamos un verdadero seleccionado político. Estas personas, seleccionadas por su conocimiento, honradez y capacidad, podrán actuar en las distintas áreas y sobre todo en las de asesoramiento (Caesyp) y control, como la Sindicatura Municipal. Con un buen control, seguro tendremos buenos administradores y gobernantes, sean del partido que sean. Serán como debe ser: mandatarios y no mandamases. Si los más grandes no nos esforzamos un poco, no nos quejemos del escaso esfuerzo que ponen los más jóvenes aun para trabajar en su propio beneficio. A esta altura de nuestras vidas deberíamos ser referentes y el ejemplo que les estamos dando no creo que sea el adecuado. Soplan nuevos vientos… aprovechemos la “inteligencia ociosa disponible”, sobre todo fuera de los partidos políticos tradicionales, ¡y cambiemos! Para ello se requieren nuevas ideas y, principalmente, ¡participación! Ricardo Dougall, DNI 10.532.537 unanuevaprovincia@speedy.com.ar Neuquén
Ricardo Dougall, DNI 10.532.537 unanuevaprovincia@speedy.com.ar Neuquén
El 2015 en Neuquén se vislumbra como un año electoral muy movido. Como primera medida, las elecciones municipales y provinciales no coincidirían y hay que ver qué ocurre con las presidenciales. Tendremos al menos dos oportunidades de emitir nuestro voto. Los ciudadanos independientes –es decir, los que no están afiliados a ningún partido político, la mayoría del padrón electoral– no encontramos quienes nos representen como lo que somos. Campaña tras campaña, los partidos se esfuerzan por captar a los “independientes” que, según dicen ellos mismos, vuelcan los resultados para un lado o para el otro. Así, prometen a troche y moche solucionar los problemas de todos los vecinos. Los partidos se comportan como “empresas” y los “dueños” prometen puestos de trabajo para cumplir con los “compromisos adquiridos” con sus afiliados, aumentando considerablemente el gasto público. Si se gasta más de lo que se recauda, la “empresa” la va a pasar mal. Claro, en este caso la plata es de otro y el “dueño” escapa a su responsabilidad. Gastan nuestra plata en costosas campañas (origen de la corrupción) que sólo benefician a aquellos que participaron en busca de un puestito en la estructura o a la espera de un futuro jugoso contrato. Por otro lado, la soberbia les hace creer que su pequeña estructura partidaria contiene a las personas más capaces que existen para cubrir los cargos en la futura administración. Así las cosas, ante la escasez de oferta electoral, los independientes apoyamos al partido menos malo y como resultado favorecemos al grupo que, de acceder al gobierno, prontamente se olvida de quienes le dieron su apoyo. Luego de la disputa por el poder nadie se acuerda de los vecinos; una vez “arriba” pasamos de ser sujetos a ser objetos y ese poder que teníamos en nuestro voto cambia de manos de la noche a la mañana. Propongo una variante un poco ingenua a los ojos de nuestros políticos que consiste en cambiar esta perversa lógica que hasta ahora no ha dado los resultados esperados, por lo menos para una gran mayoría de ciudadanos: convoquemos a nuestros vecinos a un espacio abierto, elijamos a los mejores, busquemos el apoyo de los partidos tradicionales –que, obviamente, también los tendrán– y hagamos un verdadero seleccionado político. Estas personas, seleccionadas por su conocimiento, honradez y capacidad, podrán actuar en las distintas áreas y sobre todo en las de asesoramiento (Caesyp) y control, como la Sindicatura Municipal. Con un buen control, seguro tendremos buenos administradores y gobernantes, sean del partido que sean. Serán como debe ser: mandatarios y no mandamases. Si los más grandes no nos esforzamos un poco, no nos quejemos del escaso esfuerzo que ponen los más jóvenes aun para trabajar en su propio beneficio. A esta altura de nuestras vidas deberíamos ser referentes y el ejemplo que les estamos dando no creo que sea el adecuado. Soplan nuevos vientos... aprovechemos la “inteligencia ociosa disponible”, sobre todo fuera de los partidos políticos tradicionales, ¡y cambiemos! Para ello se requieren nuevas ideas y, principalmente, ¡participación! Ricardo Dougall, DNI 10.532.537 unanuevaprovincia@speedy.com.ar Neuquén
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