Conclusiones de una abrupta salida





Carreras sacó de Economía a Domingo, que ignoró que existían nuevas reglas. La gobernadora extremó su reacción, inquieta con las transgresiones internas.


Ya se sabe de la expulsión de Domingo de Economía. Y el caso reveló la autoridad de la gobernadora Carreras, con fallas de oportunidad y ponderación.

Era para febrero, pero todo se desencadenó por su filtración periodística (publicada, inicialmente, en esta columna).

Domingo había ignorado demasiado que existían otras reglas, y la gobernadora se propasó con la reacción, quisquillosa por las desobediencias a sus formas. Evidenció desprolijidad. Lo conocía, lo confirmó cuatro meses antes y lo echó al mes. Este abrupto desenlace expone también que su embrionario entorno aún no llega con análisis y moderación. Falta, por momentos, ese contraste y se explica en que la mayoría de sus cercanos cuidan sus muestras de lealtad, y caen en celosos acatamientos.


Weretilneck sabía de antemano, pero calló y no se metió. Superó su primera prueba de autoexclusión. El jueves se juntó con Carreras. “Solo alerta en algunos temas”, dicen los suyos.


Quedan conclusiones. Carreras expresó autoridad y consolidará definitivamente su método laboral. Este resultado, tal vez, regule su susceptibilidad en el mando. Requiere pruebas sostenidas de fidelidad a sus funcionarios. Algunos se sorprenden que circunstanciales problemas funcionales deriven en insinuaciones de rebeldías.

Domingo fue el primer dañado. En Bariloche, la gobernadora sondeó su efecto cuando el jueves asistió a la cena con las cámaras turísticas. Existía inquietud empresarial por su vínculo con su además vecino y ministro de Economía. Eso explica que Carreras planteara un mensaje tranquilizador. Ignoró la razón real y fundamentó el “sorpresivo e inesperado” cambio en una “reformulación económica”, ubicando a Domingo en Buenos Aires porque es “un buen gestor”, mientras garantizó la “continuidad” con Luis Vaisberg. Atenuación de daños.

Otro colorario del suceso. Weretilneck no se entrometió. Pasó el primer desafío. Supo, por Carreras, antes que nadie, del recambio. También el ministro se lo informó. El senador escuchó y, en ambos casos, silenció sus reparos. Cumple con la autoexclusión, que otorga también nula responsabilidad de los resultados. Habla permanentemente con la gobernadora. El jueves se juntaron en Viedma por horas. “Solo alerta sobre ciertas problemáticas”, dicen a su alrededor.

Acierta Carreras cuando incursiona con interlocutores vedados por Weretilneck. Lo hizo con los intendentes y ahora, se reunió con las comunidades originarias. Introdujo pautas y quedan andar ambos procesos. Es un inicio. El martes reunirá al gabinete en un paraje, pensado también en otro distintivo.

Pero, hay focos extraviados, como el Ipross y el IPPV. En la previa, la gobernadora machacó con la fundamental reforma en la obra social, señalando en la misión a Juan Bellock. Fue designado (en el decreto N° 19/19), llegó a Viedma y se fue, sin más, por contrariedades. Lo más llamativo que ese desaguisado fue suficiente para relegar el impulso reformista, y el Ipross volvió a la coyuntura, que pivotea Alejandro Marenco. Lo del IPPV es peor: aún no tiene ni presidente.

Se cumplió sí con la actualización salarial para las autoridades del Ejecutivo. Nunca más inoportuna. Coincidió con su impulsada emergencia provincial, el auxilio nacional de 1.000 millones y medidas de crisis de Nación. Además, un alza del 40% otorga un inmejorable argumento paritario para los gremios. Incluso, los funcionarios ya son doble partícipes, pues quedaron enganchados a los salarios docentes, es decir, dependen de la suerte negociadora de Unter.

Salvada la ocasión, las remuneraciones del Ejecutivo imponen un debate sincero si, por lo menos, el propósito es la jerarquización gubernamental. Un director del gobierno cobra la mitad que el de los otros poderes. Weretilneck finalizó con un sueldo menor a los 150.000. Carreras llegará a 220.000 pesos en enero mientras los vocales del STJ -según su antigüedad- estarán entre 450.000 y 500.000 pesos. Las autoridades de la Legislatura ingresan en la franja intermedia.

Algo no está bien con semejantes disparidades, más allá de resultados.


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