Condiciones laborales y salud

Por Mabel Bellucci

Redacción

Por Redacción

De acuerdo con las tendencias de debate al interior de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), se presupone que los factores más gravitantes en la propensión a las adicciones por parte de los sectores obreros son los bajos salarios, la inestabilidad en el empleo y las tensiones laborales, que se agudizan cada vez más ante las reformas y flexibilizaciones de dicho mercado. Así, los especialistas en salud del trabajo consideran que existen ocupaciones que específicamente predisponen al individuo al consumo de alcohol, de drogas y abuso de tabaco como una de las tantas formas de combatir el estrés o estimulado por el mismo. Por ejemplo, estas situaciones se expresan en aquellas actividades que se desarrollan en ambientes calientes o muy secos, como la siderurgia; en las tareas sumamente pesadas como la minería, los astilleros, la construcción y la estiba; o en las tediosas y repetitivas como las líneas de montaje.

A su vez, el trabajo nocturno también contiene factores de riesgo, frente al insomnio y a los trastornos en regular los horarios de descanso. Tanto es así que, desde hace tiempo, se viene denunciando la política del envío de distribuidores de estimulantes a las puertas de las fábricas para vender sus productos a los obreros que ingresan al turno noche.

Parece evidente que el elemento que más se asocia con el exceso de fármacos y el consumo de drogas es el estrés. Esta situación se deduce a partir de que sus mayores consumidores son los pilotos, los periodistas, los conductores de larga distancia de ómnibus y camiones, entre otros. Aunque, a su vez, el personal de sanidad está sumamente expuesto frente a su posibilidad de acceso a las drogas.

En el caso de los pilotos de líneas aéreas que recurren a estimulantes, se conoce la preocupación de las empresas estadounidenses por rehabilitar a su propio personal con tratamientos de casi dos años de duración.

En las sociedades centrales estas cuestiones no sólo se abordan desde las políticas públicas sino también desde las organizaciones sindicales, como una forma de encarar la calidad del trabajo a partir de los accidentes laborales más recurrentes. El sindicato metalúrgico de Alemania, el IG Metall, calculó que en la tercera parte de los siniestros en el ámbito laboral, el alcohol significa el mayor disparador de tragedias. Asimismo, en los Estados Unidos y en Francia los empleados adictos al alcohol generan de dos a tres veces más perjuicios que los demás trabajadores no alcohólicos.

A diferencia de lo que acontece en los países desarrollados, en los periféricos las adicciones están entendidas como un comportamiento que se circunscribe al orden de lo personal, lo íntimo, sin visualizar que estas conflictividades son síntomas también de los modos de producción de un capitalismo cada vez más salvaje y del contexto histórico imperante. La subjetividad es, a su vez, una construcción sociocultural, no sólo responde a los modos de relaciones vinculares primarias.

Más allá de un hospital público, con todas las limitaciones de servicios que ello representa, un trabajador no dispone ni accede a otros recursos institucionales que le permitan resolver sus problemas específicos generados a partir de las condiciones laborales del presente. Ello significa estar carente de posibilidades estratégicas de atención, ya sea por parte de las organizaciones sindicales así como por el Estado.


De acuerdo con las tendencias de debate al interior de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), se presupone que los factores más gravitantes en la propensión a las adicciones por parte de los sectores obreros son los bajos salarios, la inestabilidad en el empleo y las tensiones laborales, que se agudizan cada vez más ante las reformas y flexibilizaciones de dicho mercado. Así, los especialistas en salud del trabajo consideran que existen ocupaciones que específicamente predisponen al individuo al consumo de alcohol, de drogas y abuso de tabaco como una de las tantas formas de combatir el estrés o estimulado por el mismo. Por ejemplo, estas situaciones se expresan en aquellas actividades que se desarrollan en ambientes calientes o muy secos, como la siderurgia; en las tareas sumamente pesadas como la minería, los astilleros, la construcción y la estiba; o en las tediosas y repetitivas como las líneas de montaje.

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