Juan Falú con Diario RÍO NEGRO: «Falú es como un mandato para hacer música y ser Juan es un modo de vivir la música”.

El guitarrista Juan Falú regresa a Neuquén para ofrecer un recorrido por una obra enorme que acaba de reunir en una serie de siete discos y dos libros. En un extenso diálogo con Diario RÍO NEGRO el consagrado músico reflexiona sobre su trabajo artístico.

Por Juan Mocciaro

“Yo voy con la guitarra y la memoria”, dice Juan Falú sobre el espectáculo de esta noche.

“Yo voy con la guitarra y la memoria”, dice Juan Falú sobre el espectáculo de esta noche.

Juan Falú recuerda muy bien cuándo abrazó una guitarra por primera vez. Fue a los siete años, junto a su padre, quien le enseñó los acordes de “Venderé unos ojos negros”. El recuerdo lo emociona, pero hay algo que aun hoy le impresiona de aquel recuerdo y es que nunca más dejó de tocar la guitarra. “Nunca”, enfatiza.


Siempre fue Juan Falú, pero en aquellos años felices, como Osvaldo Soriano supo llamar a la infancia, Juan no sabía lo que Falú ya significaba para la música popular ni lo que significaba una guitarra en manos de un Falú. Él, que era un Falú como su tío Eduardo, tenía una entre sus manos.


“Justamente por eso me emociona ese recuerdo, porque el niño siguió tocando sin tener la más remota idea de que eso podía ser ni un mandato, ni un destino o una profesión, nada. Era por ganas de tocar nomás”, rememora el consagrado guitarrista.
Faltan unos pocos días para que su presentación en la ciudad de Neuquén cuando atiende el teléfono en su casa porteña para dialogar con Río Negro. Figura sobresaliente de la música popular y referente de la guitarra argentina en el mundo, Juan Falú ofrecerá su espectáculo este domingo, a las 21, en Teatro de al Lado (Belgrano 3819, Neuquén). Entradas disponibles por entradaweb.com. Artista invitado, Atilio Alarcón.

Juan, guitarra y memoria


“Yo voy con la guitarra y la memoria”, dice Falú con su indeleble acento tucumano. Tan simple como eso. Y a la vez tan complejo porque cómo reducir un repertorio de sesenta años a un puñado de composiciones. “No voy con un repertorio preestablecido, sino con todo, y voy seleccionando”, aclara por si acaso.


“Yo diría que es la memoria que se mantiene más lúcida”, dice sobre qué tocar. “Y se acumulan de esa manera repertorios que a veces están arreglados, a veces están transitados, a veces lo están menos. Y veces son versiones muy espontáneas”.
“Por supuesto que hay temas que toco habitualmente, entre composiciones mías y clásicos del folclore argentino. Y trato de incluir algunas de las novedades”, avisa porque, sí, Juan Falú sigue escribiendo música nueva cada día.


“Es como un capítulo esencial en la vida de un músico que compone poder tener siempre alguna musa inspiradora y cuando no ocurre, suele vivirse eso como una especie de vacío. Pero ya a esta altura del partido, con todo el camino recorrido, estoy mucho más tranquilo. No siento la urgencia que sentía en otros momentos para tener siempre una actividad creativa. Pero algo sale, algo sale”, dice Juan con la simpleza de quien sabe que, con guitarra en mano, algo siempre saldrá.


“Yo agarro la guitarra como una fuente de ideas”, revela. “O sea, no la agarro para estudiar nada, sino como un instrumento con el cual desarrollo ideas, ideas musicales. Y es tan así, es que la mayoría de las ideas se me escapan, porque me dejo llevar por esa espontaneidad. Entonces son ideas que vienen y se van, y algunas quedan, y las que quedan son lo que están ahí plasmadas”, Cuando Juan dice “ahí “se refiere a esas decenas y decenas de composiciones que desde hace décadas son parte del acervo cultural argentino.

Sesenta, cuarenta: Juan Falú y la música


En cierto punto, es llamativa la carrera musical de Juan Falú. Este año celebra sesenta años desde la primera vez que se subió formalmente a un escenario; sin embargo, este mismo año se cumplen cuarenta años de la edición de Con la guitarra que tengo, su primer disco. ¿Qué sucedió en su vida entre 1966 y 1986?


Sucedió mucho: se recibió de psicólogo, ejerció la piscología clínica, militó en el peronismo de izquierda y se exilió en Brasil. Y en todo ese tiempo tocó la guitarra porque la música siempre estuvo, pero de ningún modo como un proyecto profesional. Tocó en reuniones, en peñas y allí donde (se) encontrara una guitarra. “Yo era un inútil si no tenía la guitarra”, reconoce entre risas. “Era mi carta de presentación, o como diría el psicoanálisis, mi acompañante contrafóbico”.

“Yo era un inútil si no tenía la guitarra. Era mi carta de presentación, o como diría el psicoanálisis, mi acompañante contrafóbico”.


“Ejercí alrededor de cuatro años, un poco antes de irme al exilio, y otro poco allá en San Pablo, hasta que la dejé porque sentí que no estaba yo en condiciones, porque yo me había formado para ser psicólogo clínico, atender pacientes, y lo hice. Pero en el exilio yo sentí que no estaba en las mejores condiciones, y la dejé. Pero mientras estudiaba todo ese periodo universitario, un poco antes y un poco después, sí tuve una militancia en lo que nosotros llamábamos el peronismo revolucionario”.


“Estudié para ejercer otra profesión y eso era común en todos los que nos reuníamos a hacer música”, explica Juan sobre aquellos años. “Uno estudiaba medicina, el otro ingeniería, y teníamos una pasión por la música, que no implicaba la expectativa de la profesión o del éxito. Era una pasión, una auténtica pasión”.

Juan Falú, músico: cuándo y por qué


¿Cómo aparece el Juan Falú músico, el que empieza a dedicarse a la música? “Lo decido porque ya había asumido que no iba a continuar con la psicología, y además porque yo regresé en 1984 con un bagaje de composiciones propias que me habilitaba, digamos, a mostrarlas, y para presentarme como un guitarrista que tenía un perfil y un modo propios de componer, y de hecho aquel disco que hice, lo hice un año después de regresar, y es totalmente de composiciones mías, y ahí se me abrió un camino que sigue hoy”.


Esas composiciones que le abrieron un camino propio que Juan Falú inauguró de manera oficial con aquel disco de 1986 dieron forma y volumen a un corpus de obra que parecía imposible de reunir, a menos que sucediera algo excepcional. Y a veces lo excepcional sucede. Como una pandemia, por ejemplo. Encerrado como casi todo el mundo, Juan se puso a revisar su obra. Qué había compuesto, qué había grabado y con quién había grabado. Pero, sobre todo, en qué y en quiénes se había inspirado para componer lo que compuso en todos estos años.

Con ellas I. Juan Falú junto a Liliana Herrero.


El resultado de aquel trabajo fueron dos libros, Como otros Juanes, editado por la Universidad Nacional de Villa María; y Tucumano soy, editado por la Universidad Nacional de Tucumán. En ambos libros Falú reunió partituras, letras y textos que dan cuenta de un trabajo que merecía ser editado.


Pero hay algo más: la música, nada menos. El guitarrista reunió todas estas composiciones en siete discos temáticos a los que tituló Como otros Juanes: Tucumano soy, Para ellas, Con ellas, Asuntos de la guitarra, Asuntos de la Patria, Nanas nenas nenes y Siete temas a ciegas con la Gibson de César. Sí, Juan Falú l dedicó unos de los siete discos a su experiencia con una guitarra eléctrica.
“Fue un acto de una enorme irresponsabilidad”, dice entre risas. “Porque yo no sé tocar esa guitarra, no uso púa y tampoco puedo digitar a mi manera en una guitarra que tiene las cuerdas más juntitas y más pegadas al diapasón, es muy difícil, pero me encantó cómo sonaba”.


¿Cómo fue que llegó una eléctrica a sus manos? Fue por insistencia de César Silvam su técnica de grabación desde más o menos veinte años. “Es un gran técnico, pero es un gran músico también y él toca esas guitarras. Tiene una gran sensibilidad y tiene varias guitarras eléctricas y él tenía mucha curiosidad después de tantos años de escucharme y como sabe que yo improviso bastante, que no voy con los temas preparados, arreglados, al estudio, tenía mucha curiosidad por escuchar su guitarra Gibson, que la tiene ahí a mano. Y entonces, bueno, sí, accedí y a mí me encantó”.


¿Y cómo le resultó abrazar esa guitarra y tocarla? “Difícil para manipularla, por lo que te dije, pero hermoso escucharla. Además, hay temas en los que la armonía es decisiva. Como una vidala que grabé ahí, que se llama ‘Vidala del que no está’. Escuchar cómo los acordes tienen una resonancia diferente, mayor, mucho mayor que la de la guitarra española, fue muy bueno para mí, muy bueno. Me encantó. Y lamento no poder haber desarrollado el otro aspecto, que es el melódico, pero ahí hay que tener una púa”.
“Fue un trabajo arduo”, reconoce Juan Falú cuando habla de los discos y los libros que reúnen su obra musical.

Con ellas II. Falú y Nadia Szachniuk.

“Lo empecé en pandemia, porque el encierro me resultó bastante funcional para reflexionar sobre lo que venía haciendo en la vida de músico, de composiciones. Escribirlas, reescribirlas, ver cuáles estaban registradas, cuáles no. Me puse al día, digamos. Y ahí me di cuenta de que había compuesto mucho. No me interesa la cantidad, porque soy muy exigente para asumir algo como composición, muy, muy exigente. Pero es una cantidad que impresiona. Son más de 200 composiciones”.


No es que Falú no sabía qué había hecho en todos estos años de música, pero verlas todas reunidas y catalogadas lo impresionó. Y lo entusiasmó a publicarlas. Entonces, lo que hice fue tirar la idea a dos universidades públicas. Una, la de Tucumán; y otra, la de Villa María, Córdoba, para ver si les interesaba publicar un libro que contenga las músicas para ser descargadas. Y además las partituras, las letras, textos míos sobre cada composición”.


Por supuesto que ambas universidades le dijeron que sí. La de Tucumán con la obra tucumana y la de Villa María se encargó de los otros siete capítulos musicales. “Una obra que a mí me resulta valiosísima. No estoy elogiando la obra, sino la iniciativa de que eso esté registrado y que lo hayan hecho universidades públicas, por supuesto. Me produce un orgullo enorme”.


La idea de hacer libros y discos no estuvo en el principio, solo la necesidad del Falú de ordenar sus propias composiciones. “Es muy importante tener un testimonio de esa obra, a veces es la grabación, pero siempre la escritura es un modo de facilitar el aprendizaje de esa obra. Y generalmente cuando son canciones, la escritura es de la melodía y de la armonía de la canción, y cuando son guitarrísticas ya se trata de una partitura, de un arreglo para guitarra, que es algo mucho más arduo, muy trabajoso, y bueno, me puse a hacer esas cosas. Después vino la idea de los libros, es una idea más reciente, de hace un par de años o de un año, porque se hizo todo muy rápidamente”.


Falú admite que no trabajó solo. “A mí me ayudó mucho un exalumno, que es un guitarrista, que además es un gran investigador de la guitarra argentina, que se llama Juani López”, destaca, “Él se puso a ordenar mi obra y me ayudó muchísimo, porque me hizo un catálogo de todas mis obras instrumentales y las que son canciones. Y a todas les descubrió la fecha de composición, a quiénes estaban dedicadas, dónde fueron grabadas, un gran trabajo que me ayudó muchísimo. Y bueno, ya me deja con la tranquilidad de tener un testimonio de las andanzas (risas)”.


¿Que significa para él semejante obra editada? “Que hice un camino y que lo hizo Juan”, responde. “Eso es lo que me quedó claro y me dejó muy tranquilo, porque yo puse en alguno de los libros algo que me parece que sintetiza el modo de transitar ese camino, ¿no? Puse que ser Falú es como un mandato para hacer música y ser Juan es un modo de vivir la música”.


“Y ver toda la obra ahí da como una tranquilidad”, se sincera, “porque yo siempre sentí que tenía que hacer más y más y más, y tocar mejor, y buscar el sonido, y estudiar alguna vez, estudiar alguna vez… siempre sintiendo que me falta recorrer algo. Pero al ver eso reunido sentí una calma, una sensación de un camino recorrido”.


Figura sobresaliente de la música popular y referente de la guitarra argentina en el mundo, Juan Falú ofrecerá su espectáculo este domingo, a las 21, en Teatro de al Lado (Belgrano 3819, Neuquén). Entradas disponibles por entradaweb.com. Artista invitado, Atilio Alarcón.


Juan Falú recuerda muy bien cuándo abrazó una guitarra por primera vez. Fue a los siete años, junto a su padre, quien le enseñó los acordes de “Venderé unos ojos negros”. El recuerdo lo emociona, pero hay algo que aun hoy le impresiona de aquel recuerdo y es que nunca más dejó de tocar la guitarra. “Nunca”, enfatiza.

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