Confesó un crimen y le impusieron 10 años y 9 meses
Pablo Scorolli reconoció que mató de un tiro a Paulo Espinoza en el barrio 192 Viviendas de Neuquén. Ayer se supo que tenía una condena previa que no cumplió ni le pidieron la captura.
Yamil Regules
Antes de que los testigos comenzaran a declarar en el juicio en su contra, Scorolli reconoció los hechos en acuerdo con el defensor Vitale
NEUQUÉN (AN).- Justo cuando estaba por comenzar el juicio por el asesinato de Paulo Espinoza (23), ocurrido en marzo pasado en el barrio 192 Viviendas, el único acusado, Pablo Scorolli (28), se declaró culpable. Y en un proceso abreviado fue condenado a una pena de 10 años y 9 meses de prisión. La decisión de Scorolli se dio ante la cantidad de testigos que estaban a punto de contar lo ocurrido aquel 15 de marzo, a las cuatro de la tarde, cuando se cree que el imputado se hizo pasar por un testigo del homicidio y se acercó al padre de la víctima para darle el nombre de otra persona como sospechosa. Sin embargo, nada de eso se ventiló ayer dado que el fiscal Maximiliano Breide Obeid y el defensor de Scorolli, Gustavo Vitale, acordaron que el joven se declare culpable y reciba una pena de apenas un mes más que el mínimo legal previsto para el delito de “homicidio agravado por el empleo de un arma de fuego” por el que fue finalmente condenado. A raíz de que el juicio previsto se convirtió en un acuerdo no se pudieron analizar en el debate los motivos por los cuales Espinoza fue ultimado de un disparo. Es que según los testigos Espinoza se encontraba en el quiosco de al lado de su casa cuando Scorolli llegó y le preguntó si un tal Sergio estaba allí. Cuando la víctima le dijo que no, el agresor le recriminó diciéndole “¿y para qué me hiciste venir?”, tras lo cual lo golpeó en la cabeza varias veces y estando caído en el piso le disparó. Según algunas versiones recogidas durante la pesquisa policial, Scorolli había tenido una pelea con el tal Sergio en la jornada anterior y había “perdido”. Con el reconocimiento de los hechos Scorolli se retiró ayer esposado de la sala de audiencias para comenzar a cumplir la condena impuesta. No tenía captura Sin embargo, resta ahora que se le compute una condena anterior que tenía en su contra por un robo, la cual aparentemente nunca cumplió. Es que al analizar los antecedentes condenatorios, el fiscal y los jueces Marcelo Muñoz, Héctor Dedominichi y María Gagliano se encontraron con que, de acuerdo a los registros, Scorolli había sido condenado el 17 de diciembre de 2012. Fue una pena de tres años de cumplimiento efectivo que estaba previsto que agote el próximo 1 de noviembre. Sin embargo, el mismo Scorolli contó que nunca cumplió esa condena y para sorpresa de las partes tampoco se había pedido su captura.
Yamil Regules
Antes de que los testigos comenzaran a declarar en el juicio en su contra, Scorolli reconoció los hechos en acuerdo con el defensor Vitale
NEUQUÉN (AN).- Justo cuando estaba por comenzar el juicio por el asesinato de Paulo Espinoza (23), ocurrido en marzo pasado en el barrio 192 Viviendas, el único acusado, Pablo Scorolli (28), se declaró culpable. Y en un proceso abreviado fue condenado a una pena de 10 años y 9 meses de prisión. La decisión de Scorolli se dio ante la cantidad de testigos que estaban a punto de contar lo ocurrido aquel 15 de marzo, a las cuatro de la tarde, cuando se cree que el imputado se hizo pasar por un testigo del homicidio y se acercó al padre de la víctima para darle el nombre de otra persona como sospechosa. Sin embargo, nada de eso se ventiló ayer dado que el fiscal Maximiliano Breide Obeid y el defensor de Scorolli, Gustavo Vitale, acordaron que el joven se declare culpable y reciba una pena de apenas un mes más que el mínimo legal previsto para el delito de “homicidio agravado por el empleo de un arma de fuego” por el que fue finalmente condenado. A raíz de que el juicio previsto se convirtió en un acuerdo no se pudieron analizar en el debate los motivos por los cuales Espinoza fue ultimado de un disparo. Es que según los testigos Espinoza se encontraba en el quiosco de al lado de su casa cuando Scorolli llegó y le preguntó si un tal Sergio estaba allí. Cuando la víctima le dijo que no, el agresor le recriminó diciéndole “¿y para qué me hiciste venir?”, tras lo cual lo golpeó en la cabeza varias veces y estando caído en el piso le disparó. Según algunas versiones recogidas durante la pesquisa policial, Scorolli había tenido una pelea con el tal Sergio en la jornada anterior y había “perdido”. Con el reconocimiento de los hechos Scorolli se retiró ayer esposado de la sala de audiencias para comenzar a cumplir la condena impuesta. No tenía captura Sin embargo, resta ahora que se le compute una condena anterior que tenía en su contra por un robo, la cual aparentemente nunca cumplió. Es que al analizar los antecedentes condenatorios, el fiscal y los jueces Marcelo Muñoz, Héctor Dedominichi y María Gagliano se encontraron con que, de acuerdo a los registros, Scorolli había sido condenado el 17 de diciembre de 2012. Fue una pena de tres años de cumplimiento efectivo que estaba previsto que agote el próximo 1 de noviembre. Sin embargo, el mismo Scorolli contó que nunca cumplió esa condena y para sorpresa de las partes tampoco se había pedido su captura.
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