Conmovedor relato del compañero del policía asesinado en Añelo



Neuquén

“Cuando me acerqué al lugar en el que había caído lo di vuelta. Víctor me sonrió y me di cuenta de que había fallecido, ahí en mis brazos”. Con la voz quebrada por el llanto que trataba de reprimir, vestido casi como de luto, Jorge Saso, el sargento primero que el 5 de octubre del año pasado participó del operativo en el que Víctor Fabián Garro fue asesinado, contó la breve y fatal intervención que tuvieron.

La sala del juicio por jurados quedó en silencio al escuchar su relato. Pero no bien el policía se quebró fueron muchos más los que estallaron en llanto. “Víctor hizo todo bien”, repitió una y otra vez Saso, quien cumplió sus 25 años de servicio y está en la licencia previa a jubilarse.

Si bien Saso pareciera recriminarse que por no haber llevado chaleco antibalas ese día Garro le ordenó que se apueste detrás de unos ladrillos que había enfrente de la casa, fue esa ubicación la que le permitió ver a una persona vestida de azul por la ventana al momento de los disparos fatales.

“Después vi que el que estaba de azul era el más joven”, dijo Saso y señaló a Héctor Ruiz Herrera, el hijo de Emilio Ruiz Valdebenito, los dos acusados del crimen.

Tanto Saso como el otro policía que participó del operativo dieron concisas explicaciones de lo ocurrido esa mañana en la toma El Mirador, de Añelo, y complicaron a los dos acusados.

“Fuimos en mi camioneta porque informaron que había una nena herida por disparos y no podíamos esperar a que vuelvan los patrulleros”, contó Saso, mientras que el agente Cristian Alegría detalló que “primero dimos la vuelta a la casa desde la que habían disparado y Garro dijo: ‘Alto policía, salgan de la casa’ varias veces”.

Alegría contó: “Cuando llegamos de nuevo a la puerta volvió a decir lo mismo, pero cuando la pateó salieron los tiros”. Uno eludió el chaleco antibalas y se coló por su axila causándole la muerte.

La toma era un hervidero, ya que los vecinos aseguraron que desde la casa de los Ruiz se habían efectuado unos quince disparos contra dos viviendas linderas. Al demorar a padre e hijo se encontraron dos armas en la puerta trasera por la que habrían intentado darse a la fuga.

En la segunda audiencia del juicio en el que padre e hijo están acusados de homicidio calificado, los testigos remarcaron que “estábamos habilitados para ingresar a la vivienda sin orden judicial porque es una de esas situaciones en las que la gravedad del hecho nos permite hacerlo”.

Agencia Neuquén


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