“Convite a la reflexión sobre la violencia desde y para Viedma”
Siempre se ha subestimado la violencia de Viedma. Funcionarios y especialistas menosprecian los reclamos comparando lo local con la violencia de grandes urbes nacionales y regionales. Los expertos evitan hablar de hechos esclarecidos. Jamás se habló públicamente del grado de efectividad entre denuncias y esclarecimientos en instancia policial ni entre esclarecimientos policiales y sentencias definitivas a nivel judicial. La precariedad y la improvisación en mecanismos de prevención e investigación llevaron a consolidar un nivel de impunidad que ha sumido a gran parte de la sociedad local en el escepticismo acerca de muchos de quienes integran las instituciones del sistema penal, sea de forma permanente o transitoria. Para ser claros, a resguardo de las elecciones se remozan y perduran jueces, defensores, fiscales, policías, penitenciarios y oficiales de prueba mientras que, bajo los vaivenes de las urnas, desfilan ministros, secretarios y directores. Adultos mayores encontrados muertos en la seguridad de su propia casa, niñas abusadas aun bajo la protección estatal, niñas violadas para luego ser asesinadas, legisladores para investigar lo mal investigado en el caso Atahualpa. Disparos sin frontera: puede ser una escuela, un hospital, un comercio. El incendio intencional de un juzgado penal en la misma manzana donde conviven gobernador, jueces del Superior Tribunal de Justicia y el jefe de Policía. En tal contexto, ¿para qué hablar de robos? Oficialmente se difunde que las estadísticas acusan una baja en el delito registrado. La pregunta obligada es: ¿obedece objetivamente a una mayor seguridad producto de la eficacia del sistema local? Hoy vemos que la cuenta arroja tres muertos, uno calcinado. Para que quede claro: no uno, tres. A uno de ellos lo mataron, lo quemaron, lo cargaron, lo trasladaron, tiraron el cuerpo, tiraron el auto y… ¿se fueron caminando? Todo esto debe requerir una gran tranquilidad. ¡Cuánta frialdad para hacer esto en la silente noche viedmense! ¿Cualquier improvisado puede ir desde el barrio Mi Bandera hasta el muelle bajo el puente ferrocarretero? Lo sucedido es producto de un proceso de deterioro. No es culpa de este gobierno, aunque sí le cabe la responsabilidad política de “estar en cada lugar siempre”. El deterioro del sistema es producto tanto del oficialismo como de la oposición, tanto de los que estaban en cada lugar ayer como hoy. Sin embargo, y pese a todo, hay un aprendizaje posible como comunidad. Siempre funcionarios y autoridades son más responsables que los ciudadanos de a pie, aunque hay que caminar más. Se dice que la seguridad la hacemos entre todos; pues bien, es hora de exigir respuestas sin evasivas. Walter Puebla Morón, DNI 17.663.752 Viedma
Walter Puebla Morón, DNI 17.663.752 Viedma
Siempre se ha subestimado la violencia de Viedma. Funcionarios y especialistas menosprecian los reclamos comparando lo local con la violencia de grandes urbes nacionales y regionales. Los expertos evitan hablar de hechos esclarecidos. Jamás se habló públicamente del grado de efectividad entre denuncias y esclarecimientos en instancia policial ni entre esclarecimientos policiales y sentencias definitivas a nivel judicial. La precariedad y la improvisación en mecanismos de prevención e investigación llevaron a consolidar un nivel de impunidad que ha sumido a gran parte de la sociedad local en el escepticismo acerca de muchos de quienes integran las instituciones del sistema penal, sea de forma permanente o transitoria. Para ser claros, a resguardo de las elecciones se remozan y perduran jueces, defensores, fiscales, policías, penitenciarios y oficiales de prueba mientras que, bajo los vaivenes de las urnas, desfilan ministros, secretarios y directores. Adultos mayores encontrados muertos en la seguridad de su propia casa, niñas abusadas aun bajo la protección estatal, niñas violadas para luego ser asesinadas, legisladores para investigar lo mal investigado en el caso Atahualpa. Disparos sin frontera: puede ser una escuela, un hospital, un comercio. El incendio intencional de un juzgado penal en la misma manzana donde conviven gobernador, jueces del Superior Tribunal de Justicia y el jefe de Policía. En tal contexto, ¿para qué hablar de robos? Oficialmente se difunde que las estadísticas acusan una baja en el delito registrado. La pregunta obligada es: ¿obedece objetivamente a una mayor seguridad producto de la eficacia del sistema local? Hoy vemos que la cuenta arroja tres muertos, uno calcinado. Para que quede claro: no uno, tres. A uno de ellos lo mataron, lo quemaron, lo cargaron, lo trasladaron, tiraron el cuerpo, tiraron el auto y... ¿se fueron caminando? Todo esto debe requerir una gran tranquilidad. ¡Cuánta frialdad para hacer esto en la silente noche viedmense! ¿Cualquier improvisado puede ir desde el barrio Mi Bandera hasta el muelle bajo el puente ferrocarretero? Lo sucedido es producto de un proceso de deterioro. No es culpa de este gobierno, aunque sí le cabe la responsabilidad política de “estar en cada lugar siempre”. El deterioro del sistema es producto tanto del oficialismo como de la oposición, tanto de los que estaban en cada lugar ayer como hoy. Sin embargo, y pese a todo, hay un aprendizaje posible como comunidad. Siempre funcionarios y autoridades son más responsables que los ciudadanos de a pie, aunque hay que caminar más. Se dice que la seguridad la hacemos entre todos; pues bien, es hora de exigir respuestas sin evasivas. Walter Puebla Morón, DNI 17.663.752 Viedma
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