Crimen de Beroiz: «Necesitaban desplazarlo»
El hijo del asesinado tesorero del sindicato camionero, Abel Beroiz, dijo estar convencido de que la muerte de su padre fue promovida por un dirigente gremial que «necesitaba desplazarlo por algún interés puntual».
Abel Beroiz (h) desconoció cualquier conexión del hecho con alguna posible interna del sindicato de camioneros a nivel nacional y se mostró agradecido con Hugo Moyano, titular del gremio y de la CGT, con quien afirmó tener «un trato fluido» y habló en tres oportunidades desde el asesinato.
Estos dichos se conocieron luego de a confesión del viernes de Raúl Oscar Flores, que admitió haber matado «por encargo» al tesorero Beroiz, y puso así al gremio del líder de la Confederación General del Trabajo (CGT), Hugo Moyano, en la mira de la investigación judicial para determinar quién es el autor intelectual del crimen del sindicalista.
«Que (el crimen) está vinculado con la actividad gremial de mi padre es seguro. Es el móvil y el único motivo que justifica lo sucedido», señaló ayer en una entrevista que ayer publicó el diario Clarín el hijo de Beroiz.
El abogado, quien es apoderado de la Federación Nacional de Camioneros y del sindicato santafesino, sostuvo que no duda que el crimen se produjo «por su actividad gremial» y estuvo a cargo de «alguien al que se le habrá cruzado por la cabeza que necesitaba desplazarlo por algún interés puntual».
Su padre, de 71 años, se desempeñaba al momento como secretario general del Sindicato de Camioneros rosarino y tesorero de la Federación nacional del gremio que conduce el jefe de la CGT, Hugo Moyano.
El homicidio de Beroiz fue perpetrado el martes 27 de noviembre, a las 6:45, cuando el sindicalista ingresó al segundo subsuelo de la cochera del Automóvil Club Argentino (ACA) en el centro de Rosario.
El sindicalista fue atacado por dos hombres, con los que discutió hasta que le dispararon tres tiros en el tórax y le aplicaron varias cuchilladas. El hijo del dirigente ejecutado opinó que «tiene cierta lógica» el testimonio brindado por el autor confeso de los disparos, Raúl Flores, quien afirmó haber sido contratado por «un hombre alto y pelado», que luego participó del sepelio de su padre. (DyN)