Crimen del taxista: testigo clave dio su versión

“No quiero que me acusen de algo que no hice”, dijo. Sandoval Soto es el único que sabe lo que sucedió.

Redacción

Por Redacción

NEUQUÉN

NEUQUÉN (AN).- “Yo quiero decir la verdad. No quiero que me acusen de algo que yo no hice”. Así explicó Claudio Sandoval Soto porqué casi un año después del homicidio del taxista Rogelio San Miguel (58) contó por primera vez lo sucedido esa noche. Ayer declaró que junto a Gerardo Fuentes (28) tomaron un taxi y el imputado “de pronto le puso un cuchillo en el cuello”.

Sandoval Soto es el testigo clave, ya que es el único que vio lo ocurrido. Sin embargo, como fue encontrado responsable del robo al taxista y absuelto por el crimen, ayer declaró pero sin jurar decir la verdad, aunque aclaró que “yo quiero declarar bajo juramento”.

El joven, que ese 16 de julio de 2011 tenía 16 años, contó que se encontró con el único imputado del homicidio en la calle. “Le dije que me iba a tomar un taxi y me dijo que él también, así que subimos los dos. Yo me senté adelante y él atrás del taxista”.

Sandoval Soto señaló que “íbamos por la mitad del recorrido cuando Gerardo le puso un cuchillo en el cuello al conductor que hizo una frenada brusca y yo me fui para el lado del parabrisas”. Y agregó que “nos sorprendió a los dos, al taxista y a mí”.

El joven que aseguró que ya no es amigo de Fuentes -el único imputado- y que incluso tuvo custodia policial por su declaración, agregó que “empezó un forcejeo y siguieron afuera del taxi. Yo me fui pero alcancé a ver que se bajaron los dos y siguieron forcejando. El conductor trataba de agarrarle la mano a Gerardo, que no se le acerque con el filo”.

La acusación de Sandoval Soto se vio respaldada ayer por la contundente prueba de ADN a un gorro que fue tomado del taxi por las chicas que auxiliaron a San Miguel. Es que la directora del Laboratorio Regional de Biología Forense, Silvia Vanelli Rey, no solo indicó que en el auto se encontró un patrón genético mezclado que coincide con el ADN de Fuentes y el de otra persona -sería el taxista- sino que graficó que la probabilidad de que ese ADN pertenezca a Fuentes y no a otras dos personas es de 347.000 millones de veces. En la segunda jornada del juicio que se extenderá hasta mañana, dos jóvenes Guadalupe Rivera y Sandra Velázquez, contaron que fueron las primeras en auxiliar al taxista herido y que fueron ellas quienes encontraron el gorro, del que luego se extrajo el ADN. “Entre al taxi y en el asiento del acompañante había un gorrito que agarré para hacerle presión en la herida a Rogelio”, contó Rivero, mientras que Velázquez agregó que “cuando lo llevaron al hospital se fue con el gorrito”.

El dato

Rogelio San Miguel fue asesinado el 16 de julio de 2011 en Don Bosco al 1100. Recibió cinco puñaladas y un corte en el cuello. Fue tras un robo perpetrado por dos falsos pasajeros. Tenía 58 años.


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