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Crisis: lo que algunos tiran otros lo juntan para tener el peso del día

Con la crisis los desechos cobran valor. La venta de cartón, plástico y chatarra es opción para quienes no tienen trabajo. Sólo en una de las recicladoras reciben a 50 vendedores al día.

Con la crisis los desechos cobran valor. La venta de cartón, plástico y chatarra es opción para quienes no tienen trabajo. En sólo una de las recicladoras de Roca, 50 personas promedio asisten todos los días para vender lo que encuentran entre la basura. En el sector aseguran que el reciclado de residuos es una alternativa que crece cuando el bolsillo ajusta.

El sol alto del mediodía no detenía su paso: Daniel Ramírez tiene 59 años y hace 19 que vive de la venta de cartón. Recorría la calle Tucumán de punta a punta. Ya había pasado por la Mitre y seguiría por la visita al Parque Industrial y otros negocios puntuales que le reservan el material. Como él, hay cantidad de personas que ven en la venta de cartón, vidrio, plástico, papel y acero -en el mejor de los casos- una la opción para conseguir el peso para el día.
Daniel sale de lunes a sábado por la mañana de 10 a 13 y a la tarde a las 19 regresa para una segunda pasada. Vuelve a su casa en Stefenelli después las 23. Allí enfarda lo que recolecta y cuando llega a los 50 bultos de 100 kilos viene un camión de la recicladora a retirarlos.

El hombre desarmaba cajas y engrosaba la pila que subía desde el carro que empuja con su bicicleta. En el mejor de sus días llega a los 250 kilos, aunque asegura que se torna muy difícil conseguir. , explicó.

Si no venden los locales no tengo cartón yo. Esto es una cadena. Y cada vez hay más gente juntando. Por mes estoy ganando unos 6.000 pesos. Está muy complicado. Es mi trabajo aunque llueva, haya viento o el calor de hoy. Me he tragado inviernos fatales, pero con esto me mantengo

Daniel Ramirez (59), Roca.

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Todo sirve

La venta de material reciclado no alcanza sólo al cartón. Hay otros desechos que también se pueden vender, incluso algunos se pagan mejor. El cobre es la estrella, pagan $ 80 el kilo, y el cobre también cotiza bien a $ 50, pero no se consiguen en cantidad.

Siempre subía la cantidad de personas que juntaban para subsistir en el invierno. En los meses de enero y febrero entraba muy poco. Éste año no bajó, se mantiene. Viene gente de familia, que hacía trabajos en las chacras en verano, y que este año no enganchó y no le queda otra más que juntar chatarra para hacer unos pesos para el día


Adrián Sánchez, propietario de una de las recuperadoras más grandes de la ciudad, ubicada en J. J. Gómez.

“La gente que vive de esto no deja nada. Acopia aluminio, fierro, vidrio, cartón y vende todo”, sostuvo Alejandra Agüero, desde la misma recicladora.

Quienes se dedican a la recolección saben qué material conviene más, aunque a veces hay limitantes como la no disponibilidad de un vehículo para transportar. Los que tienen en qué cargar repuestos de autos fuera de circulación, portones podridos, ventanas y rejas en desuso, y otros elementos domiciliarios que ya cumplieron su función, obtienen $ 2 por cada kilo. Y en la recuperadora, todo eso que la gente lleva más los rezagos de empresas metalúrgicas y petroleras, suman toneladas de material que se quita de la calle o los depósitos y se acerca a la reutilización.

“Roca recicla 100 toneladas de hierro por mes. Lo que recibimos lo cortamos, se clasifica por tamaño y se manda a la fábrica en Bragado, Buenos Aires. Después vuelve como hierro de construcción”, indicó Sánchez. Los autos viejos abandonados, termotanques y calefones se traducen en unas 100 toneladas de chapa acopiadas por mes, según estimó. El material cotiza $1.

Los restos de aluminio presente en partes de vehículos o llantas de bicicletas o autos que ya cumplieron su vida útil, se pagan entre $15 y $ 25, dependiendo de la calidad. Se acopian unos 10.000 kilos mensuales en los cuales “se ve mucha lata de cerveza”.

Ingreso permanente

“En el día vienen más de 50 personas. Todos los días traen. Los que pueden vienen en moto o camioneta, pero hay gente que trae caminando los bolsones”, describió Santiago Catalán desde la recicladora que se encuentra la vera de la Ruta Provincial 6, unos 1000 metros al norte de la rotonda del aeropuerto de Roca.

En el predio el movimiento era permanente. Mientras una grúa acopiaba chatarra, había personal que arrastraba grandes bolsones blancos repletos de cartón y plástico. Cada bulto hacía más grande la montaña del material listo para cargar al camión con destino a Neuquén y otros puntos del país para su reciclado.

También en la zona Norte pero hacia el Este, funciona una cooperativa de recicladores. Son 14 miembros, todos hombres, que trabajan hace 3 años en el predio de la Planta de Tratamiento de Residuos Sólidos Urbanos del municipio. Juntan en grupo cartón, plástico, papel, botellas, cobre muy poco. “Vendemos y después nos repartimos la plata. Hacemos seis viajes por semana, principalmente de papel y plástico. Cada uno gana 1.000 a 1.200 por semana”, comentaron.

La recicladora Argentina es una de las que recibe ese material que acopian. En sus instalaciones lo clasifican según sus características. “Pueden ser por su color o consistencia en caso de los celuloides. Se los acondiciona para su posterior traslado, ya sea en bolsos big bag o fardos. Los materiales se entregan en diversas empresas del país. En dichas empresas se hace el proceso de reciclado”, explicó desde la firma Alejandro Andión.

Hoy en día la comunidad carece de una conciencia sobre el reciclado, sólo los grupos de ecología hacen un buen trabajo. Aun así este tema será fundamental en un futuro cercano, y será por una extrema necesidad que tomaremos conciencia, y en la que participaran todas las partes: comunidad, gobiernos, empresas”.

El vidrio que queda

Una pila de botellas y retazos de ellas se apilan en las recicladoras. Cientos, miles de partes de lo que fueron envases de gaseosas, cervezas, salsa, champagne y otros productos, se convirtieron en una montaña de desechos que se amontonan bajo el sol.

Foto: Emiliana Cantera

Para su reciclado el material se tiene que enviar a Mendoza a Buenos Aires, pero no es lo que más salida tiene. Por viaje un camión puede cargar unos 25.000 kilos. En Gómez hay acopiados unos 250.000 kilos y hasta el momento no hay planes de sacarlo de allí. En otra recicladora ubicada sobre la Ruta 6, el material también se apila y tiene escasa salida. Es que el vidrio es un material reciclable, pero de escaso valor. Quienes lo separan de la basura para vender obtienen apenas $ 0,60 por kilo.

Foto: Emiliana Cantera

La alternativa para éste tipo de residuo seco es la reutilización. Hay compradores de chatarra que buscan botellas con formas raras para hacer adornos y otros elementos. También hay botellas que compra la gente para realizar conservas o las fábricas para envasar champagne, según se informó.
En todos los casos, se preservan los envases enteros por si hay oportunidad de realizar un buen lavado y dar una nueva vida al envase que se había descartado.

Separar, el hábito que se instala de a poco

“Nadie puede hacer todo, pero todos podemos hacer algo”, reza una frase popular, y es el punto de partida de la la iniciativa que tienen familias de Roca. Es que no sólo incorporaron el hábito de separar la basura en casa, sino también de llevar el material acopiado a recicladoras.

60 kg
de plástico desecha a al año una familia tipo de 4 integrantes, entre botellas de gaseosas, productos de limpieza (como lavandina o detergente) y de higiene (como envases de shampoo). Sólo una botella tarda más de 100 años en degradarse en la tierra.

“Se ve gente que viene en autos nuevos, se bajan sus hijos contentos con las cajitas de residuos propios y no lo hacen por la plata que se les da a cambio. Lo hacen porque hay una toma de conciencia, un aprendizaje atrás de eso”, destacó Adrián Sanchez, dueño de la recuperadora ubicada en la zona de J.J. Gómez de Roca.

Lo hacen con botellas de plástico, envases de vidrio y las pilas cartón y papel que generan en su vida cotidiana. Un ejemplo para imitar.


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