Cristina embistió al campo y recibió cacerolazos  masivos en el país. Hubo incidentes

Asoció a los ruralistas con golpistas y dijo que no se someterá a extorsiones. Miles de personas, en todo el país, salieron a repudiarla. Chocaron con piqueteros.

Por Redacción

Una espontánea y masiva manifestación popular de repudio a la presidenta Cristina Fernández de  Kirchner sorprendió anoche al país, con cacerolazos en Plaza de Mayo y varias capitales y ciudades del país. Fue luego que la mandataria calificara de extorsionadores y de golpistas a los manifestantes del campo y criticara sus “piquetes de la abundancia”.

Momentos de gran tensión se vivían esta madrugada luego que piqueteros K al mando de Luis D’Elía hicieron una contramarcha y chocaron con la gente (muchas familias) que pacíficamente se manifestaba. Por suerte, sólo hubo un herido, pese a la pasividad policial, que no hizo nada por separar a los manifestantes.

También en Rosario se registraban enfrentamientos entre piqueteros de “Libres del Sur”y manifestantes. El mensaje de Cristina crispó más las relaciones y agudizó la crisis, en un momento en que el bloqueo de rutas en por lo menos 400 sitios del país cumple hoy 14 días y se prolongará por tiempo indefinido, según resolvieron ayer las cuatro entidades rurales. Ya comienza a sentirse el desabastecimiento de productos en las góndolas, sobre todo la carne.

Al cierre de esta edición había preocupación oficial por los sucesos en las calles. La presidenta, el ministro de Economía Martín Lusteau y el jefe de Gabinete Alberto Fernández se reunieron de urgencia para evaluar la situación. De fondo escuchaban las protestas a viva voz en la Plaza. Al parecer, Cristina ratificó la idea de no ceder al pedido de volver atrás con las retenciones aplicadas -el motivo detonante de la protesta rural- y analizó posibles medidas sectoriales a ganaderos, tamberos y al agro para atenuar las tensiones. No obstante, el campo sólo quiere un retroceso al impuestazo aplicado.

La protesta en las calles cobraba intensidad anoche con miles de personas dispuestas a permanecer. Gritaban: “que se vayan”; “estamos todos unidos al campo; “nos están robando”, entre otras consignas. El hecho más preocupante fue cuando piqueteros ultrakirchneristas que responden a Luis D’Elía y Emilio Pérsico marcharon -en temeraria actitud- a la Plaza de Mayo para enfrentar a los manifestantes que hacían el cacerolazo. Ante el avance de D´Elía -al frente de una columna de jóvenes K y piqueteros- varios manifestantes de la Plaza  huían para evitar la violencia y se replegaban hacia Obelisco. En Avenida de Mayo ambos sectores chocaron, ante la pasividad policial. Por lo menos una persona resultó herida. No hubo una desgracia de casualidad.

Los cacerolazos callejeros, junto a bocinazos, carteles y banderas, se producían cada vez con mayor intensidad en Plaza de Mayo, calles de la Capital, ciudades del Gran Buenos Aires, Córdoba (capital y varias ciudades del interior cordobés), San Miguel de Tucumán, Paraná, Rosario, La Plata, Mar del Plata, Santa Rosa y Resistencia, entre otras ciudades.

La protesta popular comenzó con cacerolazos desde los hogares y departamentos de la Capital. Luego familias enteras se volcaron a las calles. Estas manifestaciones con cacerolas tienen un peso simbólico fuerte. Está muy fresco en la memoria de los argentinos que con este característico ruido se inició la caída del gobierno de De la Rúa. El peso de semejante antecedente hizo que las ediciones electrónicas de los principales diarios del mundo reflejaran la expresión de repudio.

Al cierre de esta edición, algunos manifestantes se dirigieron a la Quinta Presidencial de Olivos, adonde fue -en auto y fuertemente custodiada- Cristina tras irse de  Casa de Gobierno.

Pese a ello, el ministro de Justicia Aníbal Fernández negó esta madrugada que haya habido incidentes. En Tucumán se produjo una de las primeras y más contundentes manifestaciones. En esa provincia el gobernador José Alperovich consideró de “patética y extravagante” la protesta rural. Algunos funcionarios de su gabinete renunciaron.

Ante el cariz que tomaban los acontecimientos en el país, la Iglesia y el arco político impulsaba el diálogo entre el gobierno y los ruralistas. Tomaron la iniciativa el gobernador de Córdoba, Juan Schiaretti, y 400 intendentes, además del mandatario santafecino, Hermes Binner, el ex presidente Eduardo Duhalde y Elisa Carrió.

La embestida

En un acto a media tarde en la Casa de Gobierno la presidenta hizo su mensaje, que los manifestantes esperaban con expectación.  Se refirió inmediatamente al conflicto con el agro y calificó al paro como “los piquetes de la abundancia”. “Son sectores que no piensan ni cambiar ni entender” añadió. Defendió el sistema de retenciones. «¿Que sucedería si hubiese una relación del peso con el dólar como hay en Brasil entre el real y el dólar?», se preguntó.

Habló de otros beneficios del agro: ”El campo consume 4000 millones de litros de gasoil. Que no tiene un precio internacional, sino un precio argentino subsidiado por todos los argentinos. Además, es el sector que exporta prácticamente todo. No se exporta en pesos argentinos. Se exporta en euros y dólares». “También pagamos subsidios al sector lechero para que la leche no tenga precios prohibitivos en el mercado interno”, remarcó la presidenta. Agregó: “El IVA lo pagan todos, hasta los desocupados cuando van a comprar la leche o un kilo de pan», subrayó.

“Nadie critica que puedan comprarse una cuatro por cuatro, pero no parece bien que quieran hacerlo a costa de que otros argentinos no puedan acceder a las cuestiones más elementales”, enfatizó la mandataria.

Cristina Fernández también afirmó que «el peón rural es el peor pagado de la escala salarial y es el sector donde hay el mayor índice de trabajo en negro. La huelga se la están haciendo a los argentinos porque las exportaciones siguen viento en popa”, agregó Cristina Fernández.

Los agricultores reaccionaron airadamente, aunque ya antes  habían ratificado desde los cortes en las rutas que seguirán la huelga por tiempo indeterminado.

Poco antes del discurso, las cuatro entidades que nuclean a todos los productores agropecuarios habían ratificado la huelga por tiempo indeterminado, en rueda de prensa. Los dirigentes reiteraron que están dispuestos a dialogar, pero la condición es que quede sin efecto el aumento de 35 a 44% del gravamen a la exportación de soja, que detonó la rebelión. Miles de camiones detenidos podían observarse por varios kilómetros en los bloqueos.  Esta madrugada, a través de mensajes de texto, estaban convocando a asambleas barriales y a una gran marcha el viernes en Capital.

(Redacción Central y agencias)