Cristina, más que una simple senadora
BUENOS AIRES (ABA).- A la Casa Rosada llega pasadas las siete de la tarde. No bien asumió su marido, Cristina Fernández de Kirchner reacondicionó un despacho que queda a pocos pasos de la oficina presidencial, desde donde lo controla todo. Igual que en las épocas de Santa Cruz, Kirchner gobierna seguido muy de cerca por su mujer. Según fuentes oficiales, el presidente le pide opinión para tomar cualquier decisión.
La influencia de la Primera Dama en el Gobierno es total. De ahí que algunos la llaman, medio en broma y medio en serio, «la co-presidente». Esta semana viajó a Madrid junto a Alberto Fernández, el jefe de Gabinete, para entrevistarse con los Reyes de España, empresarios y el jefe del gobierno español, Rodríguez Zapatero. Llevan un borrador del plan del Gobierno para cancelar los 15 mil millones de dólares que se le deben al FMI. En la Casa Rosada dicen que fue ella una de las principales ideólogas de esa estrategia, que debe contar el visto bueno de Rodrigo Rato, el titular del FMI. Es por eso que la Primera Dama quiere convencer a los Reyes y a Zapatero de lo conveniente del plan. Rato es español y es muy buen amigo de Zapatero y los Reyes.
Kirchner no dudó en enviar a España a su mujer para entrevistarse con las máximas autoridades españolas. Es un símbolo de la importancia que tiene el plan para cancelar la deuda con el FMI.
Kirchner gobierna y toma las decisiones rodeado de un puñado de funcionarios de su confianza, entre los que se encuentran su mujer, Alberto Fernández y el secretario Legal, Carlos Zanini. Allí Cristina lleva la voz cantante. Además de la estrategia frente al FMI, la Primera Dama fue el cerebro detrás de la renovación de autoridades en la Corte Suprema -las incorporaciones de Carmen Argibay y Raúl Zaffaroni fueron idea de ella-, por caso.
Como quedó demostrado en este viaje, Cristina funciona también como una canciller en las sombras. Antes de las elecciones norteamericanas participó de un encuentro del partido demócrata, lo que se leyó como un apoyo de la gestión K a la candidatura de Kerry.
Pero la verdadera influencia de Cristina es en el Congreso. Desde su banca de senadora controla que salgan las leyes que pide el oficialismo. No participa de las reuniones de bloque, pero cuenta con el apoyo del senador santacruceño Nicolás Fernández y del rionegrino Miguel Pichetto, sus máximos colaboradores. Las maneras de manejarse de la senadora Fernández les cae mal a un sector de los senadores peronistas, que consideran que el Congreso debe manejarse con mayor autonomía de la Casa Rosada.
Kirchner se apoya en su esposa hasta para enfrentar al ex presidente Eduardo Duhalde. Desde la Casa Rosada se instaló la idea de que ella será la candidata a senadora por Buenos Aires, algo que irrita a los peronistas bonaerenses. Hace un mes, Duhalde visitó la quinta de Olivos en secreto y fue Cristina quien le abrió la puerta y le preparó la comida, donde se habló de su candidatura, entre otros temas de Estado. Los funcionarios «pingüinos» hasta la imaginan como posible
Nota asociada: MISIÓN EN MADRID: Ofertarán al FMI pagarle la deuda en un plazo de cinco años
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BUENOS AIRES (ABA).- A la Casa Rosada llega pasadas las siete de la tarde. No bien asumió su marido, Cristina Fernández de Kirchner reacondicionó un despacho que queda a pocos pasos de la oficina presidencial, desde donde lo controla todo. Igual que en las épocas de Santa Cruz, Kirchner gobierna seguido muy de cerca por su mujer. Según fuentes oficiales, el presidente le pide opinión para tomar cualquier decisión.
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