Cuando la ofensa se transforma en humillación

Desábato fue detenido en Brasil acusado de racista



Lo que comenzó siendo un partido de fútbol terminó convirtiéndose en una pesadilla, con policías en lugar de jugadores y un futbolista arrestado acusado de racista que será liberado hoy tras el pago de una fianza. Fue antenoche, luego del encuentro que San Pablo le ganó a Quilmes 3 a 1 por la Copa Libertadores en el estadio Morumbí.

El defensor de Quilmes Leandro Desábato fue arrestado apenas finalizó el partido acusado oficialmente de “injuria calificada” hacia el delantero del equipo paulista Grafite, quien lo denunció mientras el partido se estaba desarrollando.

Según la denuncia, Desábato le dijo “negro…” al brasileño durante una discusión entre jugadores de ambos equipos ocurrida al final del primer tiempo. Como el delantero local reaccionó al supuesto insulto con una agresión física a su rival, fue expulsado del partido junto con el defensor argentino Carlos Arano, quien también se involucró en la discusión.

Antes de que finalizara el partido, Grafite se presentó en una comisaría para formular la denuncia y Desábato fue detenido por la policía antes de dejar el campo de juego.

El caso tomó notoriedad enseguida y generó inclusive la intervención del cónsul argentino en San Pablo, Norberto Vidal, quien dijo que “la legislación aquí es muy dura y el tema racial es de total actualidad, por lo tanto hay mucha sensibilidad por estas cosas y a ello se le suma la clásica rivalidad futbolística entre argentinos y brasileños”.

Desábato todavía sigue detenido y recién hoy a las 11 podrá quedar en libertad, cuando los bancos abran sus puertas en San Pablo y la dirigencia del club argentino pueda depositar los 10.000 reales (cerca de 10.000 pesos) de fianza exigidos judicialmente para su liberación. Sin embargo, el jugador no podrá salir de Brasil hasta el lunes, según informó anoche el técnico de Quilmes, Gustavo Alfaro.

Es la primera vez que un futbolista es arrestado en un estadio de Brasil y tras un partido por una acusación de racismo.

A Desábato lo acusan por “injuria calificada”, lo que le puede costar una condena de entre uno y tres años de prisión en caso de que sea hallado culpable.

La voz del gobierno

 

El gobierno de Brasil afirmó mediante una nota que el incidente fue “un paso más en la escalada de prejuicio y discriminación que ocurre en los estadios de fútbol del mundo, con manifestaciones de hinchadas y de atletas contra jugadores afrodescendientes, incluso brasileños”.

“La actitud racista del jugador argentino va en contra de todos los valores de igualdad, respeto y unión que defiende el deporte”, agregó el comunicado, firmado por el ministro de Deportes, Agnelo Queiroz, y por la secretaria de Políticas Promoción de Igualdad Racial de la Presidencia, Matilde Ribeiro.

 

Afuera de la Copa

 

“La Conmebol sacó de la competencia copera a Desábato hasta tanto se reúnan en Asunción los diez presidentes de asociaciones para poner un punto final a este tipo de agresiones verbales de carácter discriminatorio'', informó el portavoz de la Confederación Sudamericana, Néstor Benítez.

 

El antecedente

 

La historia con Grafite había comenzado hace un mes cuando San Pablo jugó el partido de ida en la cancha de Quilmes. Una vez finalizado aquel encuentro, el delantero declaró a la prensa de su país que lo habían llamado “macaco” (sic). “Recibí escupidas de hinchas y jugadores de Quilmes y también durante el partido me llamaron 'mono negro', pero no respondí, porque yo sé que la Copa Libertadores es así”, había dicho Grafite al diario Lance.

Opinión: El valor de las palabras

Los argentinos en el fútbol tenemos un discurso racista, xenófobo y discriminatorio. Este fenómeno es mundial, pero la diferencia es que en el resto del planeta se lo combate y aquí se lo ignora. La violencia siempre tiene una causa discriminatoria. Las personas se van a las manos a partir de una ofensa, pero no cualquier ofensa, sino de una que nos menoscabe y humille.

Por ejemplo, cuando se nos ofende por nuestra condición sexual o social, nuestra religión, nuestro aspecto físico, discapacidad o nuestra nacionalidad o ideología. Quien vulnere esta línea es probable que provoque en la víctima una reacción violenta.

No siempre es así, en algunos países actúa la justicia (como en Brasil) y el agresor marcha preso. En nuestro país no está penado discriminar. Se lo considera un agravio, una injuria o un daño moral. Sólo entra en la órbita penal cuando hay otro delito. Por ejemplo, en el “caso Salgueiro”, cuando una patota neo nazi atacó a un joven porque “creían que era judío”. El delito fue, según el Código Penal, la agresión física y el “por judío” fue el agravante, de acuerdo a la ley anti discriminatoria.

En nuestro país, decir “negro de mierda” o “judío de mierda” no es un delito, sino daño moral. En otros países sí lo es. En la Argentina pareciera que las palabras no tienen el mismo valor que en otros ámbitos.

Es hora de que nos hagamos cargo de lo que decimos. La FIFA viene realizando campañas incesantes contra el racismo y sería bueno que la AFA adoptara una postura similar.

Víctor Ramos (Presidente de SOS Discriminación Internacional)

Grondona: “No debe pedir disculpas”

Julio Humberto Grondona defendió a Leandro Desábato al expresar que “el jugador no debe pedir disculpas a nadie porque no hizo nada”.

“Desábato no tiene por qué pedir disculpas ya que no hizo nada. Culparon a alguien que no tiene que ver. Este muchacho es un hombre del interior (nació el 24 de enero de 1978 en la localidad santafesina de Cafferatta), una persona que conozco. Una muy buena persona. Muchas veces uno defiende algo indefendible, pero este no es el caso”, argumentó Grondona a la agencia Télam.

“Acá hubo otra cosa. Una situación de discriminación puede ser grande o pequeña. Está instalado en el mundo. Y hoy parece que una de las publicidades más grandes que hay es poder tener un problema acerca de eso”, comentó el titular de la AFA, quien no hace mucho tuvo que dar explicaciones a la justicia por declaraciones xenófobas. “Me parece que acá hubo intencionalidad del jugador brasileño al hacer la denuncia”, aventuró el también vicepresidente de FIFA. (Télam)


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