Cuando vibró por el fútbol

Una temporada más tarde, estuvo cerca de clasificar al Nacional.

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La CD, Garaygorta y la copa.

El fútbol zapalino tuvo su máximo punto de ebullición entre 1979 y 1980 con la doble participación de Unión en el viejo torneo Regional, ese que clasificaba a los mejores equipos de las provincias al Nacional de AFA. La fusión entre Frontera y Comercial, concretada el 29 de mayo de 1977, con el objetivo de potenciar el fútbol de la ciudad tuvo sus frutos con ese Unión, que se transformó en una potencia zonal. Fue un “veranito” de dos años, pero vivido a full. Luego de ganar el torneo de la Asociación Huincul, el Canario logró el pasaporte al Regional 1979. Después de mucha pelea, ya que el Consejo Federal sólo reconocía a Independiente de Neuquén como representante provincial, llegó el visto bueno para el mejor equipo del Unificado (entre Huincul y Zapala). Claro que fue sobre la hora: el 2 de febrero, dos semanas antes del cruce con el Rojo. Un 6-0 sobre la Deportiva Limay agrandó al Canario, que de todas maneras corría desde atrás ante el Diablo. ¿Los motivos? Una base sólida y una situación que en estos tiempos sería insólita: Deportivo Roca, que había jugado el Nacional del 78, puso a disposición todo su plantel y el Rojo “agarró viaje” con cinco refuerzos. El 18 de febrero, Horacio Garaygorta paró a estos once en la cancha de Independiente: Amaya, Toledo, Villar, Silva y Aguilera; Carlos Caracoche, Baeza, Viedma, Becerra; Miguel Caracoche y Ruiz. Ganó el Rojo 2-0 con gritos de Lavezzi y Gil. Se recaudaron 21.479.000 pesos. La ilusión se cortó siete días más tarde, en Zapala, cuando el Diablo volvió a hacerse fuerte y ganó 3-1 a domicilio. Dos penales de Gil y Raschia, los tantos capitalinos; Ruiz, de penal, para Unión. 10.700.000 de pesos fue lo recaudado en boleterías. “Entiendo que hemos cumplido porque el trabajo que se hizo dentro de la cancha es lo que estábamos capacitados para desarrollar”, largó Garaygorta, luego del partido. Esa tarde el Negro eligió a Amaya; Toledo, Villar, Silva y Hugo Caracoche; Paredes, Baeza, Viedma; Ruiz, Becerra y Miguel Caracoche. “Hicimos lo que pudimos, ante un equipo que juega muy bien al fútbol”, opinó Ruiz. Y Miguel Caracoche remató: “Ha sido un triunfo bastante claro. Independiente se merece la clasificación”. Lejos de dormirse en los laureles, esa corta participación en el Regional ante el mejor Independiente que se recuerde (perdió la final por el pase al Nacional, por penales en San Luis) motivó a la dirigencia del Canario a redoblar la apuesta. En marzo de 1979 se contrató a Norberto Fernández Cabral y luego de un comienzo con altibajos, el equipo mostró su mejor versión en el Unificado. Por primera vez, se fusionaba la liga capitalina con las de Cutral Co y Zapala, y el Canario pisó muy fuerte en esa competencia. Ganó ocho de los diez partidos del Petit torneo, sólo perdió con la Deportiva Limay en Neuquén (2-1) y empató 1-1 con Centenario. Precisamente ante la Colonia (campeón del Oficial), se disputó el pase al Regional de 1980. Y fueron dos partidos inolvidables para el pueblo. El 2 de diciembre de 1979, ante una multitud, Unión ganó 4-2 y dio un paso gigante. Dos goles de Miguel Caracoche, otro de Abatte y el restante de Bruno, para el local. Gimeno y Canale, para la visita. Fernández Cabral eligió a Amaya, Suárez, Villar, Tesori y Spinelli; Paredes, Silva, Viedma; Caracoche, Abatte y Bruno. “Vibra Zapala con el ingreso al Regional” tituló el deportivo del “Río Negro” el 10 de diciembre. El 2-2 en Centenario fue suficiente para el Canario, que volvió al Regional apenas diez meses después de haber perdido con Independiente. Datos de ese 2-2: Miguel Caracoche volvió a facturar por dos, el DT repitió equipo y el árbitro, enviado por AFA, fue Juan Carlos Loustau. Un mes más tarde, ya en 1980, se vivió una verdadera revolución futbolística en la ciudad. Unión fue el único representante provincial y estuvo en el grupo 3 del Regional, junto a Independiente Rivadavia de Mendoza, Andes FC, Costa Brava, Atlético Macachín y Arizu. El Canario metió una gran campaña y peleó siempre arriba, aunque el domingo 2 de febrero, una derrota que no estaba en los planes, complicó la clasificación. El 2-3 en casa ante Costa Brava es un “golpe” muy recordado en la ciudad. Una semana más tarde, dejó un punto en Alvear, al empatar 1-1 con Andes y en la fecha 9, recuperó protagonismo al superar 2-0 a Macachín, como local. Así, el equipo de Fernández Cabral llegó al último capítulo un punto debajo de la Lepra mendocina (12-13), precisamente el rival en el cierre, pero en la tierra del buen vino. El partido se disputó en el Parque San Martín, se recaudaron 23.932.000 pesos e Independiente logró un letal 3-0 que terminó con las ilusiones zapalinas. Llesona; Suárez, Solari Gil, Tesori y Monzón; Paredes (Miguel Caracoche), Carlos Caracoche, Dávila y Rivera (Figueredo); Abatte y Bruno, fue el último equipo de Unión en ese Regional que quedó marcado a fuego. Pasaron 33 años de ese veranito y nunca más el fútbol de la ciudad recuperó protagonismo fuera de la provincia. Unión empezó a bajar el tobogán y no tuvo freno. En los torneos de la flamante Lifune peleó arriba un par de ocasiones (en 1995 estuvo cerca del título), pero no mucho más. Hubo una fusión con Don Bosco que no dio resultados y un par de deserciones. Hoy, no juega los torneos de fútbol, pero lo más preocupante es que también se bajó de otras actividades. Ausencia de dirigentes, poca participación de la gente y escasa cantidad de socios arman un combo letal. Todavía está a tiempo para levantarse y tiene un punto a favor, como la infraestructura. El centenario puede ser una buena excusa para empezar con la resurrección.

Arriba: Miguel Caracoche, Silva, Spinelli, Amaya, Tesori y Villar. Abajo: Suárez, Abatte, Viedma, Paredes y Bruno. Este equipo le ganó la final provincial a Centenario.


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