Cuántos, dónde y cómo

Río Negro

Río Negro y Neuquén están unidas por geografía, cultura e historia, hermanadas en innumerables aspectos sociales y económicos. Por eso, la comparación entre sus datos estadísticos es una verdadera tentación. Los resultados provisorios del Censo Nacional de Población y Vivienda que se conocen hasta el momento ponen en evidencia que en Río Negro somos más habitantes que en la vecina Neuquén, aunque contamos con un Estado bastante más pobre para cubrir los gastos derivados de la administración y los servicios esenciales. Considerando el Presupuesto 2010, el Estado neuquino calculó recursos y estimó gastos por $ 7.169 millones de pesos para abastecer el Estado y los programas de servicios que demanda la atención de 550.000 personas, de las cuales el 42% está concentrado en la capital de esa provincia. Esto implica un gasto anual del Estado neuquino de 13.035 pesos por cada habitante. Río Negro, por su parte, estimó para el 2010 recursos y gastos por un total de $ 5.471 millones para solventar el Estado y sus programas de servicios destinados a atender una población de 633.664 personas. En este caso, el gasto estatal per cápita ronda los 8.629 pesos. Aun así, la duda se ha instalado en varias localidades rionegrinas, cuyas autoridades o dirigentes estiman que tienen más habitantes que los que indican las cifras preliminares, lo que llevaría a admitir un gasto por habitante algo menor. Basan en ello su esperanza de mejorar los ingresos en concepto de distribución de recursos coparticipables. En ese segmento se ubican Bariloche, Catriel y también Viedma. Es probable que una discusión similar se instale cuando se conozca el desagregado de los 320.362 habitantes que suman los 14 municipios ubicados en el departamento de General Roca, en el cual tanto Cipolletti como Roca estimaron haber superado los 100.000 habitantes. Más allá de esto, el Censo confirmó que no cesa el éxodo interior desde las áreas rurales de la provincia hacia las ciudades, un fenómeno perjudicial por partida doble. La falta de infraestructura y alternativas laborales llena de taperas donde antes hubo esperanza. El fenómeno muestra su otra cara oscura en el incremento de la demanda habitacional, alimentaria y de atención de la salud en áreas de expansión urbana de Bariloche, Viedma y el Alto Valle, para el cual no aparecen respuestas oportunas y eficaces de los gobiernos nacional y provincial. Los municipios ven superadas sus posibilidades de atención de grupos sociales –en ocasiones ajenos a las pautas culturales preexistentes– y los intendentes se convierten ellos mismos en demandantes de un auxilio que sólo se anuncia en situaciones de crisis graves. En el plano político, el virtual lanzamiento de la campaña hacia la elección de gobernador del año próximo es lo que atrae la atención de la dirigencia. Recién esta semana Miguel Saiz fue claro en descartar la vía de una enmienda constitucional que habilitara el intento por acceder a una re-reelección. Y esto sonó a campana de largada para quienes, en su partido, eran ya atletas en precalentamiento. El vicegobernador Mendioroz reunió un número considerable de personas en Viedma, el secretario general de la Gobernación –Francisco González– hizo un acto en Allen, Fernando Chironi estuvo en Conesa y el ministro César Barbeito no se despegó del gobernador en Bariloche. Hasta el momento –salvo Chironi– todos los candidatos apuestan a aprovechar en su favor el aparato del Estado que los rionegrinos contribuyen a solventar con sus impuestos. También saben, sin excepción, que ninguno de ellos supera el nivel de conocimiento y la intención de voto que varias encuestas recientes asignan al precandidato del Partido Justicialista, Carlos Soria. El único radical que “mide” bien es Saiz, precisamente con la llave del Estado en su mano. Aun sus críticos internos revolotean a su alrededor, conscientes de que sólo una campaña con la participación activa del gobernador puede asegurarle a la UCR no perder el lugar que ocupa desde 1983. Después de la caída de la Concertación con el kirchnerismo, en el gobierno de Río Negro se consolida la idea de adelantar las elecciones provinciales para evitar que la eventual candidatura a la reelección de Cristina Fernández arrastre al radicalismo a una derrota local. Votando antes de octubre, se acortan los plazos para instalar a cualquier candidato. El peronismo, en tanto, ya digirió el disgusto por no haber participado de la elección de comisiones de fomento, advirtiendo que pudo obtener ventajas considerables. Soria culpa de la mayoría de sus males a la cúpula del Poder Judicial, a la que considera instrumento en manos del oficialismo. Ahora el PJ prepara su congreso para el 18 de diciembre, en Roca, rogando que las pasiones en pugna no conspiren contra la unidad interna ni atenten contra las alianzas que requiere para consolidar sus posibilidades electorales. Menos entusiasmado que lo que pretenden sus allegados, Miguel Pichetto centra su atención en el modo en que se conformen las listas legislativas y las candidaturas locales. Tanto él como Soria saben que ésta es la hora de leer los amagues y medias palabras de quienes oscilan históricamente entre aliarse con el radicalismo o con el peronismo y que, sin una fuerza considerable, pueden sumar el oxígeno necesario cuando se abran las urnas. En cuanto a la gestión, Saiz respira con alivio anunciando que los salarios de diciembre y el medio aguinaldo serán pagados a los estatales antes de fin de año. Pero su gabinete no soslaya la conflictividad que ya se advierte en vísperas de un año signado por disputas electorales que modificarán el ánimo de los intendentes, los gremios y los ciudadanos en general. El reclamo judicial por mayor presupuesto para atender su enganche salarial con la Justicia nacional ya es un clásico de fin de año, aunque lejos esté de poner en riesgo el servicio, como argumentó en forma temeraria el Colegio de Magistrados y Funcionarios. Y la nueva conducción de la Unter marcó un ritmo tenso al anunciar un paro casi sin gestiones previas. El tema preocupa más que a nadie a Barbeito, lanzado a ser precandidato a gobernador y tan distanciado con el flamante titular del gremio que virtualmente no ha cambiado palabras con él. En la Legislatura, los leales a Saiz no resignan su afán por lograr aval para un crédito por 54 millones destinado a finalizar la central hidroeléctrica de Salto Andersen. Intentarán obtener el favor de su bloque para el próximo 16 de diciembre, aunque no descartan una sesión entre Navidad y Año Nuevo. El verano llegará al ritmo de las urgencias políticas que plantea el 2011. Nota: el 15/8 se deslizó un error al adjudicar a Horacio Massaccesi vinculación como director de la empresa constructora de Salto Andersen, Isolux Corsan SA, cuando la tuvo con Isolux Corsan Argentina –según consta en los Boletín Oficial 31.438 y 31.789–, con domicilio, al igual que la anterior, en Florida 868 piso 2º.

ALICIA MILLER amiller@rionegro.com.ar


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