Universo Luis Felipe Noé: el artista el pensador

Yuyo Noé está en Neuquén para inaugurar, hoy a la tarde, en el Museo Nacional de Bellas Artes, la exposición “Mirada prospectiva”. Además presentará su libro “En terapia”. “Río Negro” se entrevistó con la curadora de la muestra, Cecilia Ivanchevich.

25 ago 2018 - 00:00
explica la responsable de la muestra sobre Noé.

El artista vivo más importante de la Argentina”. Sonrió y no dudó Cecilia Ivanchevich cuando le preguntamos quién era Luis Felipe Noé. Eso es para ella, la curadora de la muestra “Mirada prospectiva”, que será inaugurada esta tarde, a las 19, en el Museo Nacional de Bellas Artes Neuquén, y que recorre 60 años de trabajo de l artista vivo más importante de la Argentina. Porque lo es.

Cecilia Ivanchevich tuvo la responsabilidad de ordenar el caos de Noé pero, lejos de padecerlo, lo disfrutó. Colaboradora muy cercana al artista desde hace varios años, la actual es la quinta curaduría sobre la obra de Noé y acaso la más compleja. La muestra podrá visitarse hasta el 30 de noviembre con entrada libre y gratuita.

En un encuentro con “Río Negro”, el miércoles pasado, cuando la muestra apenas estaba empezando a ocupar el inmenso espacio del MNBA Neuquén, nos dice que una curadora es también una mediadora entre el artista y su obra y el espectador. Sin embargo, a veces, “uno mismo también tiene que ser mediador entre su rol de mediador y el artista porque hay temas muy sensibles. Lo más importante del curador es la mirada externa que proporciona a la obra, una distancia que el artista no tiene con su propia obra”.

Sobre esta muestra en particular, Ivanchevich destaca algo más: “A mi me interesó que esta vez (Luis Felipe Noé) me diera permiso a ponerlo en cuestión, no sólo de que lo ayudara a mostrarse”.

¿Por qué prospectiva y no retrospectiva? “Porque tiene que ver con una mirada sobre Noé”, aclara Ivanchevich. “Sobre todo porque somos tres investigadores jóvenes quienes trabajamos en la muestra y la idea del futuro mirándolo a él. La prospectiva tiene que ver con el artista que antecede, en definitiva. Y que, tanto en términos históricos como estéticos, Noé siempre estuvo en la vanguardia”.

Y destaca: “Lo más importante tiene que ver con lo conceptual. Luis Felipe Noé es alguien que hace una cita en el pasado, siempre que haga eco en el presente y se proyecte en el futuro. Esa idea de proyección es la que nos regala Luis Felipe Noé”.

“Cuando armamos la exposición le propuse (a Noé) hacer una obra nueva para esta exposición. Entonces, hizo la obra “Entreveros”, que va a recibir al visitante que ingrese al museo y que va a sintetizar las tres miradas sobre su obra”, dice Ivanchevich respecto de los tres ejes que propuso como guión curatorial.

“Luis Felipe Noé siempre fue investigado más desde lo teórico, es decir desde sus escritos, que desde su obra estética. Es decir, cómo lleva a la práctica su teoría del caos. Cómo transforma su palabra en obra. La muestra intenta reflejar los caminos que él tomó para plasmar la teoría del caos en imágenes”, explica.

“Es uno de los pocos artistas que escribe, reflexiona y no sólo lo hace sobre las teorías estéticas sino también sobre mundo”, devela Ivanchevich. “Parte de lo que se ha trabajado para esta exposición son sus textos, por eso hay dos vitrinas con documentación de las distintas publicaciones que ha tenido en su vida, junto a algunos manuscritos inéditos”.

“Mirada prospectiva” propone tres ejes conceptuales antes que cronológicos. El primero de ellos es “La conciencia histórica”, que es como siempre se lo vio a Noé remarca la curadora. “Cuando, en general, uno abre un libro de historia del arte argentino se lo encara dentro de arte y política. Entonces, esa conciencia política que siempre tuvo y desde temprana edad es algo que marca su obra y le relato sobre él: quienes escriben sobre Noé lo hacen en esa línea”.

Un segundo eje es “‘La visión fragmentada’, que refiere a cómo él comienza a transforma esta teoría del caos en imagen: cómo la fragmentación, la yuxtaposición, la multiplicación de formas forman parte de esta idea de dinámica vital, que es su idea del caos. Para Noé, el caos no es desorden sino que su trabajo pasa por cómo imprimir el tiempo en una obra estática. El dinamismo dentro de una obra estática es lo que genera esta idea de caos y de dinamismo vital”.

El tercer eje en cuestión refiere a “La línea vital”, que muestra cómo Noé aborda el paisaje y estos textos. “Hay algo que se marca mucho cuando se habla de Noé como un artista que produjo obra hasta el ‘65. Y realmente, para mi, lo más interesante es lo que pasó después. Es de una ruptura y una lucidez impresionante lo que hizo en los ‘60, pero lo interesante es que no se quedó ahí. Eso es lo que más me interesa y lo que tomo para armar este guión”.

Sobre esos años, el propio Noé dice que, entre el 67 y el 75, ‘abandona la pintura’. ¿Por qué dice eso Noé? Responde Ivanchevich: “Porque tenía una crisis, porque producía instalaciones que eran muy difíciles de armar, entonces él mismo alimenta el mito de que tiró todo al río Hudson, porque en aquellos años él vivía en Nueva York. Cuando uno estudia esa época encuentra que produjo muchísimo. De hecho, tan importante es lo que Noé produce en esos años es lo que va configurar su obra posterior. Si uno no ve eso, es como que no entiende el cambio. Yo trato de romper ese mito de ‘muerte artística’ porque no hubo tal cosa. Lo que digo es que se trata de una línea vital”.

¿Qué pasó en esos años que interesaron tanto a Ivanchevich? Pasó que hubo “un cambio muy fuerte en su estética porque, por un lado, hay una organización del espacio totalmente diferente, un tratamiento del color sumamente potente y que a partir del ‘75 explota. Una vibración del color en otra frecuencia que es mucho más potente que la aplicada en los ‘60”.

Durante los años críticos, Noé “abandona el color, dibuja poco y se dedica a escribir. Él estaba muy preocupado por la situación política y por cómo el arte respondía a esa situación política. Deja de pintar y se pone a reflexionar. Toma distancia para reflexionar y lo documenta en un libro que se llama ‘El arte entre la tecnología y la rebelión’, que no está editado aún. En definitiva, Noé no sólo es un artista, es también un pensador”, resume.

Parte del mito refiere a que Noé dice que se cansó de producir obras que se vendían como caramelos. “Yo creo que lo que realmente pasó es que había llegado a una complejidad tal su idea de caos, porque eran instalaciones que abarcaban una habitación y era sumergirse dentro de esos espacios y se impregnaba de sus ideas. Entendió Noé que tenía que buscarle otra vuelta y eso le llevó tiempo”, explica Ivanchevich.

Pero Luis Felipe Noé no fue el único artista al que le pasó eso en los convulsos años de finales de los ‘60. Había muchos artistas que estaban planteándose si lo que debían hacer pasaba por la tela o el campo de acción. Ahora bien, ¿qué tan a la acción pasó Noé?

“La primera acción que el toma es la de escribir. No puede dejar de ser un intelectual. Y la segunda, es volver a asumirse como artista, hace terapia psicoanalítica y genera una producción artística que es parte de lo que vamos a ver en la muestra y que está contado en el libro “En terapia”, que Noé presentará aquí (ver aparte). En el ‘71 y ‘72 realiza una terapia psicoanalítica para plantearse todo esto que le pasaba por la cabeza. No lo hace de una forma convencional. Su psicólogo le da papel, fibras y le dice ‘mientras charlamos, dibujá’”.

De vuelta al guión curatorial, Ivanchevich propone “pensar en dinámica vital antes que en teoría del caos. El habla de teoría del caos al mismo tiempo que se habla en el ámbito científico, y él no tenía ningún contacto con el ámbito científico. Hay puntos en común en ambas teorías”.

Sobre esto, tan central en su obra, “el primer desafío fue cómo presentar el caos de Noé sin que se vuelva un caos”, cuenta. Allí está entonces Luis Felipe Noé, caótico, rupturista, inquieto, “con una obra absolutamente actual y que, desde los ‘60 a la actualidad, marca planteos y rupturas en el arte argentino”. Porque Cecilia Ivanchevich no sólo dijo que se trata del artista vivo más importante de la Argentina. También dijo por qué.

Quién es
Luis Felipe Noé
Nació en Buenos Aires en 1933. Estudió en el taller de Horacio Butler. Vivió en París y en Nueva York. Entre 1961 y 1965 formó parte del grupo conocido como Otra Figuración o Nueva Figuración Argentina, integrado, además por Ernesto Deira, Rómulo Macció y Jorge de la Vega. Fueron invitados a participar en el Premio Internacional Guggenheim en 1964. Desde 1959 ha realizado más de ciento veinte exposiciones individuales. Se realizaron diversas muestras retrospectivas sobre su obra en el país y el exterior. Ha recibido, entre otros premios, el Premio Nacional Di Tella (1963), becas del gobierno de Francia (1961) y de la John Simon Guggenheim Memorial Foundation (1965 y 1966).
“En terapia”, el libro que
presentará Noé, junto a la muestra
La presencia de Luis Felipe Noé en el Museo Nacional de Bellas Artes Neuquén no sólo tiene que ver con la muestra, sino que también para presentar su libro “En Terapia”. El artista será entrevistado por la curadora de la muestra, Cecilia Ivanchevich. En este encuentro con el público y la prensa, Yuyo Noé dialogará sobre la exposición y su metodología de trabajo en la obra de arte y su experiencia de vida artística.
Como parte de esta charla, se presentará el libro “En terapia” que reúne más de 130 dibujos realizados entre Buenos Aires y París desde 1971 a 1978. El mismo incluye también los personajes de la novela “Códice Rompecabezas sobre Recontrapoder en Cajón Desastre” y su serie de pinturas “La Naturaleza y los Mitos”. Otros libros escritos por Noé son escrito “Antiestética” (1965), “Noescritos, sobre eso que se llama arte” (2007) y “Mi viaje-cuaderno de bitácora” (2015).
Roca

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