35 años de «Losing my religion»: el hit que salió de una mandolina y consagró a R.E.M.
Editada el 19 febrero de 1991, fue el primer single de Out Of Time y catapultó al LP al éxito instantáneo. La canción fue fundamental para la evolución del grupo.
A fines de los ‘80, los R.E.M. ya eran veteranos de la escena alternativa del rock estadounidense. Con seis discos editados en seis años, a razón de uno por año desde 1983 y Murmur, el sorprendente debut del cuarteto de Athens, Georgia, que rápidamente le dio una temprana reputación que mantendrían a lo largo de su fructífera carrera.
La banda fundada en 1980 por el baterista Bill Berry, el guitarrista Peter Buck, el bajista Mike Mills y el vocalista Michael Stipe, todos ellos estudiantes de la Universidad de Georgia, era respetada por los medios, tenía buenas críticas, su música fluía por las radios alternativas y universitarias del país y sus fans los apoyaban de manera incondicional. Todo parecía funcionar, salvo que les faltaba el hit que los elevara.
Antes, la banda corrigió un detalle: la discográfica. Luego de cuatro discos con el sello I.R.S. decidieron firmar con el gigante Warner en busca de una expansión internacional que el pequeño sello no le podía dar. Tras editar Green en 1988, la banda se tomó un largo descanso de tres años. Por primera vez dejaron de sacar un disco por año. Para comienzos de 1990, los R.E.M. estaban listos para volver a trabajar en nuevas canciones.
Si fichar para la Warner tenía como principal objetivo que los discos de la banda se distribuyeran mejor en estados Unidos, pero, sobre todo, fuera del país, con Green ese objetivo se consiguió, pero aún faltaba un disco mejor. Y un disco mejor, si aquellos eran los objetivos, era un disco con un hit global. Ese disco mejor fue Out of Time (1991) y el hit, “Losing my Religion”.
Todo comenzó mientras Peter Buck jugueteaba con una mandolina, el instrumento que lo tenía cautivado y del que, sin saberlo, saldrían los acordes de la canción que elevaría a su banda a las ligas mayores de la industria del entretenimiento.
Buck había decidido dejar de lado por un tiempo la eléctrica para buscar nuevos sonidos para las canciones de banda y la reemplazó por una acústica, pero, sobre todo, por una mandolina. La pegadiza melodía de “Losing my Religion” fue el resultado de los esfuerzos de Buck por aprender a tocar la mandolina.
La canción comienza con la prepotencia de todo hit que se precie de tal. Pero un hit no se define solo por su éxito comercial, sino, sobre todo, por su capacidad para traccionar a todo un disco. Y eso, entre otras cosas hizo “Losing my religion” con Out of Time.
Una de las claves de esa prepotencia sonora es que tanto las voces como la mandolina se grabaron en una sola toma. “Me enorgullece decir que cada nota de mandolina del disco se grabó en directo”, declaró Buck. “No hice ninguna sobregrabación”.
“La música se compuso en cinco minutos. La primera vez que la banda la tocó, encajó a la perfección. Michael escribió la letra en menos de una hora y, mientras tocábamos la canción por tercera o cuarta vez, me sentí increíblemente emocionado al escuchar la voz junto con la música. Para mí, ‘Losing My Religion’ es como una especie de arquetipo que flotaba en el espacio y que conseguimos atrapar con el lazo. Ojalá todas las canciones fueran tan fáciles de componer”.
“Lost my religion” es una expresión sureña (y los R.E.M. lo eran) que significa tener una crisis de fe en alguien o algo que antes se apreciaba. Es esta batalla interna entre el anhelo y el desánimo, que se enfrentan entre sí, lo que Michael Stipe quiso explorar en la letra. “Me encantó la idea de escribir sobre el amor no correspondido», declaró alguna vez a la emisora de radio holandesa NPO. Más tarde añadió: “Trata sobre contenerse, avanzar y luego retroceder de nuevo. Lo que más me emociona es que no sabes si la persona a la que me acerco es consciente de mi existencia. Si siquiera sabe que existo. Es algo realmente conmovedor y sincero que se plasmó en una de las mejores canciones que la banda me ha regalado”.
Las líneas «That’s me in the corner / That’s me in the spotlight» (Ese soy yo en la esquina / Ese soy yo en el centro de atención) eran originalmente «That’s me in the corner / That’s me in the kitchen» (Ese soy yo en la esquina / Ese soy yo en la cocina), y describían a una persona en un evento social demasiado tímida para acercarse a la persona que le gustaba. Stipe siempre negó que se tratara de un asunto autobiográfico. “Es solo una canción pop clásica sobre la obsesión. Siempre he pensado que las mejores canciones son aquellas que cualquiera puede escuchar, identificarse con ellas y decir ‘sí, ese soy yo’”.
Como suele suceder con las grandes canciones, “Losing my religion” también fue cuestionada por la discográfica: a la Warner no le terminaba de cerrar que un single tan poco convencional pudiera gustar comercialmente. ¿Un hit tocado con mandolinas, justo ahora que todo es distorsión, es en serio? Sí lo era. R.E.M. demostró que las mandolinas pueden crear pop clásico cuando pasó de su público tradicional de la radio universitaria al Top 20 porque ese era punto, al fin y al cabo.
Ahora bien, el trabajo no estuvo terminado hasta que se filmó el videoclip. Dirigido por el cineasta indio Tarsem Singh surgió como una combinación de ideas concebidas por Stipe y Singh. Stipe quería un vídeo sencillo, similar al de “Nothing Compares 2 U” de Sinéad O’Connor. Singh quería crear un vídeo al estilo de cierto tipo de cine indio, en el que todo fuera «melodramático y muy onírico», según Stipe.
Singh reveló que el vídeo se inspiraba en el cuento de Gabriel García Márquez “Un anciano con alas enormes”, en el que un ángel se estrella contra un pueblo y los aldeanos tienen reacciones diversas ante él. También se inspiró en el pintor italiano Caravaggio, y el vídeo utiliza imágenes religiosas como San Sebastián, el episodio bíblico de la incredulidad de Tomás y deidades hindúes, representadas en una serie de cuadros.
En la era del videoclip, el de “Losing my religion” fue clave en la expansión global de R.E.M. Aquellos tiempos pasaron, pero el éxito del video sigue vigente como siempre: solo cambió de plataforma. En 2022, “Losing my religion” superó los mil millones de reproducciones en YouTube.
Los 35 de “Losing my religion” son una buena excusa para volver a Out of Time para recuperar, aunque sea por un rato la costumbre de escuchar discos y para saber cómo era que ser y sonar alternativos en los ruidosos primeros años de los 90.
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