César Pueyrredón en Neuquén: la increíble historia de Banana, de la balada pop romántica al rock progresivo

El popular cantautor, pionero en Argentina de las baladas pop, presentará en el Cine Teatro Español su espectáculo Fiesta Romántica": un concierto con todos los hits de su extensa de carrera musical de más de cincuenta años. En una entrevista con Diario RÍO NEGRO, habló del show que ofrecerá en Neuquén y de la increíble historia de Banana, la banda que le terminó dando un nombre artístico.

César Pueyrredón no siempre fue Banana. De hecho, nunca lo habría sido de no ser por un afiche. Era el verano del ‘85, en Necochea. El ex líder del popular grupo Banana comenzaba su etapa solista con una gira por la costa bonaerense. Y en la puerta del boliche aquella noche, el afiche en cuestión anunciaba “Ayer Banana, hoy César Pueyrredón”.

El músico se lo había sugerido a su productor porque sentía que le estaba costando instalar su nombre como solista. Sentía que tenía que explicar que él era César Pueyrredón, el cantante del grupo Banana, el compositor de los temas de Banana, el tecladista de Banana, el que era líder de Banana. Que la gente entendiera que era como la continuación de esa línea.

De ahí que “Ayer Banana, hoy César Pueyrredón”. Una pareja que pasaba por allí leyó aquel afiche explicativo y ella se entusiasmó: ¡Mirá, está César Pueyrredón! Él, en cambio, se lamentó: “Sí, pero si veníamos ayer estaba Banana”. César Pueyrredón, que lo escuchó todo porque justo estaba allí, se rio de la inesperada confusión y le dijo a su manager “tenemos que hacer algo”. Esa noche y no antes nació Banana Pueyrredón. 

Luego de unas cuantas experiencias “en inglés”, los hermanos César (piano, teclados y voz principal) y Daniel Pueyrredón (guitarra), Jorge “Griego” Scoufalos (guitarra y segunda voz); Alejandro Giordano (bajo), Toro Martínez (batería) decidieron formar Banana. Ese mismo año grabaron y editaron su primer disco Banana ha llegado al mundo, que jugaba con el nombre de su primer hit: “Facundo ha llegado al mundo”.

En parte por intuición, en parte por sugerencia del productor Ricardo Kleinman, Banana se sumergió en la balada pop tomando un rumbo diferente al de bandas contemporáneas como Los Gatos y Almendra. Entre aquel 1969 y 1983, año en que la banda se disolvió, Banana editó tan solo cinco discos, pero muchos singles: el mencionado Banana ha llegado al mundo (1969), el homónimo Banana (1974) y los sorprendentes Aún es tiempo de soñar (1979), Licuado (1980) y De entrecasa (1983).

Es curiosa la vida musical de Banana: quedó en la memoria colectiva como aquella banda de baladas pop románticas, divertidas y bolicheras. Hits imbatibles como “Conociéndote”, “Toda una noche contigo”, “Por qué te vas, por qué me dejas” y “Negra no te vayas de mi lado”. Sin embargo, aquello no fue todo en la vida de Banana. Al contrario, hubo un Banana sinfónico y progresivo que editó más discos que el Banana pop. De ahí aquello de sorprendente para discos como Aún es tiempo de soñar y los que le siguieron. A partir de 1984, César Pueyrredón construyó una sólida y muy exitosa carrera solista, pero nunca dejó (de ser) Banana: su banda resultó ser su nombre. 

César Banana Pueyrredón, aquel baladista pop de fines de los 60 y buena parte de los 70, pero también el sinfónico y progresivo de fines de los 70 y comienzos de los 80 y, otra vez el baladista aunque ya no el de antes, vendrá al Alto Valle para ofrecer un concierto imperdible, el próximo 29 de mayo, en el Cine Teatro Español. Las entradas ya están disponibles por sistema a través de ticketway.com.ar; y en Flipper (Avenida Argentina 179, Neuquén). “El show es, como decimos nosotros, la fiesta romántica”, dice Banana desde la pantalla de videollamada. “Le pusimos porque nos dimos cuenta de que al final de los shows que siempre hacemos la gente cantaba al final, cuando ya estaba yéndose, y en el hall de los teatros seguía cantando como dándose manija (risas). Así que dije, bueno, esto evidentemente es una fiesta, vamos a ponerle como título fiesta romántica, que la gente sepa que vamos a celebrar la música, a celebrar la canción”.  

El show en Neuquén estará hecho de los hits de Banana que todo el mundo conoce, pero quizás no todo el mundo sepa que son de Banana la banda y no del Banana solista, como “Conociéndote” y “Toda una noche contigo”. También probará algún que otro tema nuevo porque “siempre estoy tanteando a ver cómo lo recibe la gente”. Y entre tanto hit propio aparecerá un cover de Sandro. “Lo hice cuando él nos dejó y se fue de gira, ahí lo empecé a hacer, una canción, y nos gustó cómo salió dije, está bueno esto, y entonces hacerlo en un teatro siempre tiene como una atmósfera especial, me parece que me pone más cerca de Sandro”. 

César Pueyrredón: Banana no era yo

“Hay gente, hay periodistas incluso que creen que como yo soy César Banana Pueyrredón, aquel grupo se llamaba Banana porque estaba yo”, dice entre risas. “Y no, es al revés”. ¿Por qué el nombre Banana? Por una ocurrencia del productor de la banda Ricardo Kleinman. “Yo creo que Kleinman venía con toda esa onda pop de aquel momento, del arte pop de Warhol, de tomar cosas de la cotidianeidad y hacerlas arte. Y esa búsqueda de lo de la banana de Andy Warhol, yo creo que él lo tenía en la cabeza. Y a nosotros nos gustó en ese momento porque ser un tipo banana en Argentina era ser un tipo fachero, seductor, no tenía la connotación peyorativa que tiene ahora (risas) de que no te hagas el banana”.  

Banana se creó al calor del naciente rock nacional de fines de los 60, pero, a diferencia de bandas como Almendra, Los Gatos o Manal, siguieron camino diferente, el de la balada pop romántica con ciertos elementos del rock. ¿Por qué? “La verdad que no sé. Te digo la verdad, no sé”, dice César Pueyrredón. “Uno en esa época no piensa tanto, no especula tanto. Tampoco teníamos un productor. Kleinman no era el tipo de productor artístico de sentarse con nosotros y decir, chicos, ustedes hacen muy bien este tipo de canciones, vamos por ahí. No tenía tanto. Todos hacíamos un poco de todo. Si vos escuchás el primer álbum de Banana, el primero que hicimos después del éxito de ‘Facundo ha llegado al mundo’, ese álbum es rarísimo. Es de una cosa muy, muy ecléctica, muy variada. Están todas las influencias que nosotros tuvimos de todos los grupos de rock británicos y americanos y nacionales, y todo eso está volcado de una manera muy caótica. Después nos instalamos un poquito mejor”.  

El primer rumbo estético y musical de Banana fue azaroso, en un punto. Los músicos de la banda le sugirieron a Kleinman que César tenía una canción que le había dedicado a su sobrino que podía funcionar. El productor se interesó por esa composición, pero César se negó porque decía que era algo más bien familiar. Era “Facundo ha llegado al mundo”. César Pueyrredón finalmente la tocó y a Kleinman le encantó. Y dijo eso vamos a grabar. Le pidió que le cambiará un poco la letra, que le sacará la cosa familiar por ideas más universales. “Ese va a ser el estilo de ustedes”, les adelantó. La banda se resistió diciendo que tenían un montón de canciones de rock. “No, ese va a ser el estilo de ustedes”, recuerda César que les dijo. “Y entonces nos marcó y Facundo fue un hitazo”. “Facundo ha vendido al mundo” le abrió la puerta a “Negra no te vayas de mi lado” y muchas otras canciones por el estilo que llevó a la banda hasta las oficinas de EMI. Y en la EMI insistieron con un repertorio más pop rockero. Pero en la discográfica insistió con aquel pop bolichero porque las baladas, les dijeron, eran para los solistas. 

Ambas partes negociaron y llegaron a una especie de acuerdo: el lado A sería para canciones como “Besame o me enojo” y cosas así, y el lado B para baladas como “Toda una noche contigo” y “Conociéndote”. “Eran baladas medio británicas, pero en español. ‘Conociéndote’ es una balada británica. O sea, tiene referencias hasta de los Hollis ese salto en los tonos hasta el estribillo” Ý pasó que ganó el Lado B: a los dos meses todas las radios estaban pasando las baladas de Banana y en la EMI nos dieron l razón. “Nos preguntaron si teníamos más canciones como esas. ¡Sí, tenemos un baúl lleno! (risas) Ahí nos miramos y dijimos el fuerte nuestro está acá, evidentemente. Nosotros estamos haciendo baladas románticas con mucho sabor de rock nacional y de sabor británico y americano. Es decir, no eran las baladas mexicanas”. Aquella decisión fue un parteaguas para Banana: le permitió ser un grupo muy popular y exitoso, pero los dejó fuera de la historia oficial del rock nacional. Por alguna razón, estética, ideológica, prejuiciosa, Banana no es parte del relato. 

Banana y la historia oficial del rock

“El periodismo de ese momento, de principios de los 70, como que se dividió. Pero lo manejaba Kleinman con su socio, que era Jorge Álvarez. Jorge Álvarez manejaban el rock progresivo y Kleinman, el rock más comercial. Y bueno, el antagonismo ese era más en el plano periodístico. Los músicos, no. Siempre nos divertíamos mucho y tocábamos. Yo toqué con Spinetta antes de un show de Almendra y nos tiraron de todo. Monedas de un peso que eran enormes (risas). Obviamente, porque el público no se juntaba en ese momento. Y Spinetta muchos años después reconoció que nosotros éramos parte del rock nacional, nos elogió siempre. Hay un gran respeto de la gente del rock hacia mi persona, hacia mi música. Fue un prejuicio más a nivel periodístico, a nivel de generar una antinomia que por suerte los músicos no lo vivimos”. 

Es interesante, y a la vez sorprendente, el arco estético y sonoro que recorre Banana desde sus inicios a fines de los 60 hasta el tramo final de su trayecto a fines de los 70. Y a tal punto lo es que parecen dos bandas totalmente diferentes. Porque en realidad lo eran. En un momento de aquellos 70 César Pueyrredón decidió cambiar el rumbo. Darle una nueva vida a su banda, acaso regresar en el tiempo y ser la banda que, por elección, nunca fueron. Por eso, los tres últimos discos de Banana fueron de rock progresivo. 

Volvamos al principio de Banana: “Facundo ha llegado al mundo” ¿a cuántos acordes estuvo de haber sido el primer viaje psicodélico del rock argentino? César Pueyrredon pudo ser nuestro Ray Manzarek, pero dobló una cuadra antes, apenas eso. “Facundo ha llegado al mundo” fue la canción que fue y Banana fue la bandfa que fue. 

A fines de los 70, Pueyrredón volvió a “Facundo ha llegado al mundo”, para, esta vez, no doblar allí donde había doblado diez años antes y lo que encontró al final de la calle fue Aún es tiempo de soñar. Es cierto, le nombre lleva a engaño, se parece a otra balada de Banana, pero no lo es. Tanto el disco como el tema homónimo son una extraordinaria pieza de rock progresivo del modo en que, sin exagerar porque no es necesario, lo hacían Crucis y La Máquina de Hacer Pájaros.  

¿Por qué César Pueyrredón hizo rock progresivo dentro de Banana y no por fuera, como le había sugerido su primo Alejandro Giordano, bajista original de Banana? Porque César Pueyrredón quería hacerlo dentro de Banana. Quería eso para la banda. ¿Acaso buscaba una reivindicación, un ajuste de cuentas con la historia oficial del rock nacional? Es probable que sí. 

Pero nada de aquello sucedió por casualidad. Había algo de época dando vueltas en el aire. A mediados de los ‘70, Pueyrredón estaba escuchando mucho a bandas sinfónicas y progresiva poco la holandesa Focu, Genesis y Yes, pero, sobre todo, los Crucis; estudiaba Composición en la UCA, donde tenía de maestro a Gerardo Gandini; a la banda comenzaron a ingresar músicos más rockeros, por caso, los futuros GIT Pablo Guyot y Willi Iturri en lugar de los músicos originales de la banda, como el mencionado Giordano y el propio Daniel, hermano de César.  

“No sé si va a tener éxito, pero tengo que hacerlo” recuerda Pueyrredón sobre el momento en que le comentó a los dirtectivos de EMi sobre su proyecto sinfónico progresivo. “Tenés razón”, le dijeron los tipos. “No vamos a vender ningún disco con esto, pero te vamos a apoyar”. Fue Chacho Ruiz, presidente de EMI, quien se puso al frente e hizo posible la grabación de Aun es tiempo de soñar y al que Pueyrredón siempre le estará agradecido. 

El disco tiene apenas seis canciones, pero ese no fue el punto. Sino sus letras y la extensión de esas canciones. “El escultor y la estatua”, que abre el álbum dura poco más de nueve minutos y “Preguntas al cielo”, segunda del lado B, más de diez. 

Por las características de las letras y de la música, por la cantidad de músicos que fueron parte y por la cantidad de instrumentos que su utilizaron, Aun es tiempo de soñar se parece mucho más a un proyecto de César Pueyrredón. «Yo quería que sea Banana el que hiciese esa evolución mental y estilística. Y sé que el rock nacional algún día lo va a reconocer como un disco clave de su tiempo”. 


César Banana Pueyrredón presenta su Fiesta Romántica el próximo jueves 29 de mayo, a las 21, en el Cine Teatro Español de Neuquén (Av. Argentina 235). Las entradas están disponibles por sistema a través de ticketway.com.ar y en Jugueterías Flipper (Av. Argentina 179)


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