Esto (no) es un error: de qué se trata la original muestra de Virginia Robles y Pablo Gauthier en la Sala Saraco de Neuquén

Virginia Robles y Pablo Gauthier exponen sus obras reunidas en una muestra en la Sala de arte Emilio Saraco de Neuquén. Ambos artistas comparten un interés por el error, la falla y lo inesperado como parte constitutiva del proceso creativo.

Por Juan Mocciaro

"Primeras impresiones", de Pablo Gauthier. (Foto: Matías Subat)

El error es un concepto relativo cuando se trata de una obra de arte. ¿Qué se supone que está mal cuando se crea obra? ¿De qué hablamos entonces cuando hablamos de error? Una respuesta posible puede encontrarse en la obra de Virginia Robles y Pablo Gauthier reunida para una muestra que trabaja alrededor del error, no como una falla o equívoco, sino como una posibilidad estética acaso inesperada dentro del proceso creativo.


“Pájaros al aire”, de Virginia Robles; y Primeras impresiones”, de Pablo Gauthier, conviven y dialogan en la Sala de arte Emilio (Av. Olascoaga y vías, Neuquén). Dos miradas contemporáneas que comparten una (pre)ocupación común por el error, la falla en la creación de la obra de arte.
Las muestras podrán visitarse hasta el 5 de abril inclusive, de martes a viernes de 9 a 19, sábados y domingos de 16 a 20.


Lejos de entender el error como algo negativo, ambos artistas lo asumen como un territorio fértil desde donde surgen nuevas imágenes, sentidos y lecturas. En sus obras no hay una búsqueda de perfección, sino de aquello que se desplaza de lo previsto: una marca, un accidente, una interrupción que habilita otras formas de mirar.

Pablo Gauthier, Ailín Schmidt y Virginia Robles, durante la inauguración.


En Pájaros al aire, Virginia Robles presenta una serie de trabajos que combinan fotografías, dibujos y objetos. A través del uso de materiales y procesos analógicos, la artista pone en primer plano lo frágil y lo vulnerable. Las huellas, los errores y lo involuntario no se ocultan, sino que forman parte de la imagen final.


Por su parte, en Primeras impresiones, Pablo Gauthier investiga el uso del texto y los sistemas de impresión. Su trabajo articula técnicas tipográficas con errores gráficos y fallas digitales, mostrando cómo el texto puede transformarse, romperse o perder claridad, y cómo esas desviaciones generan nuevas capas de sentido.


Las obras llegaron a la Sala Saraco luego de aplicar a una convocatoria que el espacio de arte neuquino viene realizando desde hace un tiempo. La particularidad es que cada muestra reúne a dos artistas especialmente seleccionados por el jurado. Y lo interesante es que los artistas convocados no se conocen entre sí ni sus propuestas fueron pensadas para dialogar con otras. En este caso, lo que unió a Robles y Gauthier fue la materialidad de la obra. Los trabajos de ambos, se tocan, manchan, huelen, ocupan espacio. Eso y el error, lo que supuestamente sale mal, como posibilidad. En un diálogo con Río Negro, ambos artistas revelaron detalles de las obras en exposición.

“Primeras impresiones”

“Mi parte de la muestra está toda hecha con impresión tipográfica”, cuenta Pablo Gauthier. “Es una técnica que se utilizaba antes en la imprenta y ya entró en desuso a nivel industrial, pero hay mucha gente que está recuperando esas máquinas para darle como nuevo uso. Bueno, yo estoy entre esas personas (risas), ya hace unos años que estoy en eso”.

«Primeras impresiones», de Pablo Gauthier. (Foto: Matías Subat)


Con respecto a la obra de Virginia Robles, Gauthier observa que su obra dialoga en el sentido que ambos trabajaron desde lo analógico. “La fotografía de Virginia es toda realizada con máquinas analógicas y mi laburo también va por ese lado; y también hay un diálogo en el sentido del uso del error como parte del proceso, aceptarlo y que forme parte de la producción”.

«Primeras impresiones», de Pablo Gauthier. (Foto: Matías Subat)


Gauthier, que es diseñador gráfico y docente de la carrera de Artes Visuales de la Universidad Nacional de Río Negro, trabajó su obra en Gauthelier, su propio taller tipográfico. “Hacía rato que no estaba produciendo nada y un poco presentarme a la sala fue hacer una propuesta de obra para ponerme a producir un montón de ideas que tenía dando vuelta en la cabeza y que tenía anotadas”, reconoce. “La muestra terminó de tomar forma cuando lo presenté a la sala y cuando me dieron la fecha me puse a producir”.

«Primeras impresiones», de Pablo Gauthier. (Foto: Matías Subat)


Sobre la materialidad de la obra, dice Gauthier: “En general suelo trabajar desde las limitaciones. Una de ellas es que la gran mayoría de las tipografías que yo tengo son chicas porque son para diagramar textos de pequeño formato, no tengo material tipográfico como para hacer carteles y necesitaba trabajar algo que ocupara espacio entonces, aprovechando que la técnica de por sí se basa en la repetición muchas de las obras laburan sobre esta idea, sobre la repetición y sobre la disrupción en alguna de esas páginas o de esas hojas . Eso me permite ocupar espacios más amplios y hacer obras de formato grande a partir de algo que se trabaja más micro”.

«Primeras impresiones», de Pablo Gauthier. (Foto: Matías Subat)


“Básicamente, es impresión de tipos móviles”, remarca Gauthier. “La mayoría son de metal pero también algunos son de madera sobre papel. También hay obras que ponen en manifiesto cómo es el proceso, las herramientas y los materiales que se utilizan en el proceso. Algunas de las obras muestran el material que se utiliza para construir esos textos que después se imprimen”.

“Pájaros al aire”


“La muestra reúne una serie de fotos, dibujos y objetos en el que trabajo principalmente la fotografía analógica en todo su esplendor. Y me refiero a esto con el error, básicamente”, explica Virginia.

Hay muchos errores en lo digital, pero nuestro ojo no está acostumbrado”.

Virginia Robles


¿De qué hablamos cuando hablamos de error en la fotografía? “Yo vengo trabajando hace muchos años con la fotografía analógica y a medida que iba revelando veía que pasaban cosas en el momento en el que se generaba la imagen. En principio, fortuitas, porque la cámara fallaba el obturador o porque al momento de revelado el clínico estaba sucio. Empecé a ver que de 36 exposiciones, a esto que le llamamos como la imagen perfecta, había dos. Y la mayoría que tenían sus errores, a mí me gustaban. Después de trabajar tanto tiempo la frustración y demás, laburando en laboratorio y esas cuestiones, empecé a ver que es parte de la vida el error, ¿no? Y en estos tiempos que corren de todo lo inmediato, de las imágenes generadas por IA, digo, bueno, quizás este sea mi refugio para poder encontrar una nueva manera de integrar esos fallos”.

«Pájaros al aire», de Virginia Robles. (Foto: Matías Subat)


Para Robles, el error es una circunstancia estética y poéticamente interesante. “Hay algo que una cree que puede encontrar, o que puede buscar, pero en realidad termina encontrando otra cosa, porque hay un montón de variantes que uno no maneja en esto más analógico”.

«Pájaros al aire», de Virginia Robles. (Foto: Matías Subat)


¿Qué pasa con la fotografía digital? Porque pareciera que es perfecta, acaso por el hecho de ser digital, y, sin embargo, también se cometen los mismos “errores”: fotos fallidas, fotos malas, fotos erróneas. La trampa digital quizás es la cantidad: en cien fotos digitales es probable que haya tantas fotos buenas como en el rollo de 36..

«Pájaros al aire», de Virginia Robles. (Foto: Matías Subat)


“Siento que hay dos cuestiones”, apunta Robles. “Una, dónde uno pone el ojo al saber que tenés ‘solo’ 36 disparos; y lo otros, sí, es la cantidad. Al generar tanta imagen en un mismo instante, vos podés elegir. Y por lo general, uno siempre intenta como encuadrar o poner el ojo en la mejor foto encuadrada, en la mejor foto, ¿no?, que está con la mejor luz y demás. Y quizás hay errores en lo digital, pero nuestro ojo no está acostumbrado. Y eso ocurre también con el celular, que estamos todo el día disparando. Pero pienso que el parar, el mirar, el después también tener que volver a mirar, porque cuando vos revelás la imagen, también tenés que estar mirando, lo hacés, creo yo, desde otro lado, o sea, buscando otra cosa. Quizás lo inmediato y esta cantidad, a veces, como que nos limita un poco a la mirada”.

«Pájaros al aire», de Virginia Robles. (Foto: Matías Subat)


Robles, que durante un tiempo fue fotoreportera, pone como ejemplo la icónica foto del gol con la mano de Diego Maradona en México ‘86. “Pienso en los fotorreporteros de antes y me acuerdo de la foto de Diego haciendo el gol con la mano. Eso fue un sin querer, que podría haber salido o no, es real. Hoy, quizás vamos con la digital, hacemos 400 disparos y probablemente consigamos la misma foto. Pero digo, en esta cuestión de incertidumbre que nos genera lo analógico, creo que ahí está como lo distinto. Es totalmente incierto lo que va a suceder”.


Las muestras pueden visitarse hasta el 5 de abril inclusive, de martes a viernes de 9 a 19, sábados y domingos de 16 a 20 en la Sala de Arte Emilio Saraco (Av. Olascoaga y vías, Neuquén). Entrada libre y gratuita.


Biografías breves: Virginia Robles y Pablo Gauthier

Virginia Robles (Neuquén) es artista visual especializada en técnicas fotográficas. Es egresada de la Escuela Argentina de Fotografía. Su práctica artística se centra en la exploración de la materialidad y la vulnerabilidad del medio analógico, integrando fallos, huellas y marcas como elementos esenciales del lenguaje de la imagen.
A través del gesto manual y de lo fortuito, su obra propone una construcción de sentido que valora el error como potencia expresiva.
Actualmente trabaja en su taller–laboratorio ubicado en la provincia de Neuquén, donde desarrolla sus prácticas artísticas y actividades vinculadas a la fotografía, realizando de manera manual el revelado de películas y copias en papel blanco y negro.

Pablo Gauthier (Neuquén) es Licenciado en Diseño Gráfico. Su práctica combina técnicas
analógicas y digitales con una orientación conceptual, centrada en la investigación de la imagen, su relación con el texto, las decisiones editoriales y la materialidad.
Desde 2009 integra el Grupo Cine Cipolletti como programador, director de arte y diseñador del Concurso Nacional de Cine Independiente de Cipolletti.
En 2020 cofundó el estudio de
diseño Cruza. Dirige Gauthelier, un taller de impresión tipográfica y producción gráfica artesanal, donde también dicta talleres
vinculados al cruce entre arte y diseño, con más de diez años de experiencia docente, se desempeña como profesor en las carreras de Artes Visuales y Diseño Visual de la Universidad Nacional de Río Negro (UNRN).


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