GIT revive en GYT para celebrar los 40 años de «Es por amor»: la historia de la banda que revolucionó el sonido contada por Pablo Guyot

El guitarrista junto al bajista Alfredo Toth reformularon el trío en cuarteto y, bajo el nombre de GYT, celebran sus cuatro décadas de música con una gira internacional que esta semana los traerá al Alto Valle para un show en Mood Live de Neuquén.

Por Juan Mocciaro

Antes GIT, ahora GYT. Aquel trío conformado por Pablo (G)uyot, Willy (I)turri y Alfredo (T)oth que revolucionó el sonido del rock nacional con su particular batería electrónica sigue vigente a través de sus canciones que nunca dejaron de sonar, aunque ellos dejaran de tocar.  

Reconvertidos en cuarteto y sin Iturri, Guyot y Toth sumaron al guitarrista Guillermo Cudmani y al legendario baterista Bolsa González para ser GYT y celebrar los cuarenta años de su disco más éxitos, el tercer de una trilogía imbatible. Editado en 1986, GIT Volumen 3 incluía los inoxidables “Más bien, menos mal”, “Siempre fuiste mi amor”, “Solo un hombre de suerte”, “Tarado de cumpleaños”, “Buenas noches, Beirut” y por supuesto “Es por amor”, 

Número uno en México, Costa Rica, Venezuela, Chile, España y Perú, “Es por amor” es sin dudas la canción más icónica de GIT y no por nada es el nombre elegido por Guyot y Toth para volver a escena, ahora como GYT. En el marco de una gira internacional el cuarteto llega a Neuquén para celebrar su música y la de otros (ya diremos cual) con show este jueves, a las 21, en Casino Magic (Planas 4005). Entradas disponibles a través de tuentrada.com y en Flipper (Av. Argentina 179). 

“Tocamos casi todos los hits que conoce todo el mundo. Tocamos temas de algún artista con el que hemos grabado antes, como Charly García. Es un espectáculo con todas las luces y con unos buenos fondos de pantalla”, anticipa Pablo Guyot en un extenso diálogo con Diario RÍO NEGRO. Creo que va a estar muy bueno. Acabamos de hacer una gira por Perú y realmente estuvo buenísima. Funcionó todo súper bien, estamos afilados porque venimos de tocar cinco shows allá”. 

El origen de GIT es por demás particular: se conocieron siendo la banda de otros y dieron forma a su propia banda tocando para otros. Nada de conocerse en el colegio ni ser amigos del mismo barrio. Tampoco porque frecuentaban los mismos bares. Guyot, Iturri y Toth se conocieron en la sala de ensayos de otros músicos que los convocaban porque, no por casualidad, sonaban muy bien juntos. Tan bien que se dieron cuenta que eran una banda dentro de otra banda. Y cuando les cayó esa ficha fue que nació GIT. 

Alfredo Toth (1950), el mayor de los tres, fue bajista original de Los Gatos. Participó de los cinco discos de la banda liderada por Litto Nebbia. El guitarrista Pablo Guyot (1954) y el baterista Willy Iturri (1953) coincidieron en Banana, la banda de César Banana Pueyrredón, entre 1976 y 1979. Allí se conocieron y, sin saberlo, estaban gestando GIT.  

Será Raúl Porchetto quien los una definitivamente cuando convocó a los ex Banana y al ex gato para formar una nueva banda que sonara cercana a la incipiente New Wave. Con los futuros GIT, Porchetto grabó dos discos esenciales del rock nacional: Televisión (1980) y Metegol (1981). 

Fue con Porchetto que Guyot, Iturri y Toth se dieron cuenta que ahí, entre ellos, había algo que valía la pena explorar. Un sonido, pero también una química interna entre los tres que sentían que pedía otra cosa que tocar mucho y bien para otros. 

Para 1982 ya era una decisión tomada la de lanzarse como trío, pero, una vez más, el llamado de otros se interpuso en sus vidas: Charly convocó a Iturri para grabar la batería de Yendo de la cama al living, Miguel Mateos se llevó a Guyot para grabar su disco Huevos y Toth salió de gira con Piero. Vale decir que por entonces Piero llenaba lo que se le ocurriera. 

Charly García, que era y sigue siendo muy amigo de Porchetto y que ya venía trabajando con Iturri, había quedado deslumbrado con la onda del trío y sumó a Guyot y Toth para girar con Clics Modernos y grabar Piano Bar. Sí, una vez más los futuros GIT siendo parte de la historia grande del rock nacional, pero, no menos cierto una historia grande protagonizada por otros. 

García no fue un impedimento para el lanzamiento de GIT, sino todo lo contrario. En 1984, mientras giraban por España con Piano Bar, reservaron un estudio en Ibiza y Charly le produjo su primer disco, el que incluyó los clásicos “Viento loco”, “Acaba de nacer” y “La calle es su lugar”, también conocido como “Ana”.  

Al año siguiente editarían GIT Volumen 2 (1985) con la controvertida pero no menos exitosa producción de Gustavo Santaolalla. Los hits fueron “Siempre fuiste mi amor”, “No hieras mi corazón” y “Aire de todos”. Y en 1986 sacaron GIT Volumen 3, el disco definitivo, con los clásicos “Es por amor”, “Más bien, menos mal”, “Solo un hombre de suerte”, “Buenas noches, Beirut” y “Tarado de cumpleaños”. 

Es cierto, que hubo más: Primera sangre (1988) y Distorsión (1992) con “No te portes mal”, acaso el último gran éxito. Pero la gran obra de GIT ya había sido hecha y estaba en sus tres primeros discos. 

P: ¿Cuándo aparece GIT, ¿cuándo ven entre ustedes que empiezan a ser una banda?   

R: Ya cuando tocamos en Metegol, el primer disco de Raúl Porchetto, encontramos un sonido diferente y en el segundo que hicimos con él que se llama Televisión hay un tema que se llama “Me Siento Bien”, que fue como una improvisación ahí en el estudio que después Raúl le puso letra y lo firmó, ese tema ya tiene algo de sonido distinto. Y, bueno, después de eso, año 82, nosotros ya tuvimos ganas de armar la banda. Empezamos a ensayar y en el medio de la creación de la banda tuvimos como un impasse de un año porque yo me fui a tocar con Miguel Mateos/Zas, a Willy lo llamaron para hacer Yendo de la Cama Living y Alfredo estuvo haciendo giras con Piero por todo el mundo, una época que, no sé, hacían un show en cualquier lado y metían 50 mil personas, un delirio. Entonces, bueno, ahí como que interrumpimos un año.  

Y después lo que sucedió fue que Charly nos llamó a los tres para tocar a los tres la gira de Clics modernos. Y ahí mismo ya estuvimos tocando algunos temas de GIT que ya teníamos compuestos como “Acaba de Nacer”, “Ana no o Aire de Todos. Ahí ya nos dimos cuenta de que teníamos todo para largarnos.  

Antes GIT, ahora GYT con el guitarrista Guillermo Cudmani y el legendario baterista Bolsa González.

Mientras tocábamos con Charly, ya teníamos la banda. Nos fuimos con él a tocar a Barcelona y de ahí a Ibiza a grabar el primer disco de GIT que tiene “(Ana) La calle es su lugar”, “Viento Loco”, “Quiero Verte” … los primeros temas del primer disco a mí me encantan, la verdad.   

Pero creo que ahí con lo de Raúl ya sentíamos que pasaba algo diferente con la mezcla de los tres, ¿no?   

P: Ahí es donde coinciden por primera vez con Alfredo Toth. ¿Por qué empiezan a funcionar como banda de otros hasta que se desprenden de ese líder y son ustedes la propia banda?   

R: Yo creo que eso pasó porque pasaba algo diferente con el sonido entre los tres, no sé, con Charly hicimos giras, con Raúl hicimos giras. Ya nos conocíamos bastante, tocábamos en los mismos festivales, en algunas giras juntos, y creo que ese audio era más poderoso los tres que uno solo. Me parece que eso que no es fácil que pase a nosotros nos sucedió que dijimos armemos una banda, hagamos temas nuestros. 

Alfredo había cantado algunos temas con Los Gatos, algunos temas con Nito Mestres, pero nunca había sido el frontman o el líder de una banda. Y él mismo se jugó, pero tampoco estaba seguro hasta dónde podía llegar.  

Por suerte, todo eso decantó bien y nos fue bien. Nos preguntaban, ¿y quién va a cantar? ¿y quién compone? Bueno, fuimos dudando si podíamos hacerlo. Pero ya teníamos sembrada esas ganas de tocar juntos y creo que por eso nos llamaron, y por eso también estábamos muy cómodos cada vez que nos llamaban a tocar en una banda, porque ya éramos los tres, era otro power.   

GYT. Pablo Guyot, Alfredo Toth y Guillermo Cudmani; detrás de ellos, Bolsa González.

P: Y es curioso porque ustedes fueron músicos buscados para formar la banda, Porchetto, por ejemplo, o García, y en ese plan fue que ustedes encontraron su propia banda. No estaban en los planes, me imagino.  

R: No se nos había ocurrido, la verdad, hasta que pronto nos empezamos a dar cuenta que pasaba algo. También es cierto que para cuando hicimos el primer disco, teníamos una gran ventaja y era que la gente ya nos conocía bastante por lo de Raúl, lo de Charly, por lo mío con Miguel Mateos y Alfredo le suma lo de Los Gatos. Como que a nosotros individualmente nos conocían y por suerte la gente nos dio el apoyo. Después nosotros también tratamos de componer y hacer temas diferentes, como en el segundo disco, que inventamos esa locura con Santaolalla del tambor raro, que todavía no sé si está bien resuelto ese disco, pero sonaba diferente a todo, y tenía buenas canciones. 

P: ¿Qué sonido tenían en mente cuando decidieron armar GIT?   

R: En ese momento teníamos influencia de The Police, XTC, toda la música de la New Wave. Sobre todo, venimos ya de antes, cuando tocábamos con Raúl, en la Argentina había muchísimo de jazz rock, entonces tenías que prepararte para tocar muy bien, porque si no no te daba el cuero para hacer eso. Cuando llegamos a hacer las canciones de GIT y las de Charly teníamos un resto bastante importante como instrumentistas, como para poder divertirnos y a la vez poder ir a lugares raros.  

Después, la manera de tocar de cada uno provocaba algo. En el primer disco podés tener dos o tres temas que se nota todavía la influencia de The Police y un poquito de XTC, que era una banda muy buena de esa época. Y ya creo que para el segundo disco nos despegamos mucho de todo lo demás, pero bueno, fue un sonido que se fue desarrollando y siempre tratamos de cambiar de disco a disco, a veces lo logramos, otras veces no tanto.  

Guyot y Toth, más de cuatro décadas tocando juntos.

P: El sonido de GIT que sobresale es el de la batería electrónica y ese golpe seco que va marcando el beat, ¿por qué hicieron sonar así la batería?   

R: Eso fue un experimento con Gustavo Santaolalla, que produjo el segundo disco. Afinábamos el tambor muy alto y teníamos como un armario de metal de esos que había en las bibliotecas donde pusimos arriba un micrófono PZM que hacía como el sonido que sigue después del tambor, fue raro, pero fue más que todo experimentar  

Eso llamó mucho la atención, chicos medio fans de esa época que tenían catorce, quince años, que les había encantado el primer disco y todo eso, me acuerdo de que cuando hicimos el segundo, que a nosotros nos parecía que estaba ahí al borde porque tuvimos muchos quilombos para hacerlo, sin embargo, nos decía que les gustaba mucho más este que el anterior porque era diferente.  

Lo que mataba era eso, que era diferente, porque yo lo escucho hoy y me parece que suena peor que el primero, pero lo original que sonó creo que es lo más importante en ese disco. Fue una cosa rarísima porque de pronto se vendieron como seiscientos mil discos en Latinoamérica, hacíamos un show y quedaban tres mil personas abajo, esas cosas que te pasan cada tanto, ¿viste? O lo que nos pasó en el exterior, en Chile, en Perú, como ahora que se saben todas las canciones todavía, ¿viste? Eso es increíble, pero creo que ser original es que no competís con nadie. Puede sonar peor, pero diferente, y peor quiero decir, entre lo que debe ser y no debe ser, pero no hay reglas, puede ser un disco que suene tan raro que te parezca que no te gusta, pero por ahí es tan diferente que es inigualable.  

P: Con esa elección de la batería electrónica y de sonar distinto a cómo estaban sonando las bandas en la escena de mediados de los ochenta, ¿sentían que estaban tomando un riesgo grande? Porque podía no funcionar.  

R: Sí, sin dudas. Lo que pasa es que creo que en la música rock cuando te olvidás del riesgo, ya deja de ser rock, ¿viste? Entonces yo te podría decir que el rock es riesgo, directamente. Por ahí hay momentos que podés arriesgarte más, y momentos que no te sale tanto, o momentos que preferís ir derecho a las canciones, a encontrarle un alma que sea más bella, menos transgresora, qué sé yo. Hay mil maneras. Con Alfredo nos dedicamos durante muchos años a producir disco y no fuimos dando cuenta, produciendo a Los Piojos, a La Bersuit o con Los Ratones Paranoicos cuando hicimos Girando, que le cambiamos el audio del que venían, que siempre es como un riesgo que hay que tomar.  En cuanto estás cómodo, algo está mal, hay que salir de la zona de conforto a que pase algo nuevo.   

P: El tercer disco de GIT, que es el que trae “Es por amor”, si bien a los dos primeros le fue muy bien y al segundo le fue mejor que al primero, el tercero se desmarca porque explota, son esos discos en los que todos los temas son cortes, parece una playlist en sí mismo. ¿Por qué crees que fue tan exitoso musicalmente?   

R: No sé, yo creo que también es la suma de muchas cosas. El primer disco entró en un lugar que ya llamó la atención y el segundo fue como una explosión muy grande, por eso te digo que vos ibas en un auto y escuchabas nada más que el tambor y ya sabías que estaban sonando GIT, y en el tercero creo que se mezclaron las dos cosas, más las canciones, más que ya se había abierto todo el exterior, estábamos yendo a Chile, a México, a Perú, a Colombia y Viña del Mar donde tocamos el año en que salió el tercer disco.   

Nosotros en ese momento no teníamos mucha medida de lo que era Viña del Mar, pensábamos que era un lugar donde iba a cantar Julio Iglesias (risas), pero con el rock nada que ver, y cuando fuimos allá a tocar fue una cosa impresionante, nos sacaban en los diarios todos los días, fuimos de vacaciones a la playa antes de tocar y teníamos fotos en los diarios con nuestros hijos, nuestras mujeres. Cuando tocamos en Chile, en el festival, tengo una foto de la etapa de El Mercurio en colores tocando ahí adelante, cuando todavía acá Clarín era en blanco y negro. Nos parecía ridículo, una cosa exageradísima ¡Ni a Prince lo ponía en la etapa del diario, así como salí yo!


GYT, el proyecto de Pablo Guyot y Alfredo Toth, celebra los 40 años de Es Por Amor este jueves, a las 21, en Casino Magic de Neuquén. Entradas disponibles a través de tuentrada.com y en Flipper (Av. Argentina 179). 


Antes GIT, ahora GYT. Aquel trío conformado por Pablo (G)uyot, Willy (I)turri y Alfredo (T)oth que revolucionó el sonido del rock nacional con su particular batería electrónica sigue vigente a través de sus canciones que nunca dejaron de sonar, aunque ellos dejaran de tocar.  

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