Volver arte las cicatrices: llega al Alto Valle “Cantata para una rumia mental” 

La obra es el fruto de una íntima alianza entre el actor Ariel Osiris y el director oriundo de Roca, Jorge Thefs, quienes convierten las memorias de toda una generación en un teatro de “trasvasamiento generacional”.

Por Elena Egea

El teatro se convierte en un espejo intergeneracional este fin de semana en el Alto Valle. Llega al escenario la obra «Cantata para una rumia mental», una propuesta que fusiona la memoria personal del actor, Ariel Osiris, con la mirada del joven director y productor oriundo de Roca, Jorge Thefs. El espectáculo utiliza el pasado argentino, desde la dictadura militar hasta la epidemia de VIH, para dialogar con el público.

Ariel empezó a escribir fragmentos de su adolescencia, de la dictadura, del servicio militar, la guerra de Malvinas, el SIDA, la homosexualidad, como quien tira “una botella al mar”. «Todo lo que vivimos la generación que fue joven y que se curtió en los 80 y los 90”, remarcó. 

En esas vivencias individuales, Jorge vio una obra de teatro. Aunque a en un principio Ariel sintió que aquellas frases pertenecían a su intimidad, una sensación de que se acercaba el final lo hizo cambiar de opinión. «Siento que más de 10 años no me quedan, así que es el momento ahora de hacer la obra”, le dijo a su amigo.  

«Cantata para una rumia mental», de una historia personal a la «historia de la Nación». (Gentileza).

Allí se gestó «cierta urgencia» por llevar “Cantata para una rumia mental” a los escenarios de Argentina. “Lo interesante es que en esa historia personal, que es la historia de Ariel, está también de alguna forma inscrita la historia de la Nación”, observó el director. 

“Yo no entendía qué es lo que había ahí de teatral, pero él (Jorge) me hizo entender, haciendo el montaje en escena, que también esto daba la posibilidad de hablar de un país, de una generación, de un momento”, agregó Ariel.  

Para el actor se da “algo maravilloso” durante la interacción con el espectador. “El público que viene es muy ecléctico. Puede tener 18, 32, 65, 70 años, porque aparece ese trasvasamiento generacional y se vuelve escena, se vuelve acción, se vuelve teatro”, resaltó. 

A sus 63 años mira sus cicatrices, las acaricia y las comparte. Quizá ayude a cicatrizar otras heridas colectivas. “Es la posibilidad de vernos reflejados como comunidad en esa historia individual”, reflexionó Jorge. 

¿Por qué “Cantata para una rumia mental”? 


“Cuando yo veo el procedimiento que tiene Ariel para narrar los hitos de su vida, pienso en esta idea de rumiar, porque te empieza a contar de una historia, no la termina y ya te pasa a contar otra historia. En esa urgencia de que hay tanto por contar, aparece esta cosa de la rumia”, comentó el director y productor valletano sobre el nombre de la obra. 

La «cantata», explicó, es la fantasía de autoplacar esa rumia, convirtiendo la confesión en celebración escénica. 

La ternura como resistencia política


Si bien la obra aborda temas dolorosos, los creadores coinciden en que el público se retira con un ánimo renovado. El espectáculo, en 1 hora y 20 minutos, no busca la catarsis, sino que la gente se vaya «con cosas para pensar» y con una sensación de comunidad. 

«Yo creo que se va conmovida», afirmó Osiris. La obra propone que, en un momento social y político de tanta «validación de la crueldad» y el «individualismo», la ternura se establece como un hecho revolucionario. El actor destacó que la alegría y el encuentro con el otro, «cariñosamente», son un acto de resistencia. 

“Si bien la historia es mía, las personas que intervienen, la coreógrafa, la asistente, Jorge mismo, como intérprete y como director, todos esos roles están a la vista, y ahí aparece una conjunción amorosa de un equipo de trabajo que va a contar una historia junto con el público, de una manera profundamente amorosa”, comentó Ariel. 

Y recalcó: “La ternura es un hecho revolucionario, la empatía es un hecho revolucionario, mirar al otro es un hecho revolucionario. Al encontrarse con eso, no es que se rememoran momentos difíciles para quedarse anclado, es más bien como una toma de conciencia para seguir con más herramientas puestas en lo concreto del amor”. 

La amistad como acto escénico


La colaboración artística entre Ariel Osiris y Jorge Thefs se forjó a partir de un encuentro teatral fortuito. La diferencia de edad, de aproximadamente 40 años, entre el actor y el joven director oriundo del Alto Valle se diluyó rápidamente gracias a una profunda conexión en la manera de concebir el teatro y la estética.

El vínculo comenzó cuando Jorge, siendo estudiante de dirección en la Escuela Metropolitana de Arte Dramático (EMAD), llamó a Ariel para trabajar en un proyecto sobre. Lo que inicialmente era un examen de puesta en escena terminó por convertirse en una obra exitosa que se mantuvo en cartel durante cuatro años en Buenos Aires. 

Este primer éxito sentó las bases para el nacimiento del dúo creativo «Elegante Sport». Ambos encontraron una sinergia perfecta: Ariel, quien había vivido y «curtido» los movimientos y la cultura de los años 80, y Jorge, quien los había estudiado desde una perspectiva mucho más joven. 

«Cantata para una rumia mental» es el producto más íntimo de esta amistad. La obra nació cuando Ariel, buscando un «drenaje» personal, comenzó a enviarle a Jorge textos sobre sus recuerdos y experiencias de vida, como si lanzara «una botella al mar». Al ver el material, Jorge no solo reconoció el valor teatral en la narrativa personal, sino que también asumió la urgencia de plasmar la historia de su amigo. «Los homenajes hay que hacerlos en vida», afirmó.

«Cantata para una rumia mental»: días y lugares en el Alto Valle


La gira de «Cantata» en el Alto Valle fue posible gracias a la invitación del Ciclo Licuadora. 

  • Sábado: 21:00 horas, La Caja Mágica (Cipolletti). 
  • Domingo y lunes: 20:00 horas, El Biombo (Roca). 

Jorge Thefs, quien regresó a la región de la que se fue a los 17 años, también presentará otras dos obras durante su visita: su unipersonal «Carne de Consumo Personal» y «A tontas y a locas» junto a Osiris. 


El teatro se convierte en un espejo intergeneracional este fin de semana en el Alto Valle. Llega al escenario la obra "Cantata para una rumia mental", una propuesta que fusiona la memoria personal del actor, Ariel Osiris, con la mirada del joven director y productor oriundo de Roca, Jorge Thefs. El espectáculo utiliza el pasado argentino, desde la dictadura militar hasta la epidemia de VIH, para dialogar con el público.

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