“Cupo para jubilados”
Luego de haber padecido con mi mujer la frustración de disfrutar un par de días en Villa La Angostura a causa de la poca atención del suscripto que no advirtió que su carnet de conducir estaba vencido, circunstancia que motivó la vuelta inexorable a nuestra ciudad de origen (Zapala), y habiendo emprendido el regreso luego del paso de rigor por el Tribunal de Faltas de la localidad, al pasar por San Martín de los Andes nos detuvimos a comprar unas gaseosas con tan mala suerte que mi compañera se topó con un pozo estratégicamente ubicado en la vereda de la farmacia Lácar, justo frente a la Oficina Turismo Municipal. El diagnóstico impiadoso de fractura de peroné del tobillo derecho no sólo arruinó nuestra módica escapada sino que nos retuvo largo tiempo en la ciudad sanmartinense. Intentando obtener una revancha me acerqué al ISSN de la localidad de San Martín de los Andes, donde una amable señorita, luego de explicarme que debía acudir a la delegación de mi domicilio –esto es en la ciudad de Zapala–, me informó que de cualquier manera las reservas para los meses de enero y febrero tanto en el hotel como en las cabañas de Villa La Angostura se encontraban absolutamente cubiertas por afiliados mucho más ansiosos que el que firma. Así, ante la negativa de la dama, puse de manifiesto mi ingenua y errónea convicción de que mi condición de jubilado me daría alguna preferencia para obtener algún lugar por unos pocos días. Allí la señorita me explicó claramente que no era así, que si bien los jubilados teníamos el 100% de financiamiento, no existía ningún cupo preferencial para los viejos. Luego, y apreciando que estamos en la era del cupo –cupo femenino, cupo para jóvenes, cupo para profesionales, cupo para congresistas, cupo para legisladores, cupo para capos grosos, cupo para sindicalistas–, se me ocurrió la idea de que en los distintos hoteles del ISSN, que en última instancia está financiado por el aporte de aquellos a los que durante toda la vida se les ha descontado de sus haberes a los fines indicados, aparece de estricta justicia que tanto en baja temporada como sustancialmente en temporada alta se fije un cupo para los jubilados, ya que jamás –quizás por la natural pérdida de reflejos en razón de la edad– obtienen la posibilidad de disfrutar sus últimos años en este valle de lágrimas en la hermosa época estival neuquina. Sería una buena decisión del ente respecto de los jubilados y pensionados y un merecido reconocimiento a aquellos que invirtieron su tránsito vital laborando para el Estado neuquino. Héctor Luis Manchini, DNI 7.779.947 Zapala
Héctor Luis Manchini, DNI 7.779.947 Zapala
Luego de haber padecido con mi mujer la frustración de disfrutar un par de días en Villa La Angostura a causa de la poca atención del suscripto que no advirtió que su carnet de conducir estaba vencido, circunstancia que motivó la vuelta inexorable a nuestra ciudad de origen (Zapala), y habiendo emprendido el regreso luego del paso de rigor por el Tribunal de Faltas de la localidad, al pasar por San Martín de los Andes nos detuvimos a comprar unas gaseosas con tan mala suerte que mi compañera se topó con un pozo estratégicamente ubicado en la vereda de la farmacia Lácar, justo frente a la Oficina Turismo Municipal. El diagnóstico impiadoso de fractura de peroné del tobillo derecho no sólo arruinó nuestra módica escapada sino que nos retuvo largo tiempo en la ciudad sanmartinense. Intentando obtener una revancha me acerqué al ISSN de la localidad de San Martín de los Andes, donde una amable señorita, luego de explicarme que debía acudir a la delegación de mi domicilio –esto es en la ciudad de Zapala–, me informó que de cualquier manera las reservas para los meses de enero y febrero tanto en el hotel como en las cabañas de Villa La Angostura se encontraban absolutamente cubiertas por afiliados mucho más ansiosos que el que firma. Así, ante la negativa de la dama, puse de manifiesto mi ingenua y errónea convicción de que mi condición de jubilado me daría alguna preferencia para obtener algún lugar por unos pocos días. Allí la señorita me explicó claramente que no era así, que si bien los jubilados teníamos el 100% de financiamiento, no existía ningún cupo preferencial para los viejos. Luego, y apreciando que estamos en la era del cupo –cupo femenino, cupo para jóvenes, cupo para profesionales, cupo para congresistas, cupo para legisladores, cupo para capos grosos, cupo para sindicalistas–, se me ocurrió la idea de que en los distintos hoteles del ISSN, que en última instancia está financiado por el aporte de aquellos a los que durante toda la vida se les ha descontado de sus haberes a los fines indicados, aparece de estricta justicia que tanto en baja temporada como sustancialmente en temporada alta se fije un cupo para los jubilados, ya que jamás –quizás por la natural pérdida de reflejos en razón de la edad– obtienen la posibilidad de disfrutar sus últimos años en este valle de lágrimas en la hermosa época estival neuquina. Sería una buena decisión del ente respecto de los jubilados y pensionados y un merecido reconocimiento a aquellos que invirtieron su tránsito vital laborando para el Estado neuquino. Héctor Luis Manchini, DNI 7.779.947 Zapala
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