De Bariloche al país: inteligencia artificial al servicio del corazón

El estudio de un médico de la región se destacó entre 450 trabajos y será presentado en el próximo congreso de la Sociedad Argentina de Cardiología.





Un estudio del cardiólogo barilochense Matías Calandrelli fue seleccionado entre 450 trabajos de todo el país por la Sociedad Argentina de Cardiología y será presentado en el congreso de la institución en noviembre en Buenos Aires. 

“Es una gran satisfacción porque no es fácil desde un pueblo chico como Bariloche llamar la atención de los jurados. Pero la satisfacción más grande es empezar a recorrer un camino que puede dar soluciones a los médicos en el futuro”, reconoció Calandrelli, coautor del trabajo junto a Ariel Curiale, licenciado en Ciencias de la Computación, con un doctorado en Procesamiento de Señales Biomédica en España, que trabaja en el Centro Atómico Bariloche.  

Para llevar adelante este trabajo de inteligencia artificial de lectura de resonancia cardíaca en Bariloche se presentó un protocolo de investigación formal ante el Comité de Ética de Río Negro.  

La resonancia cardíaca sirve para detectar todo aquello que se ve en un electrocardiograma o ecografía pero además, revela causas de otras enfermedades cardíacas, desde infartos hasta patologías infiltrativas o hipertróficas. 

En este caso, el Centro Atómico Bariloche diseñó un software que lee la imagen de un paciente y detalla automáticamente, “con una precisión similar al ojo humano”, el volumen y funcionamiento cardíaco. Hasta ahora, este procedimiento se hace en forma manual pero demanda tiempo y hay un margen de error.  

Es impresionante la cantidad de estudios biomédicos que hacen en el Centro Atómico Bariloche. Es poco conocido en el ambiente médico».

Matías Calandrellí, cardiólogo de Bariloche.

Calandrelli fue invitado a presentar la experiencia piloto en Bariloche un mes atrás en el Consejo de Resonancia de la Sociedad Argentina de Cardiología, un espacio académico que se reúne mensualmente.  

Inteligencia artificial 

Calandrelli, jefe de Cardiología del sanatorio San Carlos, coordina en Bariloche el estudio Cescas de detección y seguimiento de enfermedad cardiovascular y factores de riesgo que se lleva a cabo en el Cono Sur de Latinoamérica. A fines de 2018, se apasionó con una charla sobre Inteligencia Artificial en medicina.  

Me obsesioné con el tema, empecé a leer, di una charla, participé de un congreso. Esta mecánica de programación diferente se impuso fuertemente en medicina en los últimos 6 o 7 años”, manifestó Calandrelli y explicó: “La tenemos en el celular. Netflix  usa inteligencia artificial para ofrecernos las películas que más vemos, al igual que el buscador de Google. Las máquinas aprenden sobre los que hacemos, sin intervención humana”. 

En pleno estudio sobre las aplicaciones de la inteligencia artificial en medicina, Calandrelli atendió casualmente a un paciente de la Comisión Nacional de la Energía Atómica (Conea). “Cuando supo de mi entusiasmo, me contó de un grupo en el Centro Atómico Bariloche que trabaja en inteligencia artificial en medicina y me contactó con ellos”, contó.  

Los elegidos

4
de los 450 trabajos que se recibieron para el Congreso Argentino de Cardiología serán presentados, entre ellos el estudio sobre inteligencia artificial de resonancias cardíacas.
250
proyectos se preseleccionaron en la etapa inicial.

Tras un intercambio furioso de ideas, se trazaron varias líneas de investigación y se trabajó en forma conjunta desde finales del 2019 a este año, aún con la pandemia. Empezaron con investigaciones con electrocardiografías en la guardia para detectar infartos “por encima de lo que puede detectar el ojo humano”.  

La presentación –y selección- del proyecto de inteligencia artificial de lectura de resonancias cardíacas ante la Sociedad Argentina de Cardiología implica la extensión del estudio a nivel nacional. “Los invité a extender el estudio a otros centros a nivel nacional. Eso le dará fuerza al software que desarrollaron en el Centro Atómico”, señaló Calandrelli.  

«La satisfacción más grande es empezar a recorrer un camino que puede dar soluciones a los médicos en el futuro”, dijo Matías Calandrelli. Foto: Alfredo Leiva

Convergencia 

El cardiólogo consideró que “en un futuro no muy lejano, los médicos tendremos estas herramientas para trabajar mejor y más rápido”. Pero advirtió que “el pasaje del laboratorio al terreno médico es largo y complejo”.  

“Acá hicieron falta dos patas: los programadores y los médicos. Se hizo el desarrollo del sotfware con un estudio con 100 casos basado en una base de datos pública y después, lo que hicimos fue juntar a 90 pacientes del sanatorio para evaluar si funcionaba el software con casos del mundo real”, puntualizó.  

En la segunda etapa del estudio en Bariloche, Calandrelli hizo las mediciones personalmente para chequear los resultados del software. “Tardaba 8 minutos en hacer las mediciones convencionales que el equipo realizaba en 5 segundos. Entonces, si una mañana hacemos 6 o 7 estudios, me lleva una hora y media”, expresó.  


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